En esta noticia
- Qué son las Lecap y Boncap y cómo funcionan
- Cómo se genera el rendimiento
- Lecap, Boncap y plazo fijo: en qué se diferencian
- Por qué suelen ofrecer una rentabilidad potencialmente mayor que un plazo fijo
- Por qué pueden venderse antes del vencimiento
- Cinco razones para sumar una Lecap o Boncap a una cartera
- Tres motivos para pensarlo dos veces
- ¿Para qué tipo de inversor tienen sentido?
- Errores frecuentes al invertir en Lecap y Boncap
Las Lecap y los Boncap cada vez encuentran más espacio en las elecciones de los inversores minoristas en Argentina con el corrimiento del rendimiento de los plazos fijos hacia tasas más realistas y la necesidad de instrumentos que permitan cierta flexibilidad, estos títulos públicos ganaron espacio en las carteras en pesos.
Pero la popularidad de estos títulos públicos se afianza con un efecto secundario: muchas personas los eligen confiando en que son “plazos fijos que rinden más”. Pero veamos bien cómo generan ganancias, en qué se diferencian de un depósito bancario y, sobre todo, cuándo tiene sentido sumarlos y cuándo no.
Estos instrumentos de deuda en pesos ganaron protagonismo entre los inversores minoristas por su simplicidad y su rendimiento potencialmente superior al de un plazo fijo. Pero no son intercambiables con un depósito bancario, y entenderlos bien es la diferencia entre usarlos a favor de una cartera o llevarse una sorpresa de las malas.
Qué son las Lecap y Boncap y cómo funcionan
Las Lecap (Letras de Capitalización) y los Boncap (Bonos de Capitalización) son instrumentos de deuda emitidos por el Tesoro argentino en pesos.
La diferencia formal entre ambos es el plazo: las Lecap suelen tener vencimientos más cortos, generalmente dentro del mismo año, mientras que los Boncap se emiten a plazos más largos, típicamente por encima de los doce meses.
Ambos son títulos de capitalización, pero con una diferencia clave en su flujo de fondos: las Lecap no pagan cupones (se adquieren a descuento y devuelven el valor nominal al vencimiento), mientras que los Boncap sí suelen pagar cupones de interés periódicos (generalmente cada tres o seis meses), además de amortizar el capital al vencimiento.

En ambos casos, el inversor obtiene una ganancia, pero la mecánica no es idéntica.
Vs el plazo fijo
A diferencia de un plazo fijo, que es un depósito bancario con una tasa pactada de antemano y sin posibilidad de negociarse en el mercado, las Lecap y Boncap son títulos que cotizan en la Bolsa. Eso habilita algo que un plazo fijo no permite: comprarlos o venderlos antes del vencimiento, a un precio que fija el mercado día a día.
Cómo se genera el rendimiento
Para entender la mecánica sin fórmulas, veamos un ejemplo ilustrativo con números redondos:
Supongamos que un inversor compra una Lecap con valor nominal de $100 pagando $90 hoy. Si la mantiene hasta el vencimiento, el Tesoro le devuelve los $100 nominales. La diferencia entre los $90 pagados y los $100 cobrados (10 pesos sobre 90 invertidos) constituye el rendimiento de la operación en ese plazo.
Lecap, Boncap y plazo fijo: en qué se diferencian
La comparación más común que hace un inversor es contra el plazo fijo, y la clave está en dos variables: la posibilidad de vender antes de tiempo y cómo se mueve el precio mientras tanto.
Diferencia frente al plazo fijo
Un plazo fijo tradicional fija una tasa al momento de constituirlo. En Argentina, la mayoría de los bancos ofrecen plazos fijos precancelables, que permiten rescatar el dinero antes del vencimiento, aunque con una penalización que reduce significativamente la tasa de interés pagada (generalmente se aplica la tasa vigente para plazos de 30 a 59 días).
Existen también plazos fijos no precancelables, donde el dinero queda inmovilizado hasta el vencimiento pactado. Una Lecap o un Boncap, en cambio, se pueden vender en cualquier momento hábil de mercado al precio que esté cotizando ese día, que puede ser mayor o menor al que se pagó originalmente. Esa liquidez tiene una contracara: el precio no está garantizado hasta el vencimiento, mientras que el capital de un plazo fijo, salvo eventos extraordinarios, sí lo está.
Entre Lecap y Boncap
La diferencia central no es solo el plazo nominal, sino la duration: una medida que resume cuánto tiempo, en promedio, tarda el instrumento en devolver su valor y, en la práctica, cuán sensible es su precio a los cambios en las tasas de interés.
Cuanto mayor la duration, típicamente asociada a plazos más largos, como en los Boncap, mayor es el movimiento de precio ante una suba o baja de tasas en el mercado.
Una Lecap de corto plazo, con menor duration, tiende a moverse menos ante esos cambios. Un Boncap de plazo más extendido puede oscilar con más fuerza en el corto plazo, aunque eso no dice nada sobre si conviene o no: depende del horizonte de cada inversor.
Por qué suelen ofrecer una rentabilidad potencialmente mayor que un plazo fijo
La lógica financiera detrás de esto es simple: mayor riesgo, mayor rendimiento esperado.
Un plazo fijo bancario tiene una garantía y una estructura de riesgo distintas a las de un título público. Las Lecap y Boncap están expuestas a lo que se conoce como riesgo soberano: la posibilidad, siempre presente aunque de magnitud variable según el contexto, de que el Estado no cumpla con sus pagos en tiempo y forma.
A eso se suma que, al cotizar en el mercado secundario, el precio de estos instrumentos fluctúa todos los días en función de la oferta y la demanda, las expectativas sobre la política monetaria y el humor general del mercado de deuda en pesos.
Esa volatilidad es, en parte, lo que explica que el mercado exija un rendimiento potencialmente superior al de un depósito bancario: es una compensación por asumir riesgos que el plazo fijo no tiene, o tiene en menor medida. Esto no implica que las Lecap y Boncap rindan siempre más que un plazo fijo: la comparación depende de las condiciones vigentes en cada momento.
Por qué pueden venderse antes del vencimiento
Este es uno de los rasgos más distintivos frente al plazo fijo, y también uno de los más malentendidos.
Al cotizar en el mercado secundario, cualquier tenedor de una Lecap o un Boncap puede venderla a otro inversor antes de la fecha de vencimiento, a través del mercado bursátil, sin necesidad de esperar. El precio de esa venta no es fijo: se ajusta minuto a minuto según las tasas de interés vigentes, las expectativas sobre la inflación y la política monetaria, y la oferta y demanda del papel específico.
Esto tiene una implicancia clave que conviene atender antes de invertir: si las tasas de mercado suben después de la compra, el precio del título tiende a bajar, y quien necesite vender antes del vencimiento podría hacerlo a un valor menor al que pagó.
Si, a la inversa, las tasas bajan, el precio puede subir y permitir una venta anticipada con ganancia.
Un plazo fijo no tiene esta dinámica dado que el capital permanece nominalmente estable hasta el vencimiento pactado, aunque a cambio no ofrece la posibilidad de salir antes sin penalidad (o con una penalidad que reduce el interés, en el caso de los precancelables).
Cinco razones para sumar una Lecap o Boncap a una cartera
1. Pueden ofrecer un mayor rendimiento esperado
Es una ventaja real cuando el inversor entiende que ese rendimiento adicional compensa un riesgo mayor al de un depósito bancario. Deja de ser una ventaja si se lo interpreta como una tasa “gratis” sin contraparte de riesgo.
2. Permiten vender antes del vencimiento
La liquidez del mercado secundario es una ventaja concreta frente a la rigidez del plazo fijo. Pero solo lo es si el inversor está dispuesto a aceptar que el precio de venta puede ser menor al de compra; de lo contrario, la liquidez se convierte en una fuente de ansiedad más que de flexibilidad.
3. Hay vencimientos para distintos horizontes
La variedad de plazos, desde Lecap de pocos meses hasta Boncap más largos, permite calzar la inversión con un objetivo temporal concreto. Esto ayuda si el inversor efectivamente conoce su horizonte: si no lo tiene claro, elegir el plazo se vuelve arbitrario.
4. Son fáciles de comprar
Se operan a través de cualquier cuenta comitente o de algunas plataformas bancarias, sin requisitos especiales. La simplicidad operativa es una ventaja de acceso, pero no debe confundirse con simplicidad de análisis: comprar es fácil, entender el riesgo que se asume requiere un paso adicional.
5. Pueden complementar otras inversiones
Sumar Lecap o Boncap a una cartera que ya incluye otros activos, acciones, dólares, otros bonos, puede aportar diversificación dentro de la porción en pesos. Esto funciona si se los pondera dentro de una estrategia de conjunto, no si se los usa como reemplazo directo de un plazo fijo sin ajustar expectativas de riesgo.
Tres motivos para pensarlo dos veces
1. El precio puede bajar antes del vencimiento
Quien necesite el dinero antes de esa fecha está expuesto a vender en un momento de precio desfavorable. Esto no ocurre con un plazo fijo mantenido hasta su vencimiento (aunque si es precancelable, la penalización también reduce el rendimiento).
2. Existe riesgo soberano
Al ser deuda del Tesoro, el cobro depende de la capacidad y voluntad de pago del Estado emisor. Es un riesgo estructural de cualquier título público, y su magnitud percibida varía según el contexto económico y político de cada momento.
3. No protegen frente a una devaluación
Al estar denominadas en pesos, las Lecap y Boncap no ofrecen cobertura cambiaria. Si el objetivo del inversor es resguardarse de una suba abrupta del tipo de cambio, este tipo de instrumento no cumple esa función por sí solo.
¿Para qué tipo de inversor tienen sentido?
- Inversor conservador: puede encontrar en las Lecap de plazos cortos una alternativa con volatilidad acotada, siempre que comprenda que no tienen la misma estabilidad nominal que un plazo fijo.
- Quien puede mantener hasta el vencimiento: es el perfil que mejor aprovecha estos instrumentos, porque neutraliza el riesgo de tener que vender en un mal momento de precio.
- Quien necesita liquidez en el corto plazo: debe evaluar con cuidado el plazo elegido, ya que una necesidad de fondos imprevista podría forzar una venta a precio desfavorable.
- Quien busca cobertura cambiaria: las Lecap y Boncap no son el instrumento adecuado para ese objetivo específico, dado que están denominadas en pesos.
Errores frecuentes al invertir en Lecap y Boncap
Pensar que funcionan igual que un plazo fijo
La posibilidad de que el precio varíe antes del vencimiento es una diferencia estructural, no un detalle menor.
Vender ante cualquier baja de precio
Las fluctuaciones diarias son parte normal de un instrumento que cotiza en el mercado; vender por pánico ante cada movimiento puede convertir una pérdida transitoria en una pérdida real.
Elegir solo por la tasa
Una tasa más alta suele venir acompañada de mayor riesgo o mayor duration; mirar solo el número final sin el contexto puede llevar a decisiones desalineadas con el perfil del inversor.
No mirar el vencimiento
El plazo del instrumento debe calzar con el horizonte real de la inversión, no elegirse al azar o por lo que esté disponible en el momento.
Ignorar la duration
Subestimar cuánto puede moverse el precio de un instrumento de mayor duration ante cambios de tasas es una de las causas más comunes de sorpresas desagradables entre inversores que vienen del plazo fijo.
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