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El trabajo freelance gana cada vez más terreno en todo el mundo. Actualmente se estima que unas 1.570 millones de personas trabajan como freelancers, lo que representa cerca del 46,7% de la fuerza laboral global. En Argentina, el 24,2% de la población económicamente activa se desempeña como trabajador independiente o freelance.

La contracara de esa flexibilidad es que gran parte de estos trabajadores depende exclusivamente de su capacidad para generar ingresos. Una enfermedad, un accidente o un problema de salud de largo tratamiento puede no solo afectar el bienestar físico, sino también comprometer seriamente la situación financiera.

Los datos muestran que se trata de una preocupación cada vez más extendida. Según un estudio de Ipsos-Mora y Araujo sobre Estilos de Vida y Salud, el 61% de los encuestados considera que no está preparado económicamente para afrontar una enfermedad grave.

La situación es aún más delicada entre los trabajadores independientes. De acuerdo con el relevamiento, el 55% aseguró que recurriría a familiares o amigos para solventar sus gastos si una enfermedad o accidente le impidiera trabajar, mientras que solo un 35% contrataría un seguro de vida.

Frente a este escenario, las compañías aseguradoras comenzaron a desarrollar coberturas específicas para estos casos. Entre ellas se destaca el seguro de enfermedad grave, una herramienta diseñada para otorgar una indemnización económica cuando el asegurado recibe el diagnóstico de determinadas patologías de alto impacto.

Qué es un seguro de enfermedad grave

La cobertura de enfermedades graves suele contratarse como un adicional dentro de una póliza de seguro de vida o de accidentes. Su principal característica es que permite cobrar una indemnización en vida cuando el asegurado recibe el diagnóstico de una enfermedad contemplada en el contrato.

A diferencia de un seguro de vida tradicional, donde el capital se paga a los beneficiarios tras el fallecimiento del titular, en este caso el dinero se entrega directamente al asegurado para que pueda afrontar las consecuencias económicas derivadas de la enfermedad.

El objetivo es proporcionar liquidez inmediata en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad financiera para una persona y su familia.

Qué enfermedades suelen estar cubiertas

Las coberturas varían según la aseguradora y el producto contratado. Sin embargo, entre las enfermedades más frecuentes que suelen estar contempladas se encuentran:

  • Cáncer.
  • Infarto agudo de miocardio.
  • Accidente cerebrovascular (ACV).
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Parálisis.
  • Cirugía de bypass coronario.
  • Trasplante de órganos vitales.
Photographer: Dragos Condrea

En los mercados más desarrollados, además, algunas pólizas incorporan otras patologías, así como servicios complementarios vinculados a la rehabilitación y recuperación del paciente.

Cuál es la diferencia entre una enfermedad grave y una incapacidad

Uno de los errores más frecuentes es confundir una enfermedad grave con una incapacidad permanente. Aunque ambas situaciones pueden afectar profundamente la vida de una persona, las aseguradoras las consideran eventos diferentes y, por lo tanto, suelen estar cubiertos mediante garantías distintas.

La incapacidad permanente está relacionada con la pérdida total o parcial de la capacidad para trabajar y generar ingresos. Una lesión irreversible en la columna vertebral, por ejemplo, podría impedir el ejercicio de una profesión sin constituir necesariamente una enfermedad grave.

Las enfermedades graves, en cambio, están asociadas a patologías que ponen en riesgo la vida del paciente o requieren tratamientos médicos complejos y prolongados. Por ese motivo, cada cobertura tiene condiciones, requisitos y capitales asegurados específicos.

Beneficios de acceder a un seguro de enfermedad grave

  • Protección financiera inmediata: una vez realizado el diagnóstico y cumplidas las condiciones establecidas en la póliza, el asegurado recibe una suma de dinero que puede utilizar para afrontar gastos médicos, tratamientos especializados o necesidades derivadas de la enfermedad.
  • Permite sostener el nivel de vida: cuando una enfermedad obliga a reducir o interrumpir la actividad laboral, los ingresos suelen verse afectados. La indemnización puede utilizarse para compensar esa pérdida temporal o permanente y ayudar a mantener la estabilidad económica del grupo familiar.
  • Libertad para utilizar el dinero: a diferencia de otras coberturas más específicas, el capital por enfermedad grave suele entregarse sin restricciones sobre su destino. El asegurado puede utilizarlo para financiar tratamientos, adaptar su vivienda, cancelar deudas, afrontar gastos cotidianos o cualquier otra necesidad que considere prioritaria.
  • Reduce el estrés económico: la incertidumbre financiera suele convertirse en una preocupación adicional cuando aparece una enfermedad seria. Contar con un respaldo económico permite concentrar los esfuerzos en el tratamiento y la recuperación, sin sumar presión por la situación patrimonial.
  • Evita la venta de activos: muchas familias terminan utilizando ahorros o incluso vendiendo bienes para afrontar tratamientos prolongados. La cobertura busca evitar ese escenario al proporcionar recursos que permitan afrontar los gastos sin comprometer el patrimonio construido durante años.