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El boom de la inteligencia artificial (IA) dejó de beneficiar solo a las grandes tecnológicas de los Estados Unidos. Una parte central del negocio se encuentra en Asia, donde Taiwán fabrica los procesadores más avanzados y Corea del Sur domina buena parte del mercado mundial de memorias.
Los mercados ya reflejan ese cambio. El ETF que sigue a las principales empresas de Corea del Sur, identificado con el ticker EWY, acumulaba una suba del 81,2% en dólares durante 2026 al 1 de septiembre. El fondo EWT, concentrado en compañías taiwanesas, avanzaba 72,7% en el mismo período.
Ambos superaban al ETF global de semiconductores SMH, que ganaba alrededor de 51,4% en el año. El recorrido muestra el potencial de Asia, pero también deja una primera advertencia: gran parte de las expectativas vinculadas con la inteligencia artificial ya comenzó a incorporarse a los precios.
Para el inversor argentino existen tres vías principales: comprar CEDEAR de empresas asiáticas, acceder a ETF disponibles en BYMA o abrir una cuenta en el exterior para operar fondos que todavía no tienen representación local.
Corea del Sur y la apuesta por las memorias
La alternativa más directa disponible en la Bolsa argentina para invertir en Corea del Sur es el CEDEAR del iShares MSCI South Korea ETF (EWY). Según el listado vigente de Caja de Valores, el instrumento tiene un ratio de conversión de 50 certificados por cada participación del fondo.
EWY replica una cartera de 78 compañías surcoreanas, pero tiene una fuerte concentración en la industria tecnológica. SK Hynix representa el 23,9% del fondo y Samsung Electronics otro 22,3%. Entre las dos explican más del 46% de la cartera.
La exposición resulta atractiva porque ambas empresas ocupan un lugar central en la producción de memorias utilizadas en servidores, centros de datos, celulares y equipos de inteligencia artificial. SK Hynix ganó protagonismo por las memorias de alto ancho de banda o HBM, necesarias para acompañar a los procesadores más potentes.

Sin embargo, EWY no es un fondo exclusivo de semiconductores. También incluye fabricantes de automóviles, bancos, empresas industriales, compañías de defensa y firmas de consumo. Por eso, su precio depende tanto del ciclo de los chips como del desempeño general de la economía surcoreana.
La fuerte suba acumulada también elevó el riesgo. A comienzos de septiembre, el ETF tenía una relación precio-ganancias cercana a 22 veces y una volatilidad a tres años superior al 43%, según información de iShares.
Taiwán y el liderazgo de TSMC
Taiwán presenta una exposición todavía más directa a la fabricación de semiconductores. La principal empresa es Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), que produce chips diseñados por compañías como Nvidia, Apple, AMD y Qualcomm.
El inversor argentino puede comprar TSMC mediante su CEDEAR, identificado con el ticker TSM. De esa forma, accede de manera directa al fabricante, aunque también concentra todo el riesgo en una sola compañía.
La alternativa diversificada es el iShares MSCI Taiwan ETF (EWT), que reúne 77 empresas de ese mercado. El sector tecnológico representa más del 75% de la cartera y TSMC tiene una ponderación cercana al 22%. También aparecen MediaTek, Delta Electronics, Hon Hai, ASE Technology y United Microelectronics.
EWT no cuenta actualmente con un CEDEAR negociable en BYMA, por lo que debe comprarse mediante una cuenta de inversión en el exterior. El fondo había subido 72,7% durante 2026 y cotizaba con una relación precio-ganancias cercana a 34 veces al 1° de septiembre.
La diferencia entre ambas alternativas es importante. Comprar TSM concentra la apuesta en el liderazgo tecnológico de una sola empresa. EWT distribuye el capital entre fabricantes, diseñadores, ensambladores, proveedores de componentes, bancos y otras compañías taiwanesas.
Un ETF para invertir en toda la industria
Para quienes prefieren evitar la elección de un país o una compañía, otra opción es el VanEck Semiconductor ETF (SMH). Este fondo cuenta con CEDEAR en BYMA y tiene un ratio de 50 a uno.
SMH invierte en 26 compañías vinculadas con la producción, el diseño y el equipamiento para semiconductores. A comienzos de septiembre, Nvidia representaba el 22,9% de la cartera y TSMC el 9,7%. También incluía Broadcom, Micron, AMD, ASML, Lam Research y Applied Materials.
La ventaja es que permite participar de distintos eslabones de la cadena: diseño de procesadores, fabricación, memorias y maquinaria para producir chips. La desventaja es que no constituye una apuesta pura por Asia. Casi el 79% de la cartera está radicado en los Estados Unidos y Taiwán representa alrededor del 10%.
Luego de avanzar más de 51% en 2026, el fondo tampoco luce ajeno al riesgo de una corrección. Nvidia por sí sola explica casi una cuarta parte del ETF, por lo que cualquier cambio en las expectativas sobre inteligencia artificial puede provocar movimientos fuertes.
Una alternativa más diversificada
El CEDEAR del iShares MSCI Emerging Markets ETF (EEM) permite obtener exposición a Asia con menor dependencia de una sola empresa o industria.
Taiwán representa el 28% del fondo; Corea del Sur, el 20,7%; China, el 20,3%; e India, el 11,3%. En conjunto, estos cuatro mercados concentran alrededor del 80% de la cartera.
El sector tecnológico tiene un peso del 42,3%, por lo que el ETF se beneficia del crecimiento de los semiconductores, aunque también invierte en bancos, consumo, industrias, materiales y energía.
EEM está disponible mediante Cedear en BYMA, con un ratio de cinco certificados por cada participación del ETF. Es una opción menos pura para capturar el boom de los chips, pero reduce el riesgo de depender exclusivamente de TSMC, Samsung, SK Hynix o Nvidia.
La mayor diversificación tuvo un costo en términos de rendimiento: EEM avanzaba 22,9% en 2026, muy por debajo de las subas de Corea, Taiwán y el sector de semiconductores. iShares
Japón, Malasia y Singapur
Además de Corea del Sur y Taiwán, otros países asiáticos ocupan posiciones relevantes en la cadena. Japón tiene empresas especializadas en equipos, pruebas, materiales y componentes, como Tokyo Electron, Advantest, Disco, Renesas y Screen Holdings.
Desde Argentina, una forma indirecta de acceder a Japón es el CEDEAR del ETF EFA, que invierte en mercados desarrollados fuera de los Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, no es un fondo exclusivo del país ni de la industria tecnológica.
Quienes tienen una cuenta en el exterior pueden buscar alternativas más específicas, como ETF de Japón o fondos sectoriales que incluyan fabricantes de equipos. En este caso, la apuesta no pasa tanto por producir los chips más avanzados como por vender las máquinas y los insumos necesarios para fabricarlos.
Malasia y Singapur también ganan espacio en tareas de ensamblado, pruebas, empaquetado y producción de componentes. Sus mercados pueden operarse mediante ETF como EWM y EWS desde cuentas del exterior, aunque presentan menor liquidez y una exposición menos directa al segmento de inteligencia artificial.
Los riesgos que deben mirar los inversores
El potencial de la industria no elimina sus riesgos. El primero es la valuación: después de las fuertes subas de 2026, varias empresas y fondos descuentan un crecimiento elevado de las ganancias durante los próximos años.
El segundo es la concentración. Comprar EWY implica colocar casi la mitad de la inversión en Samsung y SK Hynix. En EWT, TSMC explica cerca del 22%. En SMH, Nvidia representa casi una cuarta parte.

El tercero es geopolítico. La tensión entre China y Taiwán constituye el principal riesgo para la producción mundial de chips. Corea del Sur también está expuesta al conflicto con Corea del Norte y a las restricciones comerciales entre Washington y Beijing.
A esto se suman el carácter cíclico de la industria, las variaciones de las monedas asiáticas y la posibilidad de que las grandes tecnológicas moderen sus inversiones en centros de datos.
En el caso de los Cedear, el precio en pesos depende de dos variables: la cotización del activo en el exterior y la evolución del dólar contado con liquidación. Por eso, el instrumento puede subir por una mejora de la empresa, por un aumento del tipo de cambio o por una combinación de ambos factores.
Para una estrategia agresiva, TSM y EWY ofrecen una exposición directa a Taiwán y Corea. SMH permite distribuir la apuesta entre los principales líderes mundiales del sector. EEM, en cambio, resulta más adecuado para quien busca participar del crecimiento asiático sin depender por completo del ciclo de los microchips.
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