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Se despidió un mes para el olvido en los mercados financieros. Los inversores sufrieron en septiembre una Doble Nelson global y local: se toparon con viento de frente ante la suba de tasas de la FED y la escalada del petróleo, pero también con un peor escenario macroeconómico en la Argentina, que incluyó caída en el nivel de actividad, la pobreza en ascenso y el riesgo país subiendo casi 19% y trepando a los 607 puntos básicos.

La suba de los rendimientos de los Treasuries, que ayer trepó hasta 5,291%, su máximo en 24 años, arrastró a la renta fija global, entre ellos a los emergentes. Pero en la Argentina el impacto fue mayor.

El deterioro en la economía encareció el costo de financiamiento de la Argentina y derrumbó los precios de los bonos y de las acciones. A un año de las elecciones presidenciales, el mercado empezó a poner en precios el riesgo de una desaceleración de la actividad y de una elección más reñida de lo que prometen desde el Gobierno de Javier Milei.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) de julio registró una caída de 2,9% mensual desestacionalizado y de 1,4% interanual, con industria y comercio entre los principales afectados. Además, se sumó una baja de 5,9% del Índice de Confianza en el Gobierno, medido por la Universidad Torcuato Di Tella.

“La incertidumbre de cara a las elecciones del año próximo comenzó a tomar protagonismo. Hasta el mes pasado, las paridades de los bonos descontaban una alta probabilidad de reelección del oficialismo, aunque luego de la publicación de las últimas encuestas y datos de actividad es posible que los inversores hayan comenzado a testear esa postura”, explicó Milo Farro, research de Rava.

El Merval medido en dólares registró en septiembre una caída de 8,4%, con el sector bancario liderando las bajas. En el panel líder, las excepciones fueron Metrogas y Cresud, que avanzaron 2,1% y 1,2%, respectivamente.

Los ADR de empresas argentinas cayeron hasta 18% en Wall Street. Del otro lado, el único papel ganador fue Corporación América, que subió 8,4% luego del decreto de Milei que extendió hasta 2056 sus concesiones en 35 aeropuertos del país.

En renta fija soberana, en tanto, la suba de tasas en Estados Unidos impactó en los bonos: las TIR pasaron de 6,5% en el tramo corto y 9,3% en el tramo largo a fines de agosto, a 7,5% y 10,6%, respectivamente.

El dólar, en cambio, se mantuvo estable. El mayorista apenas subió 0,6% en septiembre, mientras que el oficial avanzó 0,7 por ciento.

Las inversiones ganadoras se contaron con los dedos de la mano. “En shocks de esta magnitud es difícil cubrirse completamente de las caídas. En general, los activos de menor duration fueron los que mejor se comportaron. Las Lecaps cortas y varios bonos CER tuvieron rendimiento directo positivo, funcionando como alternativas defensivas”, aseguró Juan Ignacio Alra, porfolio manager de one618.

Farro coincidió con ese diagnóstico y puntualizó que el nuevo bono dual Tamar - dólar linked TMVE8 cerró el mes con un incremento de 3,5% en pesos.

<div class="migrated-promo-image__description"><div class="migrated-promo-image__source">Fuente: Reuters</div></div>
Fuente: Reuters
Fuente: Reuters

¿En qué recomiendan invertir?

El mercado espera que la volatilidad continúe en octubre y recomienda priorizar calidad crediticia, renta por cobro de cupones y coberturas.

“Con las elecciones de octubre del año que viene en el horizonte, es esperable que la volatilidad vaya aumentando. En este contexto, vemos un escenario desafiante para los bonos y las acciones argentinas”, agregó Alra.

“La falta de catalizadores inmediatos y el contexto internacional más desafiante proponen mantener flexibilidad y ser selectivos a la hora de incorporar duración. En pesos, mantenemos nuestra preferencia por el tramo medio de la curva CER. Dentro de la renta corporativa en dólares, favorecemos emisores de mayor calidad crediticia como YPF 2031 garantizado (YMCU) y Vista 2033 (VSCV)”, recomiendan desde Balanz.

Ammiel Pardo, Senior Economist de Aldazabal y Cía, consideró que continuará la incertidumbre global con la política monetaria de la FED y los conflictos geopolíticos, sumada a los desafíos en el frente local: “Podría mantenerse un escenario de elevada volatilidad para los activos argentinos. Continuamos destacando al sector de Oil & Gas, cuyos sólidos fundamentos operativos y perspectivas de crecimiento lo posicionan como una de las alternativas más atractivas para atravesar un entorno más desafiante”.

Septiembre quedó atrás. Dejó una sola buena noticia: ya se terminó. Pero lo que viene tampoco despierta mucho entusiasmo.