

Reutilizar café usado junto con ramas de canela o canela en polvo se vuelve un truco cada vez más popular en el hogar. Esta combinación simple no solo reduce residuos, sino que además aporta beneficios concretos en limpieza, aroma y control de plagas.
Si bien muchos tiran el café después de prepararlo, lo cierto es que conserva propiedades útiles. En este sentido, al sumarle canela, se potencia su efecto natural y se transforma en un aliado cotidiano para distintos espacios de la casa.
Para qué sirve mezclar café usado con canela
La mezcla de borra de café y canela funciona como un recurso multiuso. Sus aplicaciones más buscadas incluyen:
- Repelente de insectos: el aroma intenso de la canela, combinado con la textura del café, ayuda a ahuyentar hormigas y mosquitos
- Neutralizador de olores: absorbe malos olores en heladeras, basureros y rincones cerrados
- Aromatizante natural: deja un perfume cálido y duradero en ambientes pequeños
- Abono casero: en plantas, aporta nutrientes y mejora la calidad del suelo

Si bien no reemplaza productos específicos, muchos usuarios lo adoptan por su perfil ecológico y bajo costo. No obstante, conviene usarlo de forma moderada en macetas, ya que el exceso de café puede alterar el pH.
Cómo preparar y usar esta mezcla paso a paso
La preparación es simple y no requiere más que elementos que ya tenés en casa:
- Dejá secar el café usado para evitar humedad y moho
- Mezclalo con canela en polvo o triturá una rama
- Colocá la preparación en un recipiente abierto o bolsitas de tela
- Ubicalo en los espacios donde quieras aprovechar sus efectos
También se puede espolvorear directamente en rincones donde suelen aparecer insectos. En este contexto, la constancia es clave: renovar la mezcla cada 5 o 7 días mantiene su efectividad.
Truco extra para potenciar el efecto
Para potenciar el aroma, podés sumar unas gotas de aceite esencial de canela o naranja. Esto refuerza tanto el perfume como la acción repelente en ambientes cerrados.
En conclusión, mezclar café usado con canela es un hack casero simple, económico y efectivo que gana terreno por sus múltiples usos diarios.

















