

A poco más de un día para que finalice el cese del fuego de dos semanas pactado entre Estados Unidos e Irán, aún se desconoce el futuro de las negociaciones entre ambos países.
El presidente estadounidense, Donald Trump, reveló en una entrevista a Bloomberg que es casi nula la posibilidad de extender la tregua si las delegaciones no llegan a un acuerdo antes de su fin este miércoles.
Las partes deberían reunirse en una segunda ronda de charlas en Islamabad, Pakistán, antes de que expire el plazo, aunque todavía no está claro si se llevará a cabo ese encuentro.
“Es muy poco probable que lo extienda”, declaró el mandatario en referencia al plazo de la tregua y añadió que el estrecho de Ormuz también permanecerá cerrado hasta que se llegue a un entendimiento. “Ellos quieren que lo abra. Los iraníes lo quieren abierto desesperadamente. No lo abro hasta que se firme un acuerdo”, añadió.
Más tarde, a través de Truth Social, fue más lejos y aseguró que Estados Unidos está ganando la guerra “por mucho”. “Está destruyendo absolutamente a Irán”, escribió sobre el bloqueo y precisó que el país persa está perdiendo u$s 500 millones al día, una cifra que calificó como “insostenible, incluso a corto plazo”.
Las declaraciones de Trump no son lo único que incrementa la presión sobre las negociaciones. Este domingo, la Armada estadounidense incautó un buque de carga de bandera iraní, el Touska, que intentó atravesar el bloqueo naval.
Según informó Trump en Truth Social, el destructor USS Spruance interceptó la embarcación —que se encontraba bajo sanciones del Tesoro por un “historial de actividad ilegal”— tras ignorar las advertencias de detenerse, y le abrió “un agujero en la sala de máquinas”.
Desde el inicio del bloqueo el pasado 13 de abril, las fuerzas estadounidenses han impedido el paso de 27 navíos, según informó el Comando Central de EE.UU. este lunes.
En respuesta, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó este lunes que Estados Unidos busca la “rendición” de Irán. “Los iraníes no se someten a la fuerza”, escribió en X.
También este lunes, el canciller Abbas Araghchi le comunicó en una llamada telefónica a su par pakistaní que las “continuas violaciones al cese del fuego y las amenazas” del gobierno de Trump, en particular contra “buques comerciales iraníes”, constituyen un “obstáculo mayor” para el proceso diplomático y que Irán lo tendrá en cuenta al decidir cómo continuar.
Sin embargo, más tarde un funcionario iraní de alto rango le indicó a Reuters que Teherán está “revisando positivamente” su participación en una segunda ronda de negociaciones en Islamabad, aunque aclaró que aún no se tomó ninguna decisión.

Por su parte, los planes de la delegación estadounidense generaron versiones contradictorias durante el lunes.
Trump había afirmado que el equipo liderado por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y el yerno del presidente, Jared Kushner, ya estaban en camino a la capital pakistaní. “Ya van para allá. Estarán allí esta noche, hora de Islamabad”, dijo el mandatario al New York Post. En otra entrevista con Fox Business, llegó a asegurar que esa misma noche se firmaría un acuerdo con Irán.
Sin embargo, fuentes conocedoras de los planes del vicepresidente indicaron a la agencia EFE que la delegación aún no había partido, y CNN y The New York Times reportaron que Vance viajaría el martes.
El precio del petróleo reflejó la tensión del día. El Brent, referencia internacional, cerró con una suba del 5,6% a u$s 95,48 el barril, mientras que el West Texas Intermediate avanzó un 6,9% hasta u$s 89,61. Los inversores mantienen la cautela aante la incertidumbre sobre el vencimiento del cese del fuego este miércoles.
Por su parte, Israel y el Líbano mantendrán el próximo jueves en Washington una segunda ronda de negociaciones para explorar el fin del conflicto, según confirmó este lunes Estados Unidos, que actúa como mediador. Los embajadores de ambos países se reunirán en el Departamento de Estado sin la participación de Hezbollah, que rechaza estas conversaciones directas.
La reunión se producirá tras la entrada en vigor el 16 de abril de un alto el fuego de diez días en la ofensiva israelí en el sur del Líbano, que desde el 2 de marzo ha causado más de 2.300 muertos y un millón de desplazados.
















