Opinión

Experiencias recientes de balojate en Sudamérica

El sistema electoral para definir el presidente en una segunda vuelta cuando el primero no ha superado determinado límite, por lo general el 50%, se originó en Francia. En América del Sur es un sistema que se aplica en la mayoría de los países.

En Argentina sólo se dio una vez, en 2015, cuando ganó Macri. En la primera vuelta Scioli obtuvo 37,7%, Macri 34,1% y Massa 21,4%. En la segunda se impuso Macri con 51,34% contra 48,66% de Scioli. Es decir, por una diferencia de 2,68%.

En Uruguay, el último balotaje tuvo lugar el 24 de noviembre de 2019. En él fue electo Luis Lacalle Pou, con el 50,79%, sobre Daniel Martínez, que obtuvo el 49,21%. La diferencia entre ambos fue de 1,58%.

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Perú tuvo la segunda vuelta de la última elección presidencial el 6 de junio de 2021. Se impuso el candidato de una coalición de izquierda, Pedro Castillo -que fue destituido a fines de 2022 tras un intento de autogolpe-, con el 50,13%. Lo hizo contra una candidata de extrema derecha, Keiko Fujimori, quien obtuvo el 49,87%, menos de un punto de diferencia con Castillo. La diferencia en este caso fue de sólo 0,26%.

La segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia se realizó el 19 de junio de 2022. Se impuso el candidato progresista Gustavo Petro con el 50,44% de los votos sobre el candidato de ultraderecha, Rodolfo Hernández, que obtuvo el 47,31%. Es decir, lo hizo por una diferencia de 3,31%.

En Brasil, el balotaje presidencial tuvo lugar el 30 de octubre de 2022. Ganó Lula con el 50,90% sobre Jair Bolsonaro, que obtuvo el 49,10%, quien había gobernado entre 2018 y 2022 con un modelo populista de derecha. La diferencia en este caso fue de sólo 1,8%.

La última elección presidencial en Ecuador se definió también por balotaje. Fue el 15 de octubre y se impuso Daniel Noboa -un outsider e hijo del empresario más rico del país- con el 51,83% contra Luisa González, candidata del ex presidente Rafael Correa, que obtuvo el 48,17%. La diferencia fue de 3,66%.

Hasta acá, en los últimos seis balotajes realizados en Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, Brasil y Ecuador, la diferencia a favor del ganador fue siempre estrecha y nunca superó los cuatro puntos.

La excepción es Chile. En este país la segunda vuelta se realizó el 19 de diciembre de 2021. Ganó el candidato progresista Gabriel Boric con el 55,87% de los votos, sobre José Antonio Kast, candidato de la nueva derecha, que alcanzó el 44,13%. La diferencia en este caso fue de 11,74%.

Cabe mencionar que en Venezuela y Bolivia hay balotaje, pero en las últimas elecciones no fue necesario realizarlo y que Paraguay no tiene este sistema.

Es claro que en seis de los siete balotajes recientes en América del Sur, el electorado se polarizó fuertemente. No es un pronóstico, sino sólo una referencia.

Desde un punto de vista político-ideológico, los siete balotajes analizados mostraron una divisoria marcada. Mauricio Macri, Luis Lacalle Pou, Keiko Fujimori, Rodolfo Hernández, Jair Bolsonaro, Daniel Noboa y José Antonio Kast ocuparon el lugar de la derecha, ya sea moderada o extrema. A su vez, Daniel Scioli, Daniel Martínez, Pedro Castillo, Gustavo Petro, Lula, Luisa González y Gabriel Boric expresaron al progresismo, moderado o extremo.

En tres de los siete casos, quien ganó en primera vuelta se impuso también en la segunda (Brasil, Colombia y Perú). En los otros cuatro (Argentina, Uruguay, Ecuador y Chile), el que quedó segundo en la primera vuelta logró imponerse en el balotaje. En estos casos, en la segunda vuelta Boric sumó 30% entre ambas vueltas, Lacalle Pou 22,2%, Macri 17,2% y Noboa 28,3%. En el de los ganadores en primera vuelta y en segunda, Lula sumó 2,47%, Petro 10,1% y Castillo, 31,2%.

Resulta claro que los antecedentes electorales generan como escenario probable una competencia muy pareja en la elección presidencial argentina del 19 de noviembre. Cabe señalar que el balotaje es un sistema electoral que tiene como objeto polarizar la elección entre dos grandes opciones y es lo que se está dando ahora en Argentina.

Las encuestas, más allá de su relatividad como pronóstico -no así para planificar campañas-, muestran en su totalidad la paridad entre Massa y Milei. Es decir, van en la misma dirección que los antecedentes electorales.

En cuanto a la "conjetura" respecto a en qué dirección podría ir el voto que en la primera vuelta no optó por ninguno de los dos candidatos principales, también confirma que la elección será muy disputada. Tomando los votantes de Patricia Bullrich, puede estimarse que dos de cada tres de sus votos irá para el candidato libertario, y el restante para Massa. Sumados estos 16 puntos al 30% de Milei, tendría una intención de voto del 46%. A su vez, el 8% restante de Juntos por el Cambio, junto con el 37% de Massa en primera vuelta, da 45%. Nuevamente el ejercicio da una elección muy disputada y va en la dirección de las encuestas y los antecedentes.

Pero más allá de estos antecedentes, hay que reconocer que los votantes son cada vez más independientes y autónomos, y también resultan más volátiles o cambiantes, y eso lo ha confirmado tanto el resultado de las PASO como el de la primera vuelta.

A ello se agrega que las setenta y dos horas previas a los comicios son cada vez más relevantes: disminuye el peso de la historia y crece el de la última noticia. Importa menos lo que un candidato ha dicho hace diez años, uno o incluso un mes, que las impresiones de las últimas horas, y ello hace que cada vez más votantes cambien el voto unos días antes de emitirlo, o incluso se definen en el cuarto oscuro.

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Comentarios

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  • RO

    Rodrigo Orlandi

    Hace 5 minutos

    Muy bueno Rosendo salvo que a vos también se te pego la "extrema derecha" y en ningún caso vi extrema izquierda.........y hay ejemplos.

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