Tras la primera semana de operaciones, el Bonar 2029 acompañó la tendencia del mercado. El Bonar 2029 (AO29) rinde 8% y tiene pagos mensuales de intereses. El mercado ve como una oportunidad, junto con otros títulos de ley local. Qué bonos recomiendan los analistas.
Operatoria del Bonar 2029 en el secundario
Tras su colocación inicial, el Bonar 2029 (AO29) tuvo un debut estable en el mercado secundario, una señal que el mercado interpretó como positiva.
El bono fue emitido con una TIR cercana al 8% anual (7,99%) y, en sus primeras ruedas, cotizó con leves subas respecto del precio de colocación, lo que implicó una compresión de rendimientos.
Esa dinámica reflejó una buena recepción por parte de los inversores y permitió al Tesoro validar una tasa inferior a la que hubiera enfrentado en una emisión internacional.
Además, el AO29 pasó rápidamente a integrarse a la curva de bonos en dólares bajo legislación local, con un rendimiento alineado al resto de los Bonar (AO27 y AO28), sin exigir un premio significativo por tratarse de un instrumento nuevo.
La demanda estuvo respaldada por la reinversión de los dólares provenientes del pago de cupones y amortizaciones de bonos soberanos y por la estrategia oficial de construir una curva de financiamiento en dólares en el mercado local.

Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, destacó que el nuevo Bonar 2029 tuvo un buen debut en la primaria, si bien salió una décima por encima del rendimiento que estimaba en la previa de la licitación.
De cualquier manera, agrega que no hay que perder de vista que es una emisión nueva, con lo cual al principio es normal que los inversores te puedan demandar alguna prima por iliquidez hasta que se vaya creando mercado para el bono.
Si bien se observó demanda en el mercado secundario, Yarde Buller favorece otros bonares.
“En las primeras ruedas de operación se estuvo viendo demanda en el secundario que ya lo llevó a rendir por debajo del 8% contra MEP, lo que sugiere que vamos a seguir teniendo buena demanda en las próximas licitaciones. Sin embargo, en estos niveles todavía me sigue gustando más AL30 o AE38”, detalló.
Los Bonar bajo ley local fueron los principales protagonistas del mercado de deuda en dólares tras las últimas emisiones del Tesoro.
La incorporación del AO29 permitió extender la curva de financiamiento y consolidar un nuevo tramo de vencimientos, con una TIR del 8,08% y un spread de 353 puntos básicos, ubicándose entre el AO28 (7,24%) y los bonos de mayor duration como el AL35 (9,02%).
El comportamiento del AO29 en sus primeras ruedas fue estable, con una tasa prácticamente alineada a la de colocación, lo que evidencia una buena recepción por parte de los inversores y una rápida integración a la curva soberana en dólares.
En términos relativos, los Bonar exhiben una curva de rendimientos más comprimida que la de los Globales, especialmente en los tramos cortos y medios.
Por ejemplo, el AO27 rinde apenas 3,84%, mientras que el AO28 opera en 7,24% y el AO29 en torno al 8%, reflejando una fuerte demanda por los títulos de legislación local.
Esta evolución también refleja una mejora en la percepción de riesgo sobre la deuda argentina y una mayor profundidad del mercado local de renta fija en moneda dura.

Thiago Marino, Analista de Renta Fija de IOL, coincidió en que la demanda del nuevo Bonar 2029 en su primera licitación fue sólida y espera que ese apetito se sostenga hacia las próximas licitaciones.
“En el mercado secundario ya observamos una leve compresión, con el bono operando a una yield en línea con la del AN29, instrumento que consideramos comparativamente menos atractivo dada su estructura de pagos semestral”, detalló.
Desde el lado del posicionamiento, Marino agregó que luego de haber sobreponderado el tramo largo por su convexidad, comienza a moderar gradualmente la duration de las carteras ante la compresión del Riesgo País.
“Para el perfil más conservador, seguimos encontrando la alternativa más adecuada en el tramo corto, donde el AO27 continúa siendo nuestra preferencia para reducir riesgo de cara a la ventana electoral”, dijo Marino.
A su vez, resaltó que, dentro del tramo medio, el AO29 nos parece el más atractivo de la curva de Bonares.
“La tasa forward implícita frente al AO28 se ubica en 10% y frente al GD30 en 13%, niveles que consideramos atractivos y que nos inclinan a privilegiar este instrumento. En este sentido, vemos espacio para seguir sumando exposición al AO29 en las próximas licitaciones, en la medida en que el Tesoro continúe ofreciendo condiciones similares a las convalidadas en su debut y el panorama favorable para el crédito emergente no cambie de dirección”, sostuvo.
Por su parte, Fernando Menéndez, analista de renta fija soberana de Research Mariva, afirmó que dentro de la curva de Bonares, ve valor en el AO29, el cual que ofrece una yield superior a la de los Bonar 2027 (AO27) y Bonar 2028 (AO28), manteniendo una duración moderada y, por lo tanto, una menor volatilidad que los bonos de mayor plazo.
“Su tasa atractiva y el pago mensual de intereses favorecen el carry y aportan un flujo de fondos más estable. En el corto plazo, creemos que todavía existe margen para una compresión adicional de spreads, respaldada por la mejora de los fundamentos macroeconómicos y una posición de liquidez del Tesoro más sólida”, comentó Menéndez.
El protagonismo de los Bonares
En las últimas licitaciones se ha evidenciado una fuerte aceleración en las emisiones de deuda en dólares del Tesoro durante 2026.
Desde fines de febrero, el monto acumulado colocado mediante los Bonar 2027 (AO27), Bonar 2028 (AO28) y, más recientemente, el Bonar 2029 (AO29), alcanzó los u$s 4649 millones de valor nominal.
El AO27 fue el principal instrumento utilizado en la primera etapa del programa, con emisiones por u$s 2000 millones, mientras que el AO28 ganó protagonismo en los meses siguientes hasta igualar ese monto.

La estrategia de colocar deuda en dólares en el mercado local a partir de los Bonares le permitió al Gobierno captar financiamiento en moneda extranjera en el mercado local sin recurrir a emisiones internacionales, fortaleciendo el perfil financiero del Tesoro y contribuyendo al proceso de acumulación de reservas.
Al canalizar el ahorro en dólares hacia instrumentos soberanos, las colocaciones ayudaron a mejorar la liquidez del sector público, reducir las necesidades de financiamiento futuro y reforzar la confianza del mercado en un contexto de caída del riesgo país y mejora de la calificación crediticia de Argentina.
Pensando en el programa financiero a 2027, el equipo económico avanzó en la emisión de un nuevo bono en dólares de ley local a 2029, es decir, el AO29.
El mismo tuvo una buena recepción por parte de los inversores en el mercado secundario.
En la su primera licitación, el AO29 cerró con una colocación inicial de u$s 649 millones, habiendo recibido ofertas por casi dos veces dicho monto.
Fernando Menéndez, analista de renta fija soberana de Research Mariva, resaltó que la primera licitación del Bonar 2029 (AO29) mostró una buena recepción por parte del mercado y permitió reinvertir una porción de los dólares cobrados por los inversores tras las amortizaciones de los Bonares.
De cara a las próximas licitaciones, Menéndez afirmó que espera que la demanda se mantenga firme, dado que los vencimientos de Bonares de comienzos de julio, entre capital e intereses, totalizaron alrededor de u$s 1600 millones.
De todos modos, entiende que la demanda seguirá dependiendo de las condiciones de mercado y del rendimiento ofrecido.
“Estimamos que el Tesoro mantendrá un esquema similar al utilizado con los AO27 y AO28, con licitaciones cada dos semanas, aunque aún resta conocer si establecerá montos máximos por colocación”, indicó.
Upgrade crediticio
Un dato positivo que podría seguir empujando al alza a los bonos soberanos en dólares en general y al Bonar 2029 en particular es el hecho de que la ultima semana se completó la suba en la nota soberana de Argentina de la tercera grande calificadora de riesgo, Moody’s, quien remarcó una mejora en la perspectiva de la deuda y menos riesgo de default.
La agencia calificadora de riesgo Moody’s mejoró la nota de la deuda soberana argentina a B3, alineándose con Fitch y Standard & Poor’s, que habían subido hacia mayo y junio pasado.
A diferencia de esas dos grandes calificadoras, el panorama que le asignó Moody’s a Argentina es positivo, mientras que las otras dos quedaron en estable.
En particular, Moodys dijo que las posibilidades de default habían caído sustancialmente, y que la suba de la nota refleja la estabilización macroeconómica que está llevando a cabo el gobierno y la mejora en el frente externo.
Por otra parte, la perspectiva estable abre la posibilidad a que las reformas estructurales que están llevándose a cabo en el marco de esta estabilización macroeconómica puedan llevar a una nueva suba de la calificación en el futuro.

Existe consenso entre los analistas que, el hecho de que las tres grandes calificadoras (Moodys, S&P Global y Fitch) hayan elevado la nota a la Argentina, permitirá que nuevos fondos de inversión del exterior puedan posicionarse en deuda local.
La buena noticia para los bonos argentinos es que el posicionamiento que tienen los fondos del exterior en títulos de deuda soberanos locales es bastante baja, dejando espacio para que los fondos se posicionen en dichos instrumentos.
Si bien el potencial se mantiene, los analistas del mercado no esperan un rally inmediato.
Los analistas de Max Capital reconocen que es una buena noticia, aunque con limitado potencial alcista para los bonos.
“Si bien se trata de una señal positiva para Argentina, esperamos un impacto más acotado en el mercado que el observado cuando Fitch y S&P realizaron sus mejoras de calificación, dado que este cambio probablemente ya estaba descontado por el mercado, considerando que ambas agencias ya ubicaban al país en la categoría B-”, afirmaron.
Sobre la calificación de Moody’s, desde el equipo de Research de PUENTE indicaron que no esperan grandes cambios para los bonos hacia adelante.
“En principio, los bonos no reaccionaron mucho a esta noticia, dado que el mercado en su mayor parte ya estaba cerrado. No obstante, tampoco esperamos mucho ajuste tras esta noticia, dado que el repricing de la deuda a un nivel de B- ya se había hecho en su mayor parte luego de las primeras dos acciones de las calificadoras”, afirmaron.

Bonos en máximos: Oportunidad en Bonares
Actualmente, la paridad promedio de los Globales se ubica en torno al 80%, el nivel más alto desde la reestructuración de la deuda.
Esta recuperación implica que el mercado asigna una probabilidad significativamente mayor al cumplimiento de los compromisos financieros por parte de Argentina y exige un menor premio por riesgo para mantener estos activos.
Aun así, las paridades todavía permanecen por debajo del valor técnico (100%), lo que sugiere que el mercado continúa incorporando un riesgo crediticio residual y que todavía existe margen para una mayor compresión de rendimientos si el proceso de estabilización macroeconómica y las mejoras en la calificación crediticia continúan consolidándose.
Javier Casabal, Sr Fixed Income Strategist de Adcap Grupo Financiero, remarcó que si bien cayó el riesgo país, aún quedan entre 50 y 100 bps por comprimir para volver a los niveles de enero de 2018, momento en el que se llevó a cabo la última emisión de deuda internacional.
A su vez, resaltó que, dado el contexto global, con riesgos al alza en las tasas, los Bonares podrían resultar más atractivos.
“Los inversores vienen agregando riesgo optando por los Bonos más largos como el Global 2035 (GD35), que tendrían mayores ganancias ante una compresión del riesgo país. Sin embargo, teniendo en cuenta que las tasas de Estados Unidos amenazan con volver a nuevos máximos, parece especialmente interesante tener en cuenta los Bonares”, dijo.

Pensando en oportunidades en bonos en dólares, los analistas de Criteria se inclinan por Bonares en distintos tramos de la curva.
“Para carteras en dólares con una perspectiva de largo plazo, seguimos priorizando la curva bajo ley local, combinando nuestra preferencia por el Bonar 2030 (AL30) con posiciones complementarias en el Bonar 2038 (AE38)”, comentaron.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, sostuvo que la mejora de Moody’s refuerza el mapa de catalizadores de corto plazo para los bonos en dolares.
“Con las tres calificadoras alineadas en B- y perspectiva positiva en una de ellas, se abre la puerta a flujos de inversores institucionales cuyos mandatos requerían este umbral”, dijo.
Entre sus bonos favoritos se encuentra el Global 2035 (GD35) y el Global 2041, mientras que con los Bonares, Franco remarcó que “el set Bonar 2027 (AO27), Bonar 2028 (AO28) y Bonar 2028 (AO29) permite calibrar duration según convicción crediticia manteniendo renta mensual, con el AO29 consolidándose en el mercado secundario tras su debut”.















