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El riesgo país argentino se posiciona hace varias jornadas por encima de los 500 puntos, revirtiendo buena parte de la mejora que había mostrado en los meses previos, cuando había tocado un mínimo de 400 puntos en julio, el registro más bajo desde 2018. La corrección golpeó a los bonos soberanos en dólares, que acumulan una caída promedio cercana al 4% en agosto, y reabrió una pregunta que todo inversor con exposición a deuda argentina se hace hoy.
Por lo tanto, ¿conviene acortar duration y refugiarse en el tramo corto de la curva, o la corrección ya generó puntos de entrada interesantes para sostener posiciones más largas?
Cartera en dólares: ruido electoral y tasas globales más altas
La suba del riesgo país en agosto no responde a un único factor. El indicador acumuló un incremento de 75 unidades en lo que va del mes, equivalente a un 17,4%, en un movimiento que combina la creciente incertidumbre de cara a las elecciones de 2027 con un contexto internacional más exigente, en el que la tasa del bono del Tesoro estadounidense a 30 años se ubica por encima del 5%, su nivel más alto desde 2007. Ese combo de factores locales y externos es, según explicó el director financiero del Grupo Sigma, Nicolás Parreira, la clave para entender por qué la duration larga hoy implica un riesgo distinto al de hace apenas un mes.
¿Rotar de bonos largos a cortos, o esperar?
Consultado sobre si el nivel actual del riesgo país amerita empezar a acortar duration ahora o si conviene dejar pasar la corrección antes de rotar de bonos largos (2038/2041) a cortos (2029/2030), Parreira sostuvo: “No rotaría toda la cartera de bonos largos a cortos después de la corrección. Parte del ajuste ya ocurrió y vender duration ahora implica cristalizar esa caída justamente cuando los bonos empiezan a mostrar algún rebote”.
Según aclaró, la recomendación de achicar duration aplica solo a ciertos perfiles. “Sí reduciría duration en un inversor conservador o en alguien que necesite liquidez en el corto plazo, pero no como decisión general”, opinó.

El asesor financiero sostuvo que el atractivo del tramo largo sigue vigente si el escenario de compresión del spread se concreta. “En los bonos largos todavía existe un potencial importante si el riesgo país vuelve a comprimir hacia 450 o 400 puntos, porque son justamente los instrumentos que más reaccionan ante una baja del spread”, aseguró. La contracara, advirtió, es que “hoy esa duration tiene más riesgo que hace un mes”, justamente por la combinación de factores políticos locales y el escenario internacional.
Para afinar el diagnóstico, precisó a partir de qué nivel de riesgo país o de tasa del Tesoro dejaría de ver atractivo el tramo largo. Si bien no considera que haya un número aislado, explicó que “el atractivo del tramo largo depende de la combinación entre riesgo argentino y tasa libre de riesgo.”
Con el riesgo país en la zona de 500 a 530 puntos consideró: “Todavía veo valor en bonos largos para un perfil moderado o agresivo porque una compresión hacia 450 o 400 puntos puede generar una recuperación importante de precio”.

“Sería bastante más cauteloso si el riesgo país se sostiene por encima de 550 a 600 puntos sin una causa meramente técnica, porque ahí el mercado estaría empezando a descontar un deterioro más estructural de la percepción de crédito argentino”, dijo sobre el límite de su tolerancia, el cual lo ubicó más arriba. Del lado externo, la referencia que sigue de cerca es la tasa del Treasury a 10 años, que según su Parreira, “está nuevamente cerca del 5%”.
Cartera de bonos en dólares: dónde posicionarse según el perfil de riesgo
Sobre en qué tramo de la curva conviene posicionarse hoy, con los bonos en dólares cayendo un 4% promedio en agosto, Parreira segmentó la respuesta por perfil de inversor. Para los más conservadores, priorizó el tramo corto. “Para perfiles conservadores priorizaría el tramo corto, donde instrumentos como AO27 o a lo sumo AO28 permiten mantener exposición en dólares con menor sensibilidad al riesgo país”, indicó. Para un perfil moderado, sugirió sumar exposición de forma gradual a AL30 y GD35, “que volvieron a ser interesantes por tasa”, mientras que para un inversor con mayor tolerancia a la volatilidad, los bonos largos “vuelven a ser interesantes porque una eventual compresión del riesgo país genera una ganancia de capital mayor”, recomendó.
En todos los casos, remarcó que el ingreso no debería ser inmediato ni total. “No entraría de una sola vez. Después de una corrección de esta magnitud prefiero compras escalonadas”, señaló al respecto y explicó que “Argentina mantiene fundamentos que mejoraron respecto de años anteriores, pero el mercado ya está anticipando 2027 y además tenemos un contexto internacional más exigente”.
Cuánta liquidez de dólares mantener y cómo usarla
Respecto de qué porcentaje de la cartera conviene mantener en liquidez dolarizada para poder recomprar bonos si la caída se profundiza, Parreira la ubicó entre 15% y 20% en el contexto actual, y sumó una alternativa para perfiles más arriesgados.
“En perfiles más arriesgados compraría cedears de criptoactivos o metales, como el oro”, recomendó. Además, justificó el nivel de caja con un argumento de simetría de riesgos. “No me quedaría completamente líquido porque si el riesgo país vuelve rápidamente hacia 450 puntos podemos perder una parte importante de la recuperación, pero tampoco estaría 100% invertido después del aumento de volatilidad que vimos durante agosto”, detalló al respectó y resumió que la lógica de la estrategia “no es adivinar el piso, sino tener suficiente posición para participar de una recuperación y suficiente liquidez para aprovechar una nueva corrección”.

Sobre si ese rango de 15% a 20% se trata de un piso fijo de la cartera o una variable que se mueve según el escenario, el asesor financiero y director financiero del Grupo Sigma explicó que se trata de “una variable táctica de la cartera, que en un escenario normal, con volatilidad moderada y una tesis positiva sobre Argentina, podría trabajar con 10% a 15% de liquidez dolarizada”. La suba al rango actual responde directamente al contexto de agosto, por lo que consideró que “hoy subiría ese nivel a 15% a 20% porque tenemos riesgo país cerca de 500 puntos, mayor volatilidad y un contexto internacional más exigente”.
Obligaciones negociables como cobertura relativa
Sobre qué obligaciones negociables corporativas muestran mejor desempeño relativo, Parreira volvió a segmentar por perfil dentro de un mismo sector. “En corporativos sigo priorizando energía, especialmente emisores con generación de dólares y buena capacidad de pago. Para perfiles conservadores miraría YPF, Pan American Energy, Pampa Energía y Tecpetrol, y para un perfil moderado sumaría Vista, Pluspetrol y Telecom”.
En materia de rendimientos, ubicó a las emisiones de primera línea en un rango de tasa interna de retorno de entre 5% y 6% en dólares, con opciones algo más riesgosas o de mayor plazo rindiendo entre 6% y 7%.
Según Parreira, la ventaja frente al riesgo soberano es estructural y remarcó que estas ONs “permiten obtener renta en dólares con menor exposición directa al riesgo fiscal y político del Estado”.
Por último, en comparación con una colocación tradicional en pesos, sostuvo que “entre un inversor que busca un plazo fijo y corporativos, teniendo en cuenta el riesgo, estoy duplicando tasa, pero con empresas que tienen calificación de crédito en torno al AAA”:
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