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El turismo en Buenos Aires ya no se concentra únicamente en los destinos y circuitos tradicionales. Según datos de Airbnb, casi la mitad del gasto total generado por los huéspedes de la plataforma en Argentina se realizó directamente en el barrio donde reservaron su alojamiento.

El beneficio directo para esas áreas menos turísticas se estima en 335 millones de dólares, una cifra que refleja hasta qué punto el modelo de hospedaje entre particulares redistribuyó el consumo hacia zonas que no son necesariamente las más concurridas por turistas.

El dato surge de un relevamiento sobre el impacto económico de la plataforma en el país durante 2025, que además contabilizó más de 3 millones de viajeros y 14 millones de noches reservadas. Más de un tercio de esos turistas afirmó que no hubiera visitado ese barrio en particular si no fuera por la posibilidad de alojarse allí a través de Airbnb.

Por qué crece las reservas de Airbnb en barrios no turísticos

Consultados por El Cronista sobre las razones detrás de este fenómeno, desde Airbnb remarcaron que el crecimiento del turismo hacia barrios no tradicionales “se explica principalmente por un cambio espontáneo en el comportamiento del viajero”.

Según la compañía, se trata de una tendencia que nace de las propias preferencias de quienes viajan, y no así de una estrategia comercial impulsada por la plataforma. “Los datos internos de la plataforma muestran que los huéspedes buscan una inmersión genuina en el destino”, sostuvieron.

Para graficar ese comportamiento, explicaron que un alto porcentaje de los anuncios en Buenos Aires recibieron reseñas que mencionan palabras como “cultura”, “arte”, “cafés”, “museos” y “restaurantes cercanos”.

Al ser consultados sobre qué explica esa búsqueda de originalidad en la experiencia por parte de los viajeros de todo el mundo que llegan a la Ciudad de Buenos Aires, desde Airbnb expresaron que la tendencia “refleja una preferencia clara (de los turistas) por planes auténticos, que conectan con la ciudad, sus espacios y negocios locales”.

Sobre el efecto que esto genera en el mapa turístico de la ciudad, afirmaron que “el interés por las vivencias locales también está en alza, llevando a que los turistas se dispersen orgánicamente por distintos barrios persiguiendo intereses más cotidianos”.

Airbnb: el impacto económico de los alquileres temporarios en barrios no turísticos

El propio informe de impacto económico de Airbnb en Argentina calculó que, en promedio, por cada 100 dólares que un huésped gasta en el costo de la estadía, destina cerca de 480 dólares adicionales en la economía local, que incluye, comercios de cercanía, gastronomía, entretenimiento y transporte.

En términos generales, el gasto total de los huéspedes en la economía local superó los 2000 millones de dólares durante el año relevado.

El otro costado del informe: empleo e ingresos laborales

Ese derrame de 2000 millones de dólares no corresponde solo al consumo directo de turistas. Según el mismo relevamiento, el ecosistema de Airbnb contribuyó a respaldar aproximadamente 116 mil puestos de trabajo en distintos sectores de todo el país, desde gastronomía y transporte hasta servicios de limpieza y mantenimiento vinculados a la actividad de alquiler temporario. Esos empleos generaron, en conjunto, más de 900 millones de dólares en ingresos laborales durante el último año.

La combinación de ambos datos, gasto de huéspedes y empleo respaldado, se puede explicar mejor por qué el impacto de la plataforma no queda circunscripto a los propietarios que publican sus casas y departamentos, si no que también puede ampliarse a “changas” formalizadas y puestos permanentes en comercios de cercanía que antes dependían casi exclusivamente de la demanda de sus vecinos.

En los barrios donde el fenómeno de dispersión turística es más marcado, ese ingreso adicional suele funcionar como un colchón para negocios que en los últimos años enfrentaron una demanda local más débil.

Un fenómeno que conecta con la reconversión urbana

El vocero de Airbnb remarcó que este comportamiento es una “tendencia que refleja una preferencia clara por planes auténticos”, dijeron desde la compañía sobre si la empresa prevé profundizar esta estrategia en el corto plazo.

Lo distintivo del fenómeno de los barrios no turísticos es que ese derrame económico además de quedarse en zonas históricamente asociadas al turismo porteño, como Palermo, Recoleta o San Telmo, también se traslada a barrios que hasta hace pocos años estaban fuera de cualquier circuito.

Con datos de 2025 mostrando un derrame de 335 millones de dólares hacia zonas no turísticas, 116 mil empleos respaldados y un tercio de los viajeros reconociendo que el alojamiento fue el motivo de su visita al barrio, el fenómeno ya es una variable interesante.