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A medida que la inflación fue escalando en los últimos meses, el plazo fijo comenzó a perder atractivo frente a otras alternativas de inversión. La tradicional herramienta de ahorro en pesos, elegida por su simplicidad y previsibilidad, empezó a mostrar rendimientos reales negativos en un contexto donde los precios avanzan a mayor velocidad que las tasas de interés.
Tras el 2,6% de inflación registrado en abril, las principales consultoras proyectaban para mayo una desaceleración, aunque todavía en niveles entre 2,1% y 2,5%. En línea con esas estimaciones, el IPCBA marcó un 2,1% mensual.
En este marco, los instrumentos indexados por inflación volvieron a ocupar un rol central en las carteras de los inversores y reaparece una pregunta clave: ¿sigue siendo el plazo fijo una opción competitiva frente a otras alternativas de inversión? En diálogo con El Cronista, especialistas analizaron el escenario actual y las opciones disponibles.
Plazo fijo vs inflación
Hoy, el rendimiento del plazo fijo tradicional se ubica por debajo de la inflación mensual. Con tasas que se mueven entre el 18% y el 23% nominal anual (TNA), equivalentes a cerca de un 1,5% a 1,9% mensual, el ahorrista pierde poder adquisitivo.
Incluso tomando como referencia una TAMAR cercana al 22,8% TNA, el rendimiento mensual no logra empatar la dinámica inflacionaria reciente, que se mantiene por encima del 2%. En ese contexto, la rentabilidad real del plazo fijo continúa en terreno negativo.

“Quien invierte en plazo fijo hoy termina perdiendo contra la inflación. A su vez, si el tipo de cambio llegase a subir, también perdería contra la variación del tipo de cambio”, explica Gastón Lentini, asesor financiero y fundador de Doctor de tus Finanzas.
¿Dónde están hoy las oportunidades?
Frente a este escenario, los instrumentos ajustados por inflación ganaron protagonismo. Dentro de este grupo, se destacan dos alternativas: el plazo fijo UVA y los bonos CER.
El plazo fijo UVA ofrece una cobertura directa contra la inflación. El capital se ajusta por el índice de precios, más una tasa adicional mínima. Su perfil es conservador y apunta a quienes buscan preservar el valor de su dinero sin asumir grandes riesgos.

El principal punto en contra es la falta de liquidez, ya que exige inmovilizar los fondos por al menos 90 días, algo que muchos inversores argentinos pueden considerar excesivo.
En cambio, los bonos CER tienen una dinámica más flexible. También ajustan por inflación, pero cotizan en el mercado y pueden comprarse o venderse en cualquier momento. Además, permiten capturar no solo la suba de precios, sino también eventuales mejoras financieras y bajas en las tasas de interés.
Para Lentini, entre las principales alternativas se destacan “las Lecap y bonos más largos, como los boncaps, que son instrumentos de renta fija que hoy rinden por encima de la inflación. En su defecto, la alternativa son bonos que ajustan directamente por inflación para aquellas personas que busquen cubrirse de esta variable”.
Plazo fijo: qué tasas ofrecen hoy los bancos
Las tasas del plazo fijo tradicional varían según la entidad, pero en todos los casos se mantienen por debajo de la inflación anual proyectada, que ronda el 30%, lo que limita su capacidad de generar rendimientos reales positivos.
- Banco Nación: 19%
- Banco Galicia: 16,25%
- BBVA: 18,75%
- Santander: 15%
- Banco Provincia: 19,5%
- Macro: 18%
- ICBC: 17,5%
- Banco Ciudad: 17%
- Banco Patagonia: 16%
- Banco Credicoop: 17,5%

En contraste, algunas entidades más pequeñas ofrecen tasas más elevadas:
- Crédito Regional: 23,5%
- Banco Voii: 23,5%
- Banco Meridian: 23,25%
- Banco CMF: 23,25%
- Banco Bica: 23%
¿Cuándo el plazo fijo puede seguir siendo competitivo?
A pesar de este escenario, el plazo fijo no desaparece del radar de los ahorristas. Su principal fortaleza sigue siendo la previsibilidad, ya que permite conocer de antemano cuánto se va a ganar al vencimiento, sin depender de la volatilidad del mercado.
Además, puede resultar competitivo en contextos de fuerte desaceleración inflacionaria o si las tasas de interés comienzan a subir para recomponer el rendimiento real.
“El plazo fijo recién va a ser una estrategia competitiva para el año que viene o en la segunda mitad del año después de terminada la cosecha gruesa, en los momentos en los que dejen de liquidarse fuerte dólares y el gobierno tenga que hacer algunos ajustes para encarar el final de año sin liquidación de divisas”, señaló el especialista.
Qué puede pasar con las tasas en los próximos meses
El futuro del plazo fijo está directamente ligado a la evolución de la inflación y a las decisiones de política monetaria. Si la desaceleración se consolida y las tasas se mantienen estables, el rendimiento real podría mejorar gradualmente.
Sin embargo, si la inflación se mantiene por encima de las tasas, el atractivo seguirá siendo limitado frente a otras alternativas más dinámicas.

“Si bien el REM espera que la inflación siga bajando hacia niveles de 1,7% para fin de año, no tan optimista como a principio de este 2026, la realidad es que una desaceleración sería positiva porque también ayudaría a que bajen las tasas. En ese contexto, el plazo fijo podría volver a aparecer como una opción si el Gobierno decide ajustar la política monetaria y generar incentivos para que la gente no vaya al dólar, por ejemplo, mediante una suba de las tasas de la economía, incluida la del plazo fijo”, concluyó Lentini.
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