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Un informe elaborado por Rankia identificó cuáles son los ETF más prometedores para lo que resta de 2026 y los próximos años. La selección pone el foco en tres grandes tendencias que hoy dominan la agenda de los inversores globales.
Esta herramienta de inversión se convirtió en una de las alternativas más utilizadas para diversificar una cartera sin concentrar todo el riesgo en una sola empresa. A través de un único instrumento, el inversor puede acceder a un conjunto de compañías, sectores o mercados y, de esta forma, distribuir su exposición.
Para 2026, el análisis pone el foco en inteligencia artificial, grandes empresas tecnológicas y materias primas, áreas que concentran buena parte del interés de los inversores.
Cuáles son los ETF que ganaron protagonismo en 2026
Entre las alternativas que aparecen con más fuerza para los próximos años se destacan tres ETF que responden a tendencias estructurales de largo plazo: la expansión de la inteligencia artificial, el dominio de las grandes tecnológicas y la necesidad de cobertura frente a la inflación.
SMH
Uno de los nombres que aparece con fuerza es el VanEck Semiconductor ETF (SMH), que concentra su cartera en empresas que fabrican y desarrollan los componentes necesarios para la expansión de la inteligencia artificial. Entre sus principales posiciones aparecen Nvidia, TSMC, Broadcom y ASML.

La tesis detrás de esta inversión es que la demanda de chips de alto rendimiento seguirá creciendo durante los próximos años, impulsada por la expansión de la IA y la necesidad de mayor capacidad de procesamiento.
Se trata de una opción con un perfil más agresivo y una volatilidad superior al promedio del mercado, pero con un fuerte potencial de crecimiento si la revolución tecnológica mantiene su ritmo actual.
QQQ
Otro de los fondos que concentra la atención es el Invesco QQQ Trust (QQQ), que sigue al Nasdaq 100 y reúne a grandes compañías tecnológicas y de crecimiento. Apple, Microsoft, Alphabet y Amazon se encuentran entre sus principales integrantes.
Para quienes buscan una posición central dentro de una cartera de largo plazo, el QQQ sigue apareciendo como una de las alternativas favoritas por su exposición a empresas con altos márgenes, fuerte generación de caja y liderazgo en sus respectivos mercados.
GSG
El tercer ETF destacado es el iShares S&P GSCI Commodity-Indexed Trust (GSG), un fondo que permite invertir en una canasta diversificada de materias primas.
Su cartera incluye energía, metales industriales, metales preciosos y productos agrícolas, lo que lo convierte en una herramienta utilizada habitualmente para diversificar carteras y protegerse frente a procesos inflacionarios.

La hipótesis para 2026 es que la demanda de infraestructura, electrificación, energía y metales críticos continuará impulsando el valor de muchas materias primas, favoreciendo a este tipo de instrumentos.
Qué mirar antes de invertir en un ETF
Que un ETF haya tenido un buen rendimiento no significa, por sí solo, que sea una buena inversión para mantener durante años. Para el asesor financiero Mauro Cavallo, hay cinco aspectos centrales que conviene analizar antes de comprar uno.
El primero es qué índice replica. “Prefiero índices amplios y ya probados, no algo armado de un día para el otro”, explicó.
El segundo punto es el expense ratio, es decir, el costo anual que cobra el fondo. “Cuanto más bajo, mejor, porque a diez años esa diferencia se come parte del rendimiento y en interés compuesto un 1% anual de más es mucha plata”, explicó Cavallo.
También recomienda mirar el tamaño del fondo y el volumen negociado, porque un ETF demasiado pequeño puede presentar problemas de liquidez o incluso enfrentar el riesgo de cierre.
El cuarto factor es la gestora que administra el fondo. “Prefiero gestoras grandes y con trayectoria, como State Street, iShares o Invesco”, sostuvo.
Por último, aconseja evitar los ETFs apalancados o inversos cuando el objetivo es mantener la inversión durante muchos años. “Están pensados para operar en el día, no para guardar diez años. Un ETF simple, barato, líquido y de un índice amplio es, para mí, la combinación ganadora en el largo plazo”, concluyó.
Qué sectores tienen más potencial a futuro
La inteligencia artificial aparece como uno de los principales motores de crecimiento para la próxima década. Sin embargo, para Nahuel Bernués, asesor financiero y CEO de Quaestus Advisory, el foco ya no está únicamente en los modelos de IA, sino en la infraestructura necesaria para sostener esa expansión.
“El cuello de botella del boom de IA ya no son los modelos, es la energía para alimentar los data centers, y eso tracciona generación, redes y equipamiento”, explicó.

En esa línea, el asesor sigue de cerca AI and Power Infrastructure (AIPO), “un ETF enfocado en empresas estadounidenses que derivan al menos la mitad de sus ingresos de IA e infraestructura de potencia, desde energía descentralizada y equipamiento de red hasta data centers y hardware”, sostuvo.
Por su parte, Cavallo identifica cuatro grandes tendencias para la próxima década: inteligencia artificial y semiconductores, ciberseguridad, transición energética y minerales críticos.
Para acceder a esos sectores menciona, entre otros, al SMH para semiconductores, CIBR para ciberseguridad, ICLN y URA para transición energética y COPX para tomar exposición a compañías vinculadas con el cobre.
El asesor también sigue de cerca la computación cuántica, aunque considera que todavía es un mercado para observar con cautela.
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