Como era de esperar, el Gobierno celebró la desaceleración que anotó la inflación de agosto. Tiene claro que si logra profundizar esta baja, habrá conquistado el indicador que puede darle la reelección a Javier Milei. Su problema es que depende de una inercia difícil que hasta ahora no ha conseguido desarmar.
La apertura comercial logró domar a los bienes transables, pero los servicios siguen aumentando por encima del promedio mensual, con lo cual el resultado final está quedando atado a lo que pase con los productos estacionales. Lo que sube un mes, baja al siguiente, pero la estela que deja ese recorrido, lejos de ser uniforme, es un zigzag.

Para la sociedad, lo único que importa es la tendencia del número general. Resulta difícil transmitir la idea de que es más “sano” mirar la inflación núcleo -la que excluye los precios estacionales y las tarifas de servicios- porque es la que no está contaminada por los saltos en el precio del petróleo (drama que golpea a Estados Unidos) o por aumento de la banana, que subió de precio porque el cierre del paso cordillerano de Chile retrasó la fruta que viene desde Ecuador.
Si bien es cierto que los servicios -tanto públicos como privados- están recuperándose de años de precios fijados por el Estado, sus porcentajes de aumento trastocan el promedio y le dan nueva cuerda a la indexación.
En lo que va del año, la categoría Vivienda, agua, luz, gas y combustibles creció 49%; Educación, 40%; Transporte, 38%; Comunicación, 36% y Salud, 33% (el único que empató el promedio). Del otro lado, en ese período bebidas alcohólicas subió 22% y prendas de vestir, apenas 11%.
Para septiembre, colectivos y subtes tienen previstos aumentos de 4%; AYSA, 2,3% y prepagas, entre 1,9% y 3%. Si se toma en cuenta que rubros que mostraban deflación, como indumentaria, presentarán precios en alza por cambio de temporada, queda claro que la suerte del IPC dependerá de lo que pase con la carne o alguna verdura más que con la ortodoxia de Milei.
El Gobierno debería encontrar alguna forma de coordinar expectativas que evite los sobreajustes si aspira a que su dinámica juegue a favor de la reactivación.

Por Hernán de Goñi
Director periodístico
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