Inversiones

Trade electoral 2023: el mercado ya analiza qué activos pueden rendir en futuro escenario político

La aceleración de los precios corroe el humor social y genera un contexto negativo para el Gobierno en cuanto a la imagen y a cuestiones electorales. Esto despierta la idea de un nuevo trade electoral.

La elevada inflación con la que convive la economía argentina comienza a ser proyectada en las expectativas electorales de los argentinos en una primera instancia, y en los inversores en un segundo plano.

Con tanta inflación es esperable que la victoria electoral del oficialismo pueda quedar en duda, por lo que de a poco comienza a ponerse en debate el resurgimiento del "trade electoral".

Esto es, las apuestas por activos que puedan resultar favorecidos por un cambio en las condiciones políticas actuales.

Falta mucho para las elecciones, pero dada la proyección inflacionaria y la historia de los resultados electorales y de la inflación comienza a ser un punto de análisis en los inversores y analistas del mercado.

El dato de inflación de febrero de 4,7% estuvo muy por encima de lo que esperaba el mercado en torno al 3,9%. 

Dejó como resultado final, una inflación del 8,8% en el primer bimestre y 52,3% interanual, ubicándose por encima del 50% por noveno mes consecutivo.

La aceleración de los precios corroe el humor social y genera un contexto negativo para el Gobierno en cuanto a la imagen positiva de los principales referentes del oficialismo.

Medido en términos de votos, la historia suele evidenciar que cuanto más sube la inflación, más difícil termina siendo ganar la elección.

Jose Echagüe, estratega jefe de Consultatio advierte que luce muy difícil ser competitivo electoralmente ante tanta inflación.

"Las tensiones que evidenció públicamente la coalición gobernante en los últimos días reflejan diferentes interpretaciones de un mismo fenómeno. La dinámica macro actual conduce a una derrota electoral contundente en 2023. La historia muestra que estos niveles de inflación son incompatibles con alguna chance de éxito electoral. Y por eso lanza una ´guerra contra la inflación´", dijo Echague.

Según el repaso histórico que propone Echagüe, casos como las elecciones de 1989, de 1987 y de 2019, el oficialismo perdió las elecciones con una inflación promedio mensual de los últimos tres meses del 20%, 11,8% y 4% respectivamente.

La expectativa está en que la inflación en los tres meses previos a las PASO del año que viene se ubique en el rango de entre 3,5% y 4,5% mensual.

A la vez, aun con inflación menor al 3,5%, el oficialismo perdió las elecciones primarias y generales del 2021 (la inflación era del 3,2% y 3% respectivamente), del mismo modo que en 2019, cuando el oficialismo perdió las PASO de aquel año.

En su informe, Echagüe recuerda que, a nivel histórico, la victoria oficialista que contó con mayor inflación fue la de CFK en 2007.

"En aquel momento, CFK cual obtuvo el 45% de los votos con un promedio de 2,3% mensual en los tres meses anteriores. Viendo hacia adelante, cuesta mucho creer que en los meses previos a las elecciones del 2023 podamos tener una inflación menor al 3,5% mensual (sería cerca de un 50% anualizada). En ese contexto, el rango de 3,5% al 4,5% hace que sea difícil pensar en un oficialismo competitivo de cara a 2023", advirtió.

Del otro lado, según el análisis de Echagüe, cuando la inflación promedio de los tres meses previos a las elecciones se ubicó debajo del 2%, el oficialismo ganó casi siempre. Es decir, ganó en 2017, 2011, 2015 (PASO), 1991 y 2015 (general).

El oficialismo solo perdió el balotaje de 2015.

¿Nuevo trade electoral?

Luce difícil pensar que con la dinámica inflacionaria actual, la inflación pueda caer debajo del 2% mensual dentro de los próximos 18 meses para que el promedio de los 3 meses previos a las elecciones el oficialismo se posicione de mejor manera de cara a las elecciones.

De esta manera, ante la expectativa de que el contexto inflacionario luce adverso para el Gobierno en cuanto a la probabilidad de ver una victoria electoral en 2023, algunos analistas comienzan a ver el revivir de un trade electoral, aun con 16 meses de anticipación, es decir, para las PASO de agosto de 2023.

Manuel Carpintero, head portfolio manager de Nash Inversiones considera que el trade electoral comienza a aparecer en el horizonte.

"Si bien todavía estamos lejos de las próximas elecciones, creemos que de a poco comienza a parecer un poco más factible un trade apostando un cambio de gobierno el año que viene. Mayores claridades sobre las formulas políticas que vayan a competir y conforme continúe cayendo la imagen del gobierno, el Merval podría empezar a poner en precios un cambio de rumbo, similar a lo que hizo en el periodo 2012 a 2015", comentó.

El jefe de la mesa de dinero de un banco local coincide en que el trade electoral puede comenzar a despertarse de la mano de una expectativa de cambio de gobierno en las próximas elecciones.

"El mercado siempre se anticipa a la vez que el mercado local es muy político. Es decir, los ciclos políticos son los que mandan la dinámica de los activos domésticos. En ese sentido, es esperable que, ante el deterioro de las variables económicas en general y la elevada inflación en particular, compliquen la idea de una reelección del oficialismo. Esa sola hipótesis puede comenzar a gatillar el trade electoral a mediano plazo", advirtió el operador.

Las acciones han tenido una mejor performance que los bonos.

De hecho, el S&P Merval en dólares se ubica en su valor más alto desde comienzo de la crisis del coronavirus y acumula un avance del 25% desde su mínimo reciente de comienzo de año.

Diego Chameides, economista Jefe de Banco Galicia puntualizó en que las mediciones de imagen y confianza en el gobierno se han estancado en valores deprimidos por lo que esto lleva a pensar que sería difícil una continuidad de la actual administración en 2023.

Aun así, el economista jefe de Banco Galicia advierte que aún falta mucho tiempo para las elecciones y quedan múltiples shocks por incorporar. 

Como medida comparativa Chameides recuerda el escenario vivido en 2010, antes de la reelección de CFK.

"En marzo de 2010 la confianza en el gobierno de Cristina Kirchner era incluso menor que la que tiene hoy Alberto Fernández y en 2011 fue reelegida con el 54% de los votos. No obstante, a medida que pasa el tiempo y el Gobierno no logra encontrar soluciones a los problemas que más afectan a la sociedad -en particular la inflación- las chances de una recuperación como en 2011 se van desvaneciendo", dijo Chameides.

Por otro lado, Chameides advierte que, a la hora de pensar en un trade electoral para 2023 también habrá que evaluar cuál es la situación macroeconómica que heredaría el próximo gobierno y cuáles serían las recetas que impulsaría el candidato ganador para encausarla.

"Hoy ambas cuestiones siguen teniendo un alto grado de incertidumbre", remarcó el economista jefe de Banco Galicia.

Mirando al FMI

Una vez aprobado el acuerdo con el FMI, el mercado comienza a virar su atención a las políticas macroeconómicas que implementará el Gobierno con el objetivo de lograr los objetivos planteados con el organismo así como también con la meta de corregir los desequilibrios macroeconómicos.

Debido a que gran parte del mercado ve al actual entendimiento como un acuerdo light, sumado a la crisis política del oficialismo actual, las medidas a aplicar toman un protagonismo aun mayor y que, según analistas, estas pueden derivar en una mejora (o no) en el precio de los activos locales, más allá de un eventual trade electoral.

Juan Manuel Franco, economista de Grupo SBS considera que en términos de trade electoral, el mercado pagará más si empieza a ganar probabilidad un escenario donde un gobierno sea más "market friendly".

El economista de Grupo SBS considera que además de la expectativa electoral, la clave pasa por el cumplimiento de los objetivos dentro del acuerdo con el FMI.

"Creemos que hacia adelante la clave pasará por ir cumpliendo las revisiones trimestrales del acuerdo con el FMI, ya que eso permitirá ir pensando en límites superiores cada vez mayores para las valuaciones de bonos en dólares y acciones. Creemos que ambos asset class pueden verse beneficiados en ese escenario, pero consideramos que el upside en acciones podría ser algo mayor, siempre pensando en inversores arriesgados que miran a obtener retornos en el mediano plazo", puntualizó Franco.

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