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Entre las tres marcas de motos más vendidas de la Argentina, hay una que juega de local.
Mientras el mercado de motos atraviesa un boom sin precedentes, con más de 511.986 patentamientos acumulados en los primeros siete meses del 2026, Motomel se mantiene en el podio y pelea de igual a igual con los fabricantes asiáticos que dominan la industria de las dos ruedas.
De la mano de Grupo La Emilia, la marca suma 61.623 unidades patentadas en lo que va del año, conserva el liderazgo entre las terminales nacionales por séptimo año consecutivo y se encamina a cerrar 2026 con un nuevo récord de ventas.
Pero la historia de Motomel empezó mucho antes de las motos. Nació entre telares, en una fábrica textil ubicada en La Emilia -un pueblo de San Nicolás, de la provincia de Buenos Aires- que estuvo al borde del abismo durante la crisis de 2001.

A principios de los 90, la apertura comercial golpeó de lleno al sector textil. “Era más barato traer el producto terminado de China que fabricar la materia prima en Argentina”, recuerda Alan Meller, accionista de Grupo La Emilia y representante de la segunda generación familiar en diálogo con El Cronista.
De la crisis a la reconstrucción sobre dos ruedas
La familia Meller entendió que el negocio textil tenía los días contados si no encontraba una alternativa. La respuesta apareció en un mercado que, por entonces, estaba poco desarrollado en la Argentina: el de las motos.
A comienzos de los años 90 empezaron a explorar esa oportunidad y, en 1995, montaron una planta de ensamblado de motovehículos dentro de las instalaciones de La Emilia.
La apuesta empezó a tomar forma en 1998, cuando la empresa selló acuerdos con fabricantes chinos que le permitieron incorporar modelos de calle y ampliar su oferta, hasta entonces concentrada en productos provenientes de India. La red de concesionarios comenzó a crecer y la actividad de las motos ganó cada vez más protagonismo dentro del negocio.
Sin embargo, aunque todo marchaba bien, el golpe más duro se desató con la crisis de 2001. El mercado estaba paralizado. Sin crédito, sin consumo y con una economía en colapso. “Vendimos motos negativas, nos devolvieron más motos de las que logramos vender”, cuenta Meller.
Contra todo pronóstico, la empresa logró sobrevivir y sentar las bases de lo que después sería el despegue definitivo de Motomel.
La salida llegó dos años después. Con la recuperación económica en marcha, la compañía apostó por una política comercial agresiva, financiamiento para concesionarios y una expansión acelerada de su red de ventas. El reposicionamiento incluyó campañas publicitarias masivas y sponsoreo de clubes como Independiente, Newell’s, Huracán y Gimnasia y Esgrima La Plata.
Aquel fue el punto de inflexión que transformó a un jugador secundario en uno de los protagonistas del sector, al día de hoy.
En julio de 2026, Motomel patentó 8186 unidades y se ubicó tercera en el ranking nacional, detrás de Honda (15.209) y Gilera (8590). En el acumulado de los primeros siete meses del año alcanzó una participación de mercado del 12%, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara).
Una marca nacional en un mercado dominado por asiáticos
Para el accionista del grupo, la estrategia pasaba por “construir un ecosistema completo alrededor del usuario”. Por ello, la empresa invirtió durante años en una red de concesionarios, repuestos, logística y servicio posventa.
Hoy cuenta con más de 300 puntos de venta en todo el país y opera una infraestructura que incluye una planta de 70.000 m2 en San Nicolás y un centro logístico de 14.000 m2 en Exaltación de la Cruz.
A ese método se sumó otro movimiento que fue clave: profundizar la integración nacional de la producción a partir de 2006 y 2007, cuando todavía muchas motos importadas arrastraban problemas de calidad. La empresa decidió fabricar localmente una mayor cantidad de componentes y posicionarse como una alternativa más confiable.
Hoy la Motomel B110 es el cuarto modelo más patentado del país, con 4763 unidades registradas en julio y 33.971 en el acumulado anual.

El boom de las motos impulsa un nuevo récord
De acuerdo con los datos de Acara, en julio se patentaron 71.217 motovehículos en Argentina, es decir, un 30,4% más que un año atrás. En los primeros 7 meses del año se acumularon 511.986 unidades, lo que representó un salto interanual del 41,9%.
Para los especialistas, el fenómeno tiene varias explicaciones. Por un lado, la financiación sigue siendo determinante. Según Meller, más del 70% de las motos de media gama hacia abajo se venden con crédito.
Por otro, la moto recuperó competitividad frente al transporte público, especialmente en el interior del país. Los datos muestran justamente que el crecimiento viene impulsado por provincias donde la moto es una herramienta central de movilidad y trabajo. Tucumán registró un crecimiento acumulado del 99,7% en patentamientos durante 2026, Formosa avanzó 84,7%, Santiago del Estero 66,1%, Salta 63% y San Juan 60,5%. “El boom del interior llegó para quedarse”, sostiene Meller.
Mientras tanto, el conurbano bonaerense muestra una dinámica más moderada. Aunque sigue siendo el principal mercado por volumen, la recuperación económica es más heterogénea y afecta la capacidad de acceso al crédito de parte de los consumidores.
Pese a ello, la expectativa en el sector es alta. Si las tasas de interés continúan bajando y mejora el crédito, algunas terminales proyectan que el mercado argentino podría acercarse al millón de motos anuales.
En Grupo La Emilia está convencidos de que todavía hay margen para avanzar. La compañía produce actualmente unas 14.000 motos por mes y proyecta cerrar 2026 con una facturación superior a los u$s 250 millones.
“Motomel tiene que dejar de ser solamente la marca nacional líder y convertirse en la marca líder absoluta del mercado”, plantea Meller.
La meta implica competir de igual a igual con Honda, que hoy domina el sector con una participación superior al 19% y casi 100.000 unidades patentadas en los primeros 7 meses del año.
Para lograrlo, la empresa apuesta a renovar diseños, captar consumidores más jóvenes y reforzar un activo que considera diferencial frente a muchos jugadores asiáticos: la permanencia: “El consumidor sabe que pase lo que pase, Motomel va a seguir acá”.
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