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Después de más de 25 años, la Ciudad de Buenos Aires planea iniciar la obra de la línea F. La excavación del primer pozo, prevista para inicios de 2027, será en la intersección de Brandsen y General Hornos, en el barrio de Barracas.
La obra civil demandará una inversión estimada en u$s 1350 millones. A ese monto se sumará la compra de los vagones, por lo que la inversión total superará los u$s 1700 millones.
La gestión de Jorge Macri pondrá en marcha el proyecto, con una inversión inicial de $ 368.930 millones, según lo previsto en el Presupuesto porteño para el próximo ejercicio.
El Gobierno porteño dispone de distintas alternativas de financiamiento, aprobadas por la Legislatura: a través de organismos multilaterales, instituciones financieras o mediante la colocación de títulos de deuda en los mercados local e internacional.
Fuentes de la Ciudad señalaron a El Cronista que la intención es recurrir a uno o varios de esos mecanismos para diseñar una estrategia integral de financiamiento, dado que se trata de una obra con un plazo de ejecución de alrededor de seis años.
Además, el pliego de la licitación de la obra civil de la línea F prevé que las empresas interesadas puedan presentar propuestas de financiamiento, aunque la decisión final sobre su aceptación quedará en manos de la Ciudad.
La administración de Jorge Macri informó el viernes pasado que dos consorcios presentaron ofertas técnicas. Por un lado, el encabezado por CITIC Construction, junto con Ranken Railway Construction, Supercemento, Eleprint y Panedile. Por el otro, el Grupo Roggio, que se presentó junto con Ghella. Roggio, el histórico conglomerado argentino dedicado a la infraestructura, controla Emova, la empresa que actualmente opera la red de subterráneos porteña.

La intención del Gobierno porteño es obtener los fondos necesarios para financiar la primera etapa de la obra. No obstante, antes prevé realizar una colocación de deuda en el mercado local para finalizar los pasos bajo nivel (entre ellos Pampa y Álvarez Thomas) y financiar la compra de formaciones para las líneas A y C.
A fines de septiembre, la Ciudad postergó su salida al mercado para captar financiamiento. La decisión estuvo influenciada por la suba del riesgo país, que en ese momento se encontraba por encima de los 570 puntos básicos. Ahora, luego de haber cerrado la semana pasada en torno a los 650 puntos, el indicador perforó los 600 puntos básicos.
De haber salido a colocar deuda hace algunas semanas, la Ciudad habría tenido que convalidar una tasa cercana al 10%, como ocurrió en el caso de San Juan, que emitió un bono en dólares a nueve años con un rendimiento del 9,8%.
“Lo que tenemos por delante como colocación son los u$s 150 millones en el mercado local”, indicaron a este medio.
La mitad de esos recursos se destinará a la compra de formaciones para las líneas A y C que, según el Presupuesto 2027, comenzarán a incorporarse de manera paulatina a partir de abril del próximo año. La otra mitad financiará las obras de los pasos bajo nivel.
Fuentes del mercado estiman que CABA buscará financiarse a una tasa inferior al 8,5%. Una vez concretada esa colocación, la Ciudad avanzará con la estrategia de financiamiento para la primera etapa de la línea F.
Licitación línea F: cuándo se adjudicará
Si ambos consorcios superan la evaluación técnica (construcción, tuneladora, antecedentes y capacidad, entre otras cuestiones), en una segunda instancia se abrirán las ofertas económicas. La adjudicación de la obra está prevista para diciembre.
El proceso comenzará con la excavación del pozo de ataque en Barracas. El punto exacto sería la intersección de Brandsen y General Hornos, próxima al enlace con la Autopista Arturo Frondizi, por donde ingresará la tuneladora.

“Este punto es fundamental, ya que también se utilizará para extraer la tierra. A diferencia de lo que ocurrió durante la construcción de la línea H a lo largo de la avenida Pueyrredón —donde la tierra se extraía en pleno Barrio Norte—, este tipo de construcción permite concentrar toda la logística en un solo lugar. De este modo, el impacto sobre el tránsito y el espacio público será significativamente menor”, detallaron.
No obstante, el trabajo de la tuneladora no comenzará de inmediato. En primer lugar, se debe excavar el pozo de ataque, apuntalarlo y volcar cemento para evitar desmoronamientos. En paralelo, los componentes de la tuneladora —que se fabrica a medida— deberán ser trasladados al lugar para su posterior ensamblaje.
La línea F tendrá una extensión de 9,8 kilómetros, contará con 12 estaciones y se conectará con las otras seis líneas de subte y con dos líneas ferroviarias.
El proyecto, a cargo del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, unirá los barrios de Barracas, Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás, Recoleta y Palermo.
“La línea F tendrá un papel clave en la conectividad de los viajes en la Ciudad: facilitará el desplazamiento norte-sur de más de 300.000 pasajeros diarios, descongestionará la línea C y potenciará el uso de la red de subtes. Además, conectará con otras líneas y con el ferrocarril Roca, en Plaza Constitución —la estación ferroviaria más transitada del país, por donde circulan más de un millón de pasajeros por día—, y con la estación Palermo del ferrocarril San Martín”, precisó Jorge Macri.

Por Matías Rufino
Redactor de Economía
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