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El Ente Nacional de Comunicación (Enacom) dio un paso decisivo para poner fin al proceso de fusión entre Telecom y Telefónica de Argentina. El organismo emitió un dictamen en el que no pone objeciones al comprador propuesto por Telecom para quedarse con las 6 millones de líneas de telefonía celular y las más de 200.000 conexiones de banda ancha que la compañía debe vender para que se apruebe definitivamente la operación.

La noticia se conoce una semana después de que Telecom hiciera la propuesta para cumplir con las condiciones que le impuso el Gobierno. La compañía había postulado a Metrotel como potencial adquirente de los 6 millones de clientes de telefonía móvil de los que deberá desprenderse y de los usuarios de banda ancha fija incorporados con la operación.

Sin objeciones por parte del Enacom, es ahora la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) quien deberá analizar si Metrotel reúne las condiciones para convertirse en el nuevo operador de esos clientes. La decisión, por lo tanto, no implica todavía la aprobación del comprador.

Para eso, la ANC había designado a Together Business Consulting, una consultora boutique respaldada por la red internacional Nexia como agente encargado de supervisar la desinversión. La firma fue seleccionada de una terna presentada por Telecom y deberá monitorear el cumplimiento de las medidas ordenadas por el Tribunal de Defensa de la Competencia.

La aprobación obligó a Telecom a ceder 6 millones de líneas móviles, 130 MHz de espectro y más de 200.000 clientes de banda ancha fija

Consultadas por El Cronista, las dos empresas evitaron abrir el juego sobre la operación. En Telecom explicaron que el proceso está alcanzado por cláusulas de confidencialidad y que, por ese motivo, no pueden brindar información. Metrotel, en tanto, optó por no hacer comentarios sobre la versión.

Jugador del mercado corporativo

La elección tiene un condimento particular. Metrotel es actualmente un jugador concentrado principalmente en el negocio corporativo, la conectividad mayorista y la infraestructura de fibra óptica. No opera hoy una plataforma masiva comparable con Personal, Movistar o Claro. Quedarse con esa cartera significaría, por lo tanto, un cambio de escala y de perfil para la compañía.

La empresa pertenece desde 2017 a los fondos Riverwood Capital Partners y Blackstone Tactical Opportunities y cuenta con más de 8000 kilómetros de fibra óptica propia. En 2025 facturó unos u$s 58 millones y para este año proyectaba crecer cerca de 12%, con inversiones por u$s 25 millones destinadas a ampliar y modernizar su infraestructura.

A la caza de oportunidades

La posibilidad de aprovechar la reconfiguración del mercado ya formaba parte de la estrategia de Metrotel. En febrero, su CEO, Sebastián Bardengo, había explicado a El Cronista que la compra de Telefónica por parte de Telecom alteraba el escenario competitivo y podía generar oportunidades para compañías de menor escala.

En ese momento, Bardengo definía a Metrotel como una empresa con capacidad financiera y vocación de crecimiento. La compañía ya analizaba posibles adquisiciones, con el foco puesto especialmente en ampliar su presencia fuera del AMBA. La expectativa era que la consolidación del sector pusiera activos en venta y generara oportunidades para nuevos movimientos.

Sebastián Bardengo, CEO de Metrotel
Sebastián Bardengo, CEO de MetrotelMARIANO CAMPOS

Hasta entonces, esa estrategia estaba concentrada principalmente en compañías con infraestructura y clientes corporativos. La eventual incorporación de millones de líneas móviles supondría un salto de escala y llevaría a Metrotel hacia un negocio mucho más amplio.

La empresa, además, ya tenía experiencia en infraestructura destinada al mercado residencial. Aunque su actividad principal está orientada al segmento B2B, desarrolló redes de fibra al hogar bajo un modelo neutral, que permite a distintos operadores utilizar esa infraestructura para brindar servicios a sus clientes.

Qué deberá vender Telecom

La aprobación de la compra de Telefónica quedó condicionada por el Gobierno, en junio, a un programa de desinversiones que alcanza tanto al negocio móvil como al de banda ancha fija.

El principal activo que Telecom deberá transferir son 6 millones de líneas móviles a un nuevo competidor. De ese total, 4 millones tendrán que corresponder al AMBA, mientras que los 2 millones restantes podrán estar distribuidos en otras zonas del país. Claro fue excluida de manera expresa entre los posibles compradores.

La operación también contempla la entrega de infraestructura necesaria para que el nuevo jugador pueda comenzar a funcionar. Durante dos años, Telecom deberá garantizar acceso a infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión, mientras el adquirente desarrolla su propia capacidad. Además, deberá devolver 130 MHz de espectro radioeléctrico.

El proceso alcanza también al servicio de Internet residencial. Telecom deberá desprenderse de unos 211.400 clientes de banda ancha fija distribuidos en 28 localidades de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro, donde la empresa resultante de la operación supera los límites de participación establecidos por la autoridad.

La definición de quién adquirirá esos activos es uno de los puntos centrales del proceso de desinversión. En un primer momento, Telecom había cuestionado las exigencias y las había considerado “excesivas”, aunque finalmente avanzó con el procedimiento establecido por la ANC.