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El comportamiento financiero de los argentinos atraviesa una transformación cada vez más evidente. Impulsados por la digitalización y la necesidad de no perder poder adquisitivo, millones de personas comenzaron a involucrarse más en sus decisiones de inversión.
Las cifras lo reflejan: las cuentas necesarias para operar en el mercado de capitales pasaron de 300.000 en 2019 a más de 2,5 millones en 2023, mientras que las cuentas en fondos comunes de inversión se dispararon hasta superar los 16 millones, según datos de la Comisión Nacional de Valores.
A esto se suma el crecimiento de las billeteras virtuales, utilizadas por 6 de cada 10 argentinos, que ya no solo sirven para pagar, sino que funcionan como puerta de entrada a nuevas alternativas de inversión.
Según el experto en asesoramiento financiero, fundador y CEO de Quaestus Advisory, Nahuel Bernués, el ahorrista argentino pasó de solo comprar dólar y hacer plazo fijo a una cartera más diversificada que combina FCI, bonos, acciones, Cedears e incluso criptoactivos.
“Los impulsores son una mayor conciencia sobre la pérdida del poder adquisitivo que genera la inflación, mayor acceso a información y conceptos básicos, y un acceso mucho más fácil al mercado de capitales vía billeteras y brokers digitales”, explica.
Por qué el plazo fijo perdió atractivo
Durante años, el plazo fijo tradicional fue la herramienta preferida para quienes buscaban una ganancia segura. Sin embargo, el contexto cambió. Hoy, la tasa nominal anual promedio ronda el 19%, lo que equivale a un rendimiento mensual cercano al 1,6%, muy por debajo de la inflación. Solo en marzo de 2026, el IPC subió 3,4%, mientras que el aumento interanual alcanzó el 32,6%.

En este contexto en que las tasas quedan por debajo de la inflación, Bernués no recomienda invertir en un plazo fijo. “Tiene sentido como colchón de liquidez de muy corto plazo que por más que rinda negativo es preferible que esté generando al menos algo de tasa”, analiza.
Para el experto, alternativas como la caución, las Lecap o los Fondos Comunes de Inversión (FCI) con rescate inmediato resultan opciones más atractivas, por su mayor flexibilidad en los plazos.
Las inversiones que ganan terreno
Ante este escenario, los argentinos comenzaron a buscar instrumentos que les permitan, al menos, empatarle a la inflación o incluso superarla.
Bernués destaca a los plazos fijos UVA entre las alternativas más atractivas del momento, que en abril registraron una suba mensual real del 82,5%. Además, el asesor financiero señala como llamativo el protagonismo que volvieron a ganar los instrumentos en pesos a tasa fija.

“En 2024 eran considerados muy riesgosos por tratarse de inversiones en pesos sin indexación, en una Argentina donde la devaluación y la inflación estaban siempre a la orden del día”, explica.
Ahora, con la desaceleración inflacionaria y mayor estabilidad cambiaria, estos instrumentos comenzaron a recuperar la confianza de los inversores. En ese sentido, el especialista agrega que “en función de la coyuntura se analiza cuál de las opciones (tasa fija, variable o dual) resulta más conveniente en cada momento”.
Ladrillos: el clásico que se reinventa
A pesar de los cambios en el escenario económico, el mercado inmobiliario sigue siendo una alternativa vigente, especialmente para quienes piensan en el largo plazo.
Entre las opciones más elegidas aparecen:
- Departamentos en pozo
- Alquileres temporarios

De acuerdo al especialista, se trata de una opción que volvió a tener atractivo, pero como negocio de renta más que de revalorización. “El retorno anual se acerca al 5% en dólares, un nivel que no se veía hace años. Es una opción para quien es conservador, horizonte largo y tolera iliquidez”, explica.
Criptomonedas: entre la oportunidad y el riesgo
Las criptomonedas continúan siendo una alternativa elegida, sobre todo entre los inversores más jóvenes. Sin embargo, a pesar de ocupar un lugar consolidado, es acotado: “Argentina está en el top 20 mundial de adopción y se estima que alrededor del 20% de los adultos tiene exposición a criptoactivos”, indica Bernués.
Además, el economista reveló que lo más impactante es que “la mayoría de las compras locales son stablecoins, o sea, la cripto funciona más como vehículo de dolarización que como inversión especulativa”.

Un cambio generacional en la forma de invertir
El crecimiento de las alternativas de inversión también implica una mayor responsabilidad para los ahorristas. Ya no alcanza con colocar el dinero en una opción automática, sino que el contexto actual exige analizar escenarios, evaluar riesgos y diversificar.
Según Bernués, el perfil del inversor argentino sigue siendo, en su mayoría, conservador. La mayor parte del ahorro todavía se canaliza hacia plazos fijos o fondos comunes de inversión (FCI) de bajo riesgo, lo que refleja que la principal apuesta continúa centrada en instrumentos de baja volatilidad.
Sin embargo, el especialista advierte que comienza a consolidarse una franja creciente de inversores que se anima a incorporar Cedears, acciones y bonos como parte de una estrategia de diversificación. “Partimos de una base muy chica, pero se empieza a ver una menor aversión al riesgo, con el objetivo de diversificar”, señala.

En paralelo, también se observan cambios marcados entre generaciones. El inversor más tradicional suele operar a través de la sucursal bancaria, prioriza el plazo fijo y el dólar billete, mantiene posiciones a largo plazo y no sigue de cerca la rentabilidad real de sus inversiones.
En contraste, los perfiles más jóvenes muestran una dinámica completamente diferente. Son más digitales, operan desde billeteras virtuales o brokers, y tienen mayor exposición a instrumentos como Cedears y criptomonedas. “Además, rotan sus carteras con mayor frecuencia, aunque a veces pecan de tener horizontes de inversión demasiado cortos”, concluye el especialista.
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