Si bien la Argentina ya tiene calificación B-, los bonos soberanos aun cotizan con rendimientos por encima de lo que suelen rendir los títulos con dicha calificación.
Cuáles son los bonos que más pueden subir si la Argentina pasa a rendir los mismos niveles de tasa que sus comparables. Los títulos preferidos por los analistas.
Upgrade crediticio: coincidencia en las 3 calificadoras
La semana pasada, la Argentina recibió una nueva señal de respaldo por parte de las agencias de riesgo.
Moody’s elevó la calificación de la deuda soberana en moneda local y extranjera desde Caa1 hasta B3, con perspectiva positiva, dejando al país en un escalón equivalente al B- que ya le asignaban Fitch y S&P.
Así, por primera vez en más de una década, las tres principales calificadoras internacionales coinciden en la misma nota para la deuda argentina.
En su informe, Moodys sostuvo que la mejora responde a una reducción significativa del riesgo de default, como consecuencia de la consolidación del proceso de estabilización macroeconómica y de avances que, según destacó, ya trascienden la etapa inicial del programa de ajuste.
Además del upgrade, Moodys modificó la perspectiva desde estable a positiva, una señal que deja abierta la puerta a nuevas subas de nota si el proceso de estabilización macroeconómica continúa fortaleciéndose, con una mayor acumulación de reservas y una mejora en la capacidad de pago de la deuda externa.
La decisión refuerza la percepción de una mejora en la solvencia crediticia del país y acompaña la compresión del riesgo soberano observada en los últimos meses.

Lejos de sus pares
Si bien la Argentina ya tiene calificación B-, los bonos soberanos aun cotizan con rendimientos por encima de lo que suelen rendir los títulos con dicha calificación.
En todos los vencimientos, los títulos argentinos continúan rindiendo por encima de sus pares con igual calificación.
La brecha que oscila entre aproximadamente 100 y 180 puntos básicos por encima de los comparables.
Los bonos más cortos, como el GD29 y el GD30, muestran rendimientos cercanos al 8%, frente a tasas de entre 6,3% y 6,6% para los comparables de B-, mientras que en el tramo largo la diferencia se reduce, aunque los Globales 2035, 2041 y 2046 todavía ofrecen rendimientos cercanos al 9%, por encima del 7,8% que exhibe la curva B-.
Esta diferencia refleja que el mercado aún exige una prima de riesgo adicional para mantener deuda argentina, pese a la mejora del perfil crediticio del país.
En ese contexto, el upgrade de Moody’s fortalece la expectativa de que esa brecha continúe achicándose si se consolida la estabilidad macroeconómica y el riesgo país sigue descendiendo.
De materializarse ese escenario, los rendimientos de los bonos argentinos tenderían a converger hacia los de otros emisores con igual calificación, lo que implicaría una suba en los precios de la deuda soberana y un mayor potencial de valorización para los inversores.

Cuando se compara la tendencia de los bonos soberanos argentinos versus a comparables de igual calificación crediticia similar (B-), como Angola, Ecuador, El Salvador, Pakistán y Ghana, se observa que la deuda local aceleró la compresión de tasas tras las elecciones de 2025.
Sin embargo, pese a esa mejora, la deuda argentina todavía sigue rindiendo por encima de otros emisores con la misma calificación.
Mientras bonos como los de El Salvador y Ghana operan actualmente en la zona del 7% al 7,5%, el Global 2035 argentino se mantiene cerca del 9%, incluso por encima de Pakistán y Ecuador.
Esta diferencia sugiere que el mercado continúa asignando una prima de riesgo adicional a Argentina, lo que deja margen para una mayor convergencia si se consolida la estabilidad macroeconómica y las recientes mejoras en la calificación crediticia terminan traduciéndose en una reducción adicional del riesgo país.

Los analistas de Research Mariva remarcaron que el gobierno continúa fortaleciendo su perfil de financiamiento externo ante un importante calendario de vencimientos de deuda en 2027.
Desde Research Mariva entiende que dicha estrategia podría contribuir aún más a la compresión del riesgo país y abrir una ventana para el regreso a los mercados internacionales de capitales.
Entre factores que resaltan sobre la deuda local, desde Research Mariva agregan que tras los últimos pagos de bonos soberanos, los depósitos en moneda extranjera del Tesoro se sitúan en torno a los u$s 3000 millones, respaldados por dos préstamos sindicados por un total de u$s 3200 millones, avalados por garantías del Banco Mundial y el BID, así como por la colocación local de 499 millones de dólares del bono AO29.
“Este colchón de liquidez sigue siendo cómodo, dado el relativamente bajo nivel de servicio de la deuda para el resto del año, y es coherente con la posición de caja que el gobierno pretende mantener hasta 2027”, dijeron.
De esta manera y de cara al futuro, desde Research Mariva mantienen una postura de sobre ponderación en bonos soberanos, respaldada por rendimientos atractivos, la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central y una posición fiscal más sólida.
“En conjunto, estos factores deberían impulsar una mayor compresión del riesgo soberano desde los niveles actuales. En un escenario a tres meses en el que la curva soberana converja hacia rendimientos coherentes con su actual calificación crediticia B-, cercanos al 8%, los bonos GD35 y GD41 ofrecen el mayor potencial alcista, en torno al 8%”, dijeron.

Upgrade y nuevos flujos
El upgrade de Moodys también tiene implicancias concretas para el mercado.
Muchos fondos institucionales tienen vedada la compra de deuda con calificaciones dentro de la categoría CCC y exigen que al menos dos de las tres grandes agencias ubiquen al emisor en el rango B para poder invertir.
Con Moody’s sumándose ahora a Fitch y S&P en la categoría B-, Argentina amplía el universo potencial de inversores habilitados para comprar sus bonos, aunque todavía se mantiene varios escalones por debajo del grado de inversión.
Es decir, tras la mejora, y dado que ya hay tres calificadoras que elevaron la nota a la Argentina, otros participantes podrán invertir en deuda local, lo cual elevaría la demanda por los mismos, permitiendo que la renta fija domestica extienda el rally.

Los bonos soberanos se encuentran operando en zona de máximos históricos mientras que las tasas de interés de los títulos se encuentran en mínimos, lo cual coincide con un riesgo país también en mínimos.
El Global 2029 rinde 6,9%, mientras que el Global 2030 opera con tasas de 7,35%.
En el tramo medio y largo, toda la curva se mantiene debajo del 9%, con una tasa promedio del 8,7%.
Esto coincide con un valor del riesgo país el cual se encuentra en mínimos de 450 puntos y en las puertas de perforar tal barrera psicológica.
Desde PPI agregan que el movimiento de los bonos soberanos luego de la noticia luce razonable considerando que parte de la normalización de la calificación ya estaba incorporada en los precios tras las mejoras previas de Fitch y S&P.
“Creemos que la decisión de Moody’s es relevante porque elimina el último rezago evidente entre las tres grandes agencias y fortalece el argumento para ampliar la base de inversores institucionales”, afirmaron.
Con una visión similar, los analistas de Inviu consideraron que la mejora de Moody’s refuerza la posibilidad de una compresión adicional del riesgo país, favoreciendo tanto el acceso al financiamiento soberano como corporativo.
“La agencia destacó la continuidad del superávit fiscal, la acumulación de reservas y el fortalecimiento del marco macroeconómico como factores centrales de la decisión, aunque advirtió que persisten desafíos vinculados al levantamiento definitivo de los controles cambiarios, la acumulación sostenida de reservas y la consolidación del crecimiento económico. En conjunto, la actualización acerca a Argentina al objetivo oficial de recuperar el grado de inversión en el mediano plazo”, detallaron desde Inviu.
La mejora en la nota crediticia viene luego de fuertes subas en los bonos y con un riesgo país en mínimos.
La reducción del riesgo país ha reflejado la mejora en la percepción de solvencia del país por parte de los inversores, impulsada por la consolidación del superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la acumulación de reservas, entre otras varables.
Aun así, el spread argentino continúa por encima del de la mayoría de los países con calificación B o B-, lo que sugiere que todavía existe margen para una mayor compresión si el programa económico mantiene su credibilidad y el acceso al financiamiento internacional continúa normalizándose.
Los analistas de Max Capital reconocen que el upgrade es una buena noticia, aunque con limitado potencial alcista para los bonos.
“Si bien se trata de una señal positiva para Argentina, esperamos un impacto más acotado en el mercado que el observado cuando Fitch y S&P realizaron sus mejoras de calificación, dado que este cambio probablemente ya estaba descontado por el mercado, considerando que ambas agencias ya ubicaban al país en la categoría B-“, afirmaron.

Estrategia con soberanos
A la hora de evaluar el potencial alcista, los analistas calculan cuanto deberían subir los bonos para cotizar similar a sus pares.
Es decir, el ejercicio parte del supuesto de que los bonos argentinos pasen a rendir como los títulos soberanos de economías con rating B o B-, como Angola, Bahréin, Camerún, Ecuador, Egipto, El Salvador, Ghana, Kenia, Nigeria y Pakistán.
En ese escenario, los bonos en dólares aún presentan margen para seguir valorizándose, especialmente en los tramos medio y largo de la curva.
Según las estimaciones de Facimex Research, si Argentina convergiera al rendimiento promedio de los emisores B-, los Globales podrían registrar ganancias de entre 1% y 3% en los vencimientos más cortos y de hasta 6,3% en el GD41, mientras que los Bonares exhiben un potencial aún mayor, con retornos que alcanzan el 6,3% en el AE38.
El potencial aumenta si la convergencia fuera hacia el promedio de los países con calificación B.
En ese caso, los Globales de mayor duración podrían ofrecer subas cercanas al 7%, mientras que los Bonares mostrarían retornos de entre 8% y 10%, destacándose el AE38 con un potencial de apreciación del 10,3% y el AL35 con una mejora cercana al 9,6%.
El ejercicio refleja que, pese a las recientes mejoras de calificación por parte de las agencias de riesgo, los bonos argentinos todavía operan con rendimientos superiores a los de sus pares, por lo que una mayor compresión del riesgo país y una convergencia hacia las curvas de otros emisores con igual rating todavía dejarían espacio para nuevas ganancias de capital en la deuda soberana.

Desde Facimex Valores priorizan el Bonar 2028 (AE38) y Global 2035 (GD35) en soberanos.
“Al considerar una convergencia inmediata hacia el promedio de los países B-, los bonos soberanos del tramo largo tendrían un upside algo más elevado que los del tramo corto. El mejor desempeño relativo del tramo largo se acentúa bajo una convergencia inmediata hacia el promedio de los países B. En cambio, solo bajo escenarios de convergencia a Angola (que tiene una curva más empinada), Camerún o Congo (que ya están ambos con rendimientos superiores a Argen-tina), los soberanos del tramo corto tendrían mejores retornos que el tramo largo”, detallaron.
Finalmente, los analistas de Grupo SBS entienden que la mejora de Moody’s refuerza el mapa de catalizadores de corto plazo.
“Con las tres calificadoras alineadas en B- y perspectiva positiva en una de ellas, se abre la puerta a flujos de inversores institucionales cuyos mandatos requerían este umbral. Mantenemos a GD35 y GD41 como nuestros favoritos por su convexidad ante una eventual compresión hacia comparables, escenario que la noticia de Moody’s torna más verosímil: de retomarse el sendero hacia los 400pbs de Riesgo País e incluso perforarlos, el retorno total del tramo largo superaría con claridad al del tramo corto”, detallaron.
El ejercicio de Grupo SBS sobre los bonos soberanos se basa en una simulación que muestra que, si el proceso de compresión de tasas continúa y los bonos alcanzan una TIR del 7%, las ganancias de capital podrían ser muy significativas, especialmente en los títulos de mayor duración.
En ese escenario, el GD41 y el GD46 ofrecerían retornos cercanos al 23%, mientras que el GD35 y el GD38 registrarían subas de entre 18% y 21%. En cambio, los bonos de menor plazo, como el GD29 y el GD30, exhiben un potencial más acotado, con retornos de entre 8% y 9%, reflejando su menor sensibilidad a los movimientos de tasas.














