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Entre Ríos llegó a ser la cuarta provincia productora de vino de la Argentina.

Hacia fines de la década de 1920, tenía más de 100 bodegas y alrededor de 2500 hectáreas de viñedos. Pero pocos años después, una serie de medidas que buscaban reducir la producción cambió el rumbo de la actividad y durante casi seis décadas la provincia quedó afuera del mapa vitivinícola.

La vitivinicultura entrerriana se había desarrollado desde mediados del siglo XIX, impulsada por los inmigrantes europeos que se instalaron en la provincia. Suizos, franceses e italianos aportaron variedades de uva y conocimientos que utilizaban para elaborar sus propios vinos.

Concordia, Federación y Colonia San José fueron algunos de los primeros puntos donde se desarrolló la producción y, con los años, la actividad se extendió también a Paraná y Concepción del Uruguay.

Algunas estimaciones indican que, en sus años de esplendor, la superficie llegó a acercarse a las 3000 hectáreas.

“Hoy habrá 80 hectáreas”, explicó a El Cronista Noelia Zapata, secretaria de Comercio, Minería y Desarrollo Emprendedor de Entre Ríos.

Este vino, cultivado en los viñedos de Cosuenda, proviene de tierras que cuentan con una antigüedad de más de 15 años. (Imagen: archivo)
Este vino, cultivado en los viñedos de Cosuenda, proviene de tierras que cuentan con una antigüedad de más de 15 años. (Imagen: archivo)

La medida que terminó con la producción de vino

A comienzos de la década de 1930, el sector atravesaba una fuerte crisis por el exceso de oferta y la caída del consumo. Las cosechas se mantenían en niveles elevados, pero el mercado no lograba absorber todo el vino que se elaboraba y los precios comenzaron a bajar.

Frente a esta situación, en 1934, durante el gobierno de Agustín P. Justo, se sancionó la Ley 12.137, que creó la Junta Reguladora de Vinos, encargada de intervenir en el sector y avanzar con distintas medidas para hacer frente a la crisis.

En octubre de 1935, un decreto ordenó la erradicación de viñedos entrerrianos y, más adelante, una nueva ley autorizó al Estado nacional a comprar tierras plantadas con vid para eliminar los cultivos y reemplazarlos por otros.

La decisión también afectó a otras provincias, como Mendoza, San Juan y Río Negro. En territorio entrerriano, sin embargo, terminó de desarmar una actividad que ya venía perdiendo terreno.

“Familias enteras que sabían hacer algo y de pronto tuvieron que reconvertirse”, explicó Zapata. Con el cierre de las bodegas también se perdió parte del conocimiento que se había desarrollado durante décadas. “Se perdió el saber hacer, se perdieron todas las cadenas que implica la producción cuando es regional”, agregó.

La posibilidad de plantar nuevamente llegó varias décadas después. En 1991, durante el gobierno de Carlos Menem, el Decreto 2284 liberó la implantación y reimplantación de vides en todo el país, además de la elaboración y venta de vino.

Según Zapata, el regreso empezó a tomar forma hacia mediados de la década del 2000, con nuevos viñedos y, más tarde, emprendimientos que avanzaron con la elaboración de sus propios vinos.

Desde entonces, la superficie volvió a crecer, aunque todavía está muy lejos de las casi 3000 hectáreas que llegó a tener la provincia. “Es comenzar de cero, porque todo ese saber se perdió”, explicó Zapata.

En los últimos años, el gobierno provincial comenzó a acompañar el desarrollo de la actividad con capacitaciones para productores y elaboradores.

Parte de ese trabajo se realiza junto al Consejo Federal de Inversiones y con especialistas de Uruguay, por las similitudes de clima y relieve de ambas zonas.

Las bodegas que ya producen vino en Entre Ríos

Hoy, la actividad todavía tiene una escala pequeña frente a las principales provincias vitivinícolas del país. Según explicó Zapata, hay aproximadamente cinco establecimientos registrados como bodegas, además de productores que elaboran bajo las categorías artesanal y casera.

Finca Los Bayos nació en 2017, cerca de Urdinarrain, en el departamento de Gualeguaychú. Jorge Riehme llevaba un tiempo investigando sobre la vitivinicultura entrerriana cuando decidió avanzar junto a su familia.

Ese año plantaron las primeras vides de Merlot y Chardonnay en un campo sobre la Ruta Provincial 20. Con el tiempo sumaron Marselan y Pinot Noir y el proyecto fue creciendo.

Finca Los Bayos
Finca Los Bayos

La finca tiene hoy poco más de dos hectáreas destinadas a la vid y se completa con una plantación de nuez pecán, que la familia desarrolló en paralelo. Actualmente están construyendo un nuevo edificio para la bodega, con la intención de ampliar la operación.

Con los años también sumaron el enoturismo. Los visitantes pueden recorrer el viñedo, la plantación de pecán y la bodega, conocer el proceso de elaboración y participar de degustaciones. También ofrecen experiencias gastronómicas con un menú por pasos, que incluye distintas etiquetas, vermut y espumantes.

En Victoria, BordeRío es uno de los proyectos de mayor tamaño. Fue fundado por la empresaria rosarina Verónica Irazoqui y se desarrolló sobre un campo de 365 hectáreas, de las cuales 18 están destinadas a viñedos. La bodega tiene 1800 metros cuadrados.

La producción ronda las 50.000 botellas al año y tiene capacidad para alcanzar las 100.000. Entre sus etiquetas se encuentran vinos Malbec, Chardonnay, Merlot y blends, además de espumantes.

BordeRio
BordeRioBordeRio

Bodega Los Aromitos está ubicada en Colonia Ensayo, a unos 20 kilómetros de Paraná. El proyecto comenzó en 2011 de la mano de Noelia y Fernando Jacob, que trabajaban en el comercio y compraron el campo con la intención de volver a trabajar la tierra. “Al principio era una especie de hobby, después eso fue creciendo”, explicó Leandro, hijo de los fundadores.

El campo tiene 10 hectáreas, de las cuales casi tres están ocupadas por viñedos y otras seis por monte nativo. Todo el predio está declarado como área natural protegida de usos múltiples. La bodega trabaja con Malbec, Merlot, Syrah, Tannat, Marselan, Chardonnay y Tocai.

Actualmente producen unos 15.000 litros al año, con una capacidad de 20.000 litros. Los vinos se venden principalmente en Paraná y Santa Fe y también llegan, en menor medida, a Rosario y Buenos Aires. Otra parte se comercializa directamente en la finca, a través de las visitas y los eventos.

Bodega Los Aromitos
Bodega Los Aromitos

En Aldea María Luisa se encuentra Fisolo Viñedo y Bodega Boutique, que comenzó como un proyecto familiar de Raúl y Matías Fisolo. Padre e hijo empezaron a elaborar vino como un hobby y, a medida que aumentó la producción, decidieron profesionalizarla.

Hoy elaboran alrededor de 3000 litros al año y se especializan en espumantes, principalmente de Chardonnay y Pinot Noir. También trabajan con Malbec y realizan pruebas con Tannat.

Fisolo
Fisolo

En La Paz, Cabañas del Viñedo comenzó durante la pandemia, cuando Pablo Menna y Eloísa Martínez García compraron una chacra en las afueras de la ciudad. En 2021 plantaron las primeras vides y dos años después realizaron su primera vendimia.

Actualmente elaboran unas 2000 botellas por año entre vinos y espumantes.

El emprendimiento también creció por el lado turístico. Cuenta con 7 cabañas, espacios para degustaciones y actividades al aire libre.

Cabaña del Viñedo
Cabaña del Viñedo