ANÁLISIS

Empresas: los 3 pilares para prevenir y enfrentar una recesión

Las proyecciones del FMI para la economía global no son buenas: desaceleración e inflación, y una recesión global en el horizonte.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la economía global, no son buenas: habla de desaceleración e inflación, y agregó que "el mundo podría estar tambaleándose al borde de una recesión global". Lo hizo en su actualización reciente del Panorama Económico Mundial (WEO, según sus siglas en inglés). 

En Argentina, el índice líder de la Universidad Torcuato Di Tella, advierte que hay un 70% de probabilidad de que la economía entre en recesión, tras analizar los cambios de tendencia a través de diez series seleccionadas de principales indicadores. Ambos datos son un nuevo llamado a que las empresas se preparen ante un futuro desafiante con menos crecimiento, más inflación, y el riesgo de una recesión en el horizonte. Entonces qué pueden hacer las compañías y sus líderes para anticiparse a ella y mantener firme el negocio.

Las recesiones son un punto de inflexión asociado a los riesgos de cometer errores y a las oportunidades para aprovechar las ventajas e incluso lograr un reposicionamiento estratégico. Un artículo publicado por Bloomberg sobre la base de 350 compañías del UK FTSE con ganancias anuales por encima de 500 millones de libras, señala que actuar de manera anticipada permite una lectura cuidadosa de las medidas de preparación y de las oportunidades, con un 50% más de probabilidades de salir victorioso de una recesión que en un período estable.

Para ello, las empresas deben apoyarse en 3 pilares clave para navegar el shock, tomar medidas proactivas, priorizar nuevas tácticas y gestionar el riesgo. Deben promover una alineación estratégica, con una mirada integral hacia la cadena de valor y foco en el cliente.

La alineación es vital en situaciones caóticas, exigentes y en entornos dinámicos. Es prioritario ante estas circunstancias alinear las señales para monitorear mientras se navega a través de la recesión, identificar 3 a 4 jugadas clave que se realizarán cuando se noten las señales, y determinar la prioridad y secuencia de esas jugadas para mitigar y frenar el riesgo. 

La falta de una visión completa sobre los cambios en la competencia y otros factores relevantes pueden hacer que un plan quede obsoleto cuando se implementa. Una ejecución exitosa es el resultado de la alineación, de una adecuada mentalidad y de la capacidad de gestión. El 80% de los ejecutivos en posiciones de liderazgo hoy no estuvieron en roles de liderazgo durante la última recesión. Eso significa que necesitan construir su capacidad (conocimientos y habilidades) para tomar decisiones acertadas y compensaciones en una recesión.

En tanto, el segundo pilar hace referencia a la importancia de contar con un completo panorama sobre la cadena de valor. La perspicacia comercial y financiera sigue siendo clave así como también la creación de valor para los accionistas. En una recesión, las vulnerabilidades se exacerban y cualquier error se amplifica. Por eso hay que analizar todos los componentes de la cadena de valor: desde el cliente, las tendencias del mercado, los proveedores, la investigación & desarrollo, hasta la fabricación y producción, las acciones de ventas y marketing, la distribución, y el servicio y soporte, entre otros. 

El cerebro humano es mejor para anticipar riesgos y desafíos que éxitos, así que se debe usar eso a favor. Un ejercicio eficaz es trabajar en grupos donde los líderes puedan intercambiar ideas sobre los riesgos, clasificarlos en términos de probabilidad e impacto, y comenzar a pensar en formas para gestionarlos y mitigarlos.

Por último, focalizarse en el cliente. Obtener información sobre sus cambios de prioridades y las tendencias es fundamental. Una forma simplista de ver una recesión es pensar en ella como un cambio en la voz de los clientes. 

Ellos no simplemente dejan de comprar productos y servicios, es posible que tengan otras prioridades como preservar el efectivo. Hay que tener en cuenta que una desaceleración en un segmento puede estar eclipsando las oportunidades de crecimiento potencial en otro. Por eso, se deben obtener los nuevos insights de los clientes incrementando las formas de contacto, escuchando a los vendedores que interactúan diariamente con ellos y siendo parte estratégica en el proceso de toma de decisiones. Una manera de anticiparse es identificar las tendencias más importantes que se están dando, explorar las intersecciones entre ellas e identificar las formas en que se pueden crear oportunidades.

Las empresas pueden acelerar el crecimiento y entrar en un ciclo virtuoso en una recesión si se anticipan y preparan, se alinean internamente, y se promueve una adecuada mentalidad, ya que liderar la recesión requiere mayor empatía, resiliencia y tranquilidad además de más comunicación y transparencia.

El liderazgo es contextual, lo que es mejor para un negocio puede ser muy diferente para otro. No se puede aplicar una táctica de recesión universalmente a todas las empresas, sino que se debe desarrollar a medida para cada realidad.

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