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Con la llegada del último ferry de seis aviones caza F-16 a Río Cuarto, la Fuerza Aérea Argentina ya se pone en marcha para recibir la nueva tanda de aviones más pronto de lo esperado. Según confirmaron a El Cronista desde el área, el lote recibido se adelantó tres meses y ya hay indicios de cuando vendrían los nuevos.
“Estamos muy contentos con la incorporación de estos seis, los próximos vienen muy muy rápido”, aseguró una voz al interior del programa F-16 en diálogo con El Cronista.
El Cronista participó del acto de recepción de los últimos aviones caza en el Área Material Río Cuarto. Allí, el ministro de Defensa, Carlos Presti, en conjunto con el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, recibió a los pilotos argentinos y los empresa norteamericana Top Aces.
Los seis aviones F-16 recorrieron 14 mil kilómetros desde Dinamarca, con una última escala en Natal en Brasil, y llegaron Córdoba este martes a las 18 horas.
En este sentido, recibieron diez reabastecimientos en vuelo, de parte de aeronaves de Estados Unidos. La formación estuvo integrada por un C130 Hércules, un Boing de la Fuerza Aérea Argentina y otros aviones de Estados Unidos.
Durante la presentación, Presti, destacó que la llegada de los F-16 no se limita a la incorporación de seis aeronaves, sino que implica avanzar en la construcción de una capacidad militar integral.

Asimismo, también destacó la utilización de incentivos y bonos por estudio en la carrera militar para preservar a los profesionales capacitados. “Preservar el talento es preservar una capacidad estratégica de la Nación. Lo que quede de esta jornada dependerá menos de las máquinas que de la generación que las recibe”, aseveró.
En este sentido, según corroboraron fuentes calificadas en diálogo con El Cronista, la Fuerza Aérea espera para principios del 2027 el tercer lote de seis aviones caza en Río Cuarto.

El programa Peace Cóndor preveía originalmente completar la incorporación de los 24 F-16 adquiridos a Dinamarca hacia fines de 2028, con entregas escalonadas en grupos de seis. El ritmo de incorporación se aceleró y ahora el Gobierno apunta a completar la dotación durante 2027.
En este sentido, se trata entonces de una aceleración de los tiempos que en la cartera ven con buenos ojos. El costo total de la operación superara los 300 millones de dólares.

El entrenamiento de los pilotos
La incorporación de los aviones F-16 no sólo obliga a la Fuerza Aérea Argentina a adaptar hangares, talleres y bases militares. Además, se puso en marcha un nuevo esquema de entrenamiento para pilotos, mecánicos, ingenieros y especialistas que deberán operar y sostener el sistema de armas durante las próximas décadas.
En el Área Material Río Cuarto ya funciona el Escuadrón F-16 y se concentra actualmente buena parte del proceso de adaptación.

Aunque el destino operativo definitivo de los cazas será la VI Brigada Aérea de Tandil, Río Cuarto funciona como base transitoria para la recepción de los aviones, la capacitación del personal y el mantenimiento inicial de la flota.
Uno de los puntos centrales del programa es la formación de los aviadores que deberán operar los F-16. De acuerdo con lo explicado por las autoridades militares, los pilotos entrenan todos los días y realizan durante cada jornada una misión principal y otra secundaria.
La preparación combina clases teóricas, prácticas en simuladores y vuelos de adaptación. En paralelo, los pilotos argentinos continúan capacitándose junto con la empresa Top Aces, especializada en entrenamiento aéreo avanzado.

Por el momento, los vuelos cuentan con un piloto argentino y un instructor norteamericano. Desde la Fuerza Aérea indicaron que el contrato de compra de los aviones incluye por dos años esta capacitación y cuenta con un cuerpo de instructores fijos y otros que rotan.
La Fuerza Aérea mantiene bajo reserva la identidad de los aviadores seleccionados. Las autoridades sostienen que se trata de información “clasificada” por razones vinculadas con la seguridad operacional y militar.
En Tandil ya está dispuesto el Centro de Simulación Táctica, más amplio que en Río Cuarto y con varios simuladores dónde el instructor puede en tiempo real detectar los errores del estudiante.
La herramienta reproduce la cabina del F-16 y permite entrenar maniobras, procedimientos de emergencia y diferentes escenarios de combate sin necesidad de poner una aeronave en vuelo.
El sistema también permite practicar misiones BVR —Beyond Visual Range o “más allá del alcance visual”—, en las que el piloto debe detectar, identificar y enfrentar objetivos que todavía no puede observar de manera directa.

La utilización del simulador reduce los costos de operación, permite repetir situaciones de riesgo y acelera la adaptación de los pilotos a los nuevos sistemas electrónicos, de navegación y armamento. “Una palanca puede llegar a tener 84 funciones de acuerdo a como se toque”, explicaron.
Según describieron desde la Fuerza Aérea, la preparación física y mental que exige el programa es considerablemente superior a la de otros pilotos sometidos a esfuerzos de alta velocidad.
Las autoridades llegaron a comparar su intensidad con una exigencia “siete veces mayor” que la que enfrenta un corredor de Fórmula 1.
En este sentido, además de los pilotos, el programa está conformado por casi 200 personas entre técnicos, arquitectos, mecánicos, entre otros.
El centro dónde entrenan cuenta con medidas de seguridad extrema, incluye cámaras, accesos con reconocimiento facial e incluso prohibición de acceso con equipos electrónicos para aquellos ajenos al programa.
Asimismo, la información de las aeronaves para los técnicos y mecánicos solo puede ser obtenida a través de computadoras especializadas a las cuales acceden dentro del hangar.

Por Amparo Beraza
Redactora
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