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El salto del petróleo, la mayor presión sobre el dólar y un escenario de tasas internacionales más altas obligan a recalibrar las estrategias de inversión para el segundo semestre.
Sin embargo, la mayoría de los expertos considera que el cambio de contexto no modifica la conveniencia de invertir en pesos, sino la forma de hacerlo.
En su informe “Visión de Mercado”, MegaQM sostiene se dio una “leve recalibración de expectativas”. El aumento del precio del petróleo y del tipo de cambio podría elevar la inflación implícita (breakeven) durante las próximas ruedas, aunque sin alterar completamente el escenario macroeconómico, dice la administradora.
La estrategia: combinar tres coberturas
Para un inversor con horizonte de aproximadamente seis meses, MegaQM no propone concentrarse en un solo tipo de activo. Por el contrario, señala que la gestión de una cartera en pesos de largo plazo pasa por combinar tres tipos de cobertura:
- activos ajustados por inflación (CER);
- instrumentos Dollar Linked;
- activos vinculados a la tasa Tamar.
“Para la gestión de pesos de largo plazo, las opciones pasan por tres tipos de cobertura: CER, Dollar Linked o Tamar”, resume el informe.
La administradora entiende que el escenario combina distintos riesgos: una inflación que podría encontrar un piso más alto en los próximos meses, un tipo de cambio bajo presión por el contexto internacional y tasas que continúan ofreciendo rendimientos atractivos.

La City analiza la estrategia en pesos
Jerónimo Bardin, Head Sales Trader de Balanz, señala en declaraciones a El Cronista que desde comienzos de año, los instrumentos ajustados por inflación fueron los de mejor desempeño dentro de la renta fija en pesos (CER).
Ese comportamiento respondió al proceso de normalización del mercado luego de las elecciones.
“Una vez disipado ese componente estacional de incertidumbre, el peso recuperó estabilidad frente al dólar y los instrumentos en pesos volvieron a ganar protagonismo en la construcción de portafolios”, explica Bardin.
El estratega advierte que “de cara a los próximos meses, el escenario es diferente”. Si bien sostiene que desde la firma que representa “no identifican riesgos macroeconómicos de magnitud en el corto plazo”, señala que sí existe “un calendario de vencimientos de deuda exigente y un contexto internacional que genera volatilidad sobre los mercados emergentes”.
Por eso, afirma que “la estrategia debe adaptarse al horizonte y al objetivo de cada inversor”.

Para los inversores que prioricen liquidez, Bardin asegura que “favorecemos la curva CER de corto plazo”.
Según analiza, “la inflación implícita continúa ubicándose por debajo de nuestras proyecciones para los próximos meses, por lo que estos instrumentos ofrecen una relación riesgo-retorno atractiva sin necesidad de extender significativamente la duración de la cartera”.
Sobre una cartera a seis meses o más
Para quienes tienen un horizonte de inversión más largo, la preferencia de Balanz “se concentra en el tramo medio de la curva CER y en los bonos duales de mayor plazo”.
En particular, Bardin destaca el TZXM7, porque “la inflación breakeven continúa ubicándose por debajo de nuestras estimaciones, generando una oportunidad de valor relativa”.
También resalta el bono dual TXMJ0 (junio de 2030), cuya estructura “brinda cobertura frente a un escenario de inflación superior a la esperada al ajustar por CER, pero también permite capturar un escenario de tasas reales positivas mediante el componente TAMAR”.
En otras palabras, agrega, “combina protección ante distintos escenarios macroeconómicos y constituye una alternativa atractiva para quienes buscan extender duración sin concentrar el riesgo en una única variable”.
Otro tipo de cartera
Piedad Ortiz, economista y MBA en Finanzas, sostiene en diálogo con este medio que, “de cara a lo que resta del año, para armar una cartera equilibrada es importante considerar no solo la cobertura cambiaria, sino también las perspectivas de compresión del riesgo país”.
Con un dólar proyectado entre $1.650 y $1.673 hacia fin de año, una TAMAR cercana al 22% y una inflación anualizada de entre 30% y 32%, Ortiz entiende que “existe una proyección bastante pareja y congruente entre inflación y tipo de cambio”.
En ese contexto, afirma que “no es conveniente estar posicionados 100% en pesos, pero tampoco se hace necesaria una dolarización agresiva”.

Para Ortiz, “los drivers a los que el mercado pondrá atención estarán más atados a la sostenibilidad del modelo”, es decir, “la continuidad del orden fiscal, la baja del IPC, la acumulación de reservas, acompañadas por una estabilización del crédito y del crecimiento económico”.
Además, advierte que, con un riesgo país cerca de los 400 puntos básicos, “el reto vendría a ser la consistencia en el crecimiento y la tranquilidad del financiamiento estatal”.
Sobre la cartera a seis meses y para el tramo corto la experta recomienda instrumentos como S14G6, S31G6 y TO26 para capturar tasas reales positivas si continúa la desaceleración de la inflación.
Para el tramo medio aconseja combinar bonos CER y Dollar Linked, destacando X30S6, TZXM7 y TZX28 por el lado CER, y D30S6 y D31M7 como cobertura cambiaria.
Además, propone incorporar algo de bonos soberanos como GD35 y GD41 (los más largos) para capturar una eventual compresión del riesgo país, aunque aclara que ese escenario depende de que continúe la acumulación de reservas y disminuya la incertidumbre política.
Para un horizonte más largo, Ortiz incorporaría acciones argentinas vinculadas a energía y oil & gas, como TGS, Vista, YPF y Pampa, porque considera que presentan “transversalidad en el crecimiento petroexportador, crecimiento orgánico operacional y desarrollador”.
A la vez, sugiere complementarlas con Cedears como Eli Lilly, Coca-Cola y Glencore, apostando tanto al sector salud como a compañías con fuerte generación de caja y exposición a commodities.
“En este entramado, el riesgo cambiario continúa como foco central”, advierte Ortiz. También señala que un agravamiento de los conflictos geopolíticos podría frenar la desaceleración de la inflación a través de mayores precios de combustibles y regulados, y recomienda seguir de cerca la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos para que no se conviertan en un obstáculo para la sostenibilidad del escenario local.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, explica que la firma que preside desarrolló el fondo Insider Retorno Estratégico para inversores que buscaban “poner en movimiento sus pesos con una cartera mixta y a mediano plazo”.
Según detalla, se trata de un instrumento con horizonte superior a seis meses cuya estrategia combina “75% de renta fija y 25% de renta variable”, con el objetivo de ofrecer “protección y rendimientos atractivos para quienes buscan mantenerse en moneda local”.
Agrega que, en lo que va de 2026, el fondo acumula un rendimiento de 14,6%, superando la evolución del dólar en el mismo período.
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