Zoom Editorial

Todas las promesas de bienestar vienen atadas a un pasado que no funcionó

En la Argentina de la convertibilidad, la política creó un neologismo para identificar la vocación de un sector de la sociedad de apoyar la continuidad de los beneficios adquiridos gracias al 1 a 1. Nació así el "voto cuota", que englobaba a aquellos que habían podido endeudarse en dólares y aspiraban a que el contexto no cambie, para poder saldar la compra de su casa o su auto.

El voto cuota (también conocido como voto licuadora) era conservador. Estaba a favor de mantener una estabilidad, no de cambiarla. Ni siquiera cuando la convertibilidad empezó su crisis, en 1999, la sociedad se animó a acompañar un proyecto de salida, como el que encarnaba Eduardo Duhalde frente a Fernando de la Rúa.

Carlos Menem le dio una vuelta de rosca a esta plataforma de poder: en 1995 logró su segundo mandato con el "voto ajuste", que representó una fórmula extrema de defensa del régimen creado por Domingo Cavallo. Cuando un año antes el efecto Tequila amenazó con poner en riesgo la receta que había desactivado la inflación, la sociedad respaldó la continuidad. Y lo hizo porque decidió acompañar el sueño de pertenecer al primer mundo que encarnó Menem en su presidencia, algo similar al espíritu que beneficio a Mauricio Macri en 2015.

Este fin de semana, los partidos políticos definieron a los candidatos que participarán en las elecciones legislativas de noviembre (previa PASO en septiembre). Y más allá del deseo colectivo de dejar atrás la pandemia y todos sus padecimientos, no está claro si al Gobierno le alcanzará con encapsular meses de estabilidad económica, o si la oposición podrá representar el anhelo histórico de los argentinos de compatibilizar crecimiento con progreso social.

El oficialismo no tiene un voto cuota que defender, ni un voto ajuste tranquilizador. Ni siquiera puede volver al escenario del 2015, ya que vivir en default no es una opción. Solo tiene a mano los resultados recientes de la gestión sanitaria, en donde la clave pasa por lograr inmunizar a la mayor cantidad posible de personas y rogar que la variante Delta no obligue a revivir las medidas de confinamiento, como está a punto de pasar en Europa o EE.UU.

Los analistas perciben un humor social bastante particular, donde la preocupación de cada sector es no caer todavía más abajo de donde lo dejó el tsunami que causó el Covid. La inflación de Macri, derivada de la devaluación y de la crisis financiera, fue un golpe letal para su reelección. Hoy el dólar está alto y el Gobierno ya demostró que tiene herramientas para controlarlo, con lo cual la suba de precios erosiona directamente la gestión, porque lo expone a medidas que no funcionan.

El futuro que vendan los candidatos en esta campaña (o el pasado que más los identifica) será vital para moldear las aspiraciones del electorado, que no sabe si vive en un mal sueño, pero tiene claro que quiere salir de él.

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