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Cada vez que se habla de longevidad, los especialistas apuntan a hábitos saludables tales como buena alimentación, ejercicio físico, buen descanso y manejo del estrés.

Sin embargo, una psicóloga le agregó un factor que no todos tienen en cuenta a la hora de pensar en vivir muchos años: mantener vínculos fuertes.

Por qué los vínculos pueden alargar la vida, según la psicologa

La psicóloga y directora de Nirán Psicología y Bienestar de España, Carmen Prieto, hizo foco en la conexión social de las personas a la hora de pensar en vivir muchos años. “Cuidar nuestros vínculos es medicina preventiva de primer orden”, indicó a eldiarioes y explicó que la soledad, en cambio, puede afectar al cuerpo y a la mente. “El cerebro procesa el aislamiento sostenido como una amenaza constante, elevando el cortisol y la inflamación, lo que acelera el envejecimiento celular”, indicó.

Una psicóloga explica la importancia de cuidar nuestros vínculos: “Es una inversión directa en longevidad”
Una psicóloga explica la importancia de cuidar nuestros vínculos: “Es una inversión directa en longevidad” Shutterstock

En este sentido, Prieto señaló: “tener personas que nos escuchan y acompañan ayuda a regular nuestro sistema nervioso y amortigua el impacto del estrés. Una buena red social nos aporta seguridad, pertenencia y refugio en momentos difíciles, de ahí que cuidar de nuestras relaciones no solo sea un hábito social: es una inversión directa en nuestra longevidad”.

Harvard estudió el desarrollo adulto y los vínculos cercanos

Un estudio de Harvard del 2017 sobre el desarrollo adulto, con más de 80 años de seguimiento, concluyó que la calidad de las relaciones es el mejor indicador de salud y longevidad.

El estudio encontró una fuerte asociación entre felicidad y relaciones cercanas, ya sea pareja, familia, amigos o círculos sociales. El vínculo estimula mental y emocionalmente levanta el ánimo, mientras que el aislamiento lo baja.

El director del estudio, Robert Waldinger, recomienda priorizar las relaciones positivas y minimizar el contacto con las negativas. El aislamiento y la soledad se asocian con depresión, enfermedades cardíacas y deterioro cognitivo en personas mayores.

En este marco, Prieto asegura que no es importante la cantidad, sino la calidad de esos vínculos. Es decir, lo que se necesita son personas con las que uno pueda mostrarse vulnerable y sentirse escuchado. Los contactos cotidianos son importantes porque ayudan a la persona a mantenerse estimulada y conectada con el entorno.