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Los robots estuvieron durante décadas relegados a las líneas de producción industrial: máquinas diseñadas para ejecutar tareas repetitivas dentro de ambientes controlados. Ese contexto comienza a cambiar.
Los avances en inteligencia artificial, sensores, semiconductores y sistemas de visión permiten pensar en una nueva generación de robots capaces de desenvolverse en fábricas, depósitos, comercios y, eventualmente, hogares.
El mercado global de robótica se encamina a superar los u$s 200.000 millones hacia el final de la década. Dentro de ese universo, uno de los segmentos con mayores expectativas de crecimiento es el de los robots que interactúan directamente con personas: los llamados humanoides de propósito general, asistentes de servicios y dispositivos domésticos o de compañía.
Para el mercado financiero, la discusión ya no es solamente determinar qué empresa fabricará el robot ganador. También involucra identificar quiénes proveerán los sensores, chips, memorias, motores y plataformas de inteligencia artificial necesarios para transformar los prototipos actuales en productos escalables.
Por qué los robots humanoides ganan terreno
Sergio González, Head Asset Management de Cohen Aliados Financieros, explica en extenso artículo que el punto de inflexión se produjo por la maduración simultánea de tres factores.
En primer lugar, los modelos de inteligencia artificial multimodales alcanzaron la capacidad de interpretar imágenes, sonidos y movimientos, además de planificar acciones en tiempo real. El avance que primero transformó el software empieza ahora a trasladarse al hardware y al mundo físico.
El segundo factor es demográfico. El envejecimiento poblacional y la escasez de trabajadores en Japón, Corea, Europa y Estados Unidos vuelven más atractiva la automatización de tareas de cuidado, limpieza, logística y atención al público.
Por último, la caída del costo de sensores, procesadores, baterías y motores comienza a reducir la distancia entre un prototipo de laboratorio y un producto comercial.
“La pregunta para el inversor ya no es si la robótica del consumo va a existir, sino quién capturará el valor cuando lo haga”, sostiene González.

Sofía Alejos, asesora financiera y analista de mercado en Clave Bursátil, coincide en declaraciones a El Cronista en que la robótica humanoide aparece como una de las grandes transformaciones tecnológicas de los próximos años, impulsada por la convergencia entre inteligencia artificial, sensores, semiconductores y automatización. Sin embargo, advierte que “el desarrollo todavía se encuentra en una etapa muy temprana”.
“Hace dos años el desafío era desarrollar una inteligencia artificial capaz de razonar; hoy el desafío es construir un cuerpo capaz de ejecutar esas decisiones de manera eficiente y a un costo competitivo. Ahí es donde comienza la verdadera carrera”, señala Alejos.
Elena Alonso, CEO de Emerald Capital, define a los humanoides como la siguiente etapa de la inteligencia artificial. Después de permanecer detrás de una computadora o un celular, la tecnología comienza a adquirir una forma “física capaz de intervenir en actividades concretas”.
Según Alonso, todavía se encuentra principalmente en la etapa de fábricas y depósitos, aunque el mercado ya comienza a ponerle precio a su potencial futuro. La demanda inicial, explica la CEO de Emerald, aparecería en servicios como recepción, guía de compras y entretenimiento, como paso previo a una adopción más extendida dentro del hogar.
Tres formas de capturar el negocio
González divide la oportunidad de inversión en tres grandes capas. La primera es la de los humanoides de propósito general: “Máquinas diseñadas con forma antropomórfica para operar en espacios creados para personas. Tesla es la referencia más visible a través de Optimus”, desliza el estratega.
La segunda capa comprende los robots domésticos y de compañía. Allí aparecen firmas japonesas y coreanas como Sony, Toyota, Honda y Samsung, que combinan experiencia en electrónica de consumo, sensores, automatización y mecatrónica.
La tercera está integrada por los habilitadores tecnológicos: fabricantes de sensores de imagen, semiconductores, memorias y componentes de precisión. Para González, esta puede ser la capa “más rentable en el corto plazo, porque no depende de que una compañía determinada gane la carrera del humanoide”.
“Cada robot que se fabrique en el mundo, lo haga quien lo haga, llevará dentro sensores, chips y componentes donde Sony y Samsung son líderes globales. Es la lógica de vender picos y palas en una fiebre del oro”, plantea el ejecutivo de Cohen.
Alejos también considera que los inversores “no deberían observar únicamente a los fabricantes de robots”, sino a todo el ecosistema tecnológico necesario para desarrollarlos.
“Más allá de quién termine liderando el mercado de los robots humanoides, creo que el verdadero valor estará en aquellas empresas que aporten los componentes y el conocimiento necesario para transformar esta tecnología en un producto de uso masivo”, afirma la estratega.

Tesla: la apuesta más directa y especulativa
Tesla representa la exposición bursátil más evidente al desarrollo de humanoides. La compañía busca aprovechar la experiencia acumulada en inteligencia artificial, visión computacional y conducción autónoma para avanzar con Optimus.
Según González, se trata de “la apuesta más directa y más especulativa al humanoide”. Los informes de Morningstar citados por el ejecutivo asignan a Tesla un valor justo de u$s 450 frente al precio de u$s 374 considerado en el documento, equivalente a una relación precio/valor justo de 0,83.
El análisis advierte que las demoras de Optimus y el aumento del gasto de capital presionaron sobre la acción, aunque interpreta esas inversiones como los cimientos de la estrategia de “IA física” de largo plazo.
Dentro de las cinco compañías seleccionadas por Cohen, Tesla es la alternativa con mayor potencial disruptivo, pero también la de mayor riesgo.
Alejos agrega que el mercado ya incorpora una parte importante de ese potencial en la valuación de Tesla. Por ese motivo, los avances concretos de Optimus serán determinantes para justificar el precio de la compañía.
Alonso, por su parte, señala que Tesla considera que Optimus podría llegar a valer más que su negocio automotor y que la producción masiva comenzaría hacia finales de este año. También menciona a compañías chinas como Xiaomi, que buscan trasladar su experiencia en vehículos eléctricos al desarrollo de humanoides.
Sony y Toyota: valuaciones castigadas y exposición tecnológica
Entre las compañías estudiadas por González, Sony presenta el mayor descuento respecto de su valor justo. La empresa es el mayor fabricante mundial de sensores de imagen CMOS, utilizados como los “ojos” de cámaras, vehículos autónomos y robots. También cuenta con experiencia directa en robótica de consumo mediante aibo, su robot de compañía.
Según los valores recogidos por González de los informes de Morningstar, Sony tiene un valor justo de u$s 32,50 frente a un precio de u$s 20,15. Esto representa una relación precio/valor justo de 0,62 y un potencial implícito de aproximadamente 61%.
La compañía también cotiza a unas 15 veces sus ganancias estimadas para 2026 y cuenta con una calificación de cinco estrellas, la más elevada del grupo analizado. González destaca, además, su acuerdo con TSMC para desarrollar sensores de imagen de próxima generación.
Alejos señala que Sony acumula una corrección cercana al 24% desde sus máximos de noviembre de 2025, pero conserva una posición estratégica por su liderazgo mundial en sensores de imagen, un componente esencial para que los robots puedan interpretar el entorno.
Toyota, por su parte, combina escala industrial, experiencia en automatización y un programa de investigación en robótica y asistencia doméstica de larga data. El documento de González recoge un valor justo de u$s 237 frente a un precio de u$s 187,50, equivalente a un descuento cercano al 21% respecto de esa estimación.
Alejos agrega que la acción retrocede alrededor de 25% desde los máximos alcanzados en marzo de 2024. La compañía cuenta con décadas de experiencia en automatización industrial, robótica aplicada a la manufactura e investigación en robots de asistencia.
“Si la próxima etapa consiste en fabricar humanoides de forma eficiente y escalable, ese conocimiento puede convertirse en una ventaja competitiva importante”, sostiene la analista de Clave Bursátil.
Honda y Samsung completan el mapa
Honda también ofrece una exposición indirecta al desarrollo de la robótica. La compañía creó ASIMO y cuenta con experiencia en movilidad, automatización y robots de asistencia, aunque su negocio continúa dominado por automóviles, motocicletas y otras actividades industriales.
González recoge un valor justo de u$s 32 frente a un precio de u$s 25,70, con una relación precio/valor justo de 0,80. La contracara es que la reestructuración de su estrategia de vehículos eléctricos podría presionar sobre la rentabilidad en el corto plazo.
Samsung aparece como un habilitador transversal. Es uno de los principales fabricantes mundiales de memorias, teléfonos y televisores, con una presencia creciente en automatización y robótica doméstica.
El escenario considerado por González contempla que el ciclo alcista del negocio de memorias, impulsado por la demanda de inteligencia artificial, se mantenga firme hasta 2028. El valor justo utilizado es de u$s 5.298 frente a un precio de u$s 5.040, por lo que la acción se encuentra prácticamente alineada con esa estimación. Dentro del grupo, sería la alternativa de menor descuento y perfil relativamente más conservador.
Nvidia y Amazon, las vías indirectas
Alonso advierte que muchas de las compañías especializadas exclusivamente en humanoides todavía son empresas privadas y no cotizan en bolsa. Por eso, los inversores deben buscar exposiciones indirectas.
Además de Tesla, identifica a Nvidia como uno de los principales beneficiarios tecnológicos. “Prácticamente todas las empresas serias de robótica construyen su plataforma de inteligencia artificial con chips”, explica.
Amazon ofrece otra vía a través de la automatización y los sistemas robóticos que utiliza en sus depósitos. Para quienes busquen una cartera más diversificada, Alonso menciona al QQQ, el fondo cotizado que replica al Nasdaq 100 y que concentra buena parte de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses.

Cómo invertir desde la Argentina
El inversor argentino puede acceder a esta tendencia mediante Cedear y operar en pesos o dólares sin necesidad de abrir una cuenta en el exterior.
Entre las alternativas mencionadas por los especialistas aparecen:
- Tesla, como la apuesta más directa a los humanoides;
- Sony, por su liderazgo en sensores de imagen;
- Toyota y Honda, por su experiencia industrial y robótica;
- Samsung, por memorias, sensores y electrónica;
- Nvidia, como proveedor de chips y plataformas de inteligencia artificial;
- Amazon, por su desarrollo de robótica logística;
- QQQ, como alternativa diversificada dentro del sector tecnológico.
En el caso de la selección de Cohen, Sony cotiza mediante un Cedear con ratio 8:1; Tesla y Toyota, con ratio 15:1; Honda, con ratio 1:1; y Samsung, con ratio 14:1.
Alejos destaca que Tesla, Sony y Toyota cuentan con Cedear y pueden incorporarse a una cartera operando directamente en pesos.
Por último, Alonso remarca que no se trata de una operación para obtener ganancias rápidas, sino de una megatendencia que debería ocupar una parte acotada de una cartera diversificada.
Como referencia, plantea una exposición de entre 5% y 10%, con horizonte de largo plazo y tolerancia a una volatilidad elevada. El inversor también deberá contemplar que aparecerán nuevas compañías y que muchas de las empresas actuales podrían no alcanzar la escala prometida.
La próxima revolución tecnológica, por lo tanto, podría no depender solamente de quién construya el robot más avanzado. Como sostiene Alejos, también estará definida por “quién logre fabricarlo de manera eficiente, escalable y económicamente viable”.
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