

Patricia Jebsen encontró un nuevo propósito profesional a través de las redes sociales: acercar el mundo corporativo a los más jóvenes. Durante una entrevista en el programa Cuentas Claras de El Cronista Stream, la ejecutiva detalló cómo un video casual en TikTok mostrando su agenda laboral se volvió viral y le permitió descubrir una necesidad oculta.
“Me di cuenta que había un espacio ahí para hablar de trabajo, los chicos me decían que en sus casas no tenían con quién conversar sobre cómo prepararse para una entrevista o una pasantía”, relató.
Este intercambio constante con la Generación Z le brindó una perspectiva privilegiada sobre los choques generacionales dentro de las oficinas. Jebsen señaló que hoy conviven hasta cinco generaciones en una misma compañía, lo que obliga a repensar los modelos de conducción. A diferencia de las épocas pasadas, donde las directivas se bajaban de forma vertical y el liderazgo era netamente autoritario, los jóvenes de hoy demandan “empatía, escucha activa, que los acompañen y los inspiren”.
Lejos de sumarse a las críticas habituales hacia los talentos sub-30, la especialista defendió su postura frente al empleo.
Explicó que los nuevos profesionales priorizan su bienestar porque fueron testigos de los fracasos del modelo de sus padres. “Vieron a padres trabajando 14 horas, que se inmolaron por una empresa y los rajaron de un día para otro, o que se terminaron separando. Eso no lo quieren, lo tienen claro y ponen límites”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que si logran conectar con un líder que los motive, su nivel de compromiso y creatividad es absoluto.

A la hora de definir qué hace a un buen jefe, Jebsen apeló a su propia trayectoria y mencionó su paso por Mercado Libre bajo el mando de Marcos Galperin. De él destacó la capacidad de mirar a largo plazo, la cercanía y la habilidad para armar equipos.
En la vereda opuesta, ubicó al “micromanagement” como el peor error gerencial. “Tuve jefes que te pedían ver un mail antes de mandarlo. El que hace micromanagement está todo el día en las cosas del día a día, y para eso hay otras personas; el gerente tiene que estar mirando desde arriba”, definió.
Más allá de los estilos de conducción, la ejecutiva planteó una preocupación urgente vinculada al avance tecnológico y el futuro del mercado laboral. Advirtió que la automatización está absorbiendo los puestos iniciales, lo que genera un embudo peligroso para el desarrollo de los futuros talentos.
“Si la inteligencia artificial empieza a hacer muchas tareas que hacen los juniors, ¿cómo vamos a tener seniors el día de mañana? ¿Qué vamos a hacer en cinco años cuando los semi-senior quieran subir de nivel?”, se preguntó.
Frente a este panorama, Jebsen reclamó a las empresas argentinas que reactiven los programas de formación inicial, los cuales nota cada vez más escasos en el sector privado. Remarcó que un título universitario ya no es un diferencial si no está acompañado de experiencia práctica, manejo de tecnología y habilidades blandas.
“Tenemos que formar semilleros, si no, no hay manera. Hoy los programas de pasantías son muy relevantes, necesitamos meter a los jóvenes en las empresas y enseñarles”, concluyó.















