

La recaudación tributaria alcanzó en abril nueve meses consecutivos de caída real interanual. Este escenario obligó al Gobierno a profundizar nuevamente el recorte del gasto primario para sostener una pieza innegociable de su programa: el equilibrio fiscal.
Si bien el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo la meta de superávit primario —sin el pago de intereses— al 1,4% del PBI para 2026 (frente al 2,2% del acuerdo original), el objetivo sigue siendo exigente para la administración de Javier Milei, que ya encadena dos años sosteniendo el “ancla fiscal”.
En ese sentido, mientras la recaudación tributaria continúe afectando los ingresos a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el Ministerio de Economía deberá avanzar en un mayor ajuste del gasto.
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