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El mercado de deuda corporativa argentino no sólo atraviesa un momento de gran dinamismo: también comenzó a diferenciar cada vez más entre empresas según la calidad de sus balances, su capacidad de generar dólares y la solidez de su negocio.

La petrolera salió originalmente a buscar u$s 75 millones para su Clase XXXIII y recibió ofertas por u$s 186,7 millones, casi dos veces y media el monto previsto.

La demanda obligó a prorratear la colocación: cada inversor recibió apenas el 20,33% de lo que había solicitado. En total ingresaron 6.218 órdenes, de las cuales se adjudicaron 4.889, con una tasa de corte del 5% nominal anual a 36 meses.

La Clase XXXII mostró un comportamiento similar. Vista emitió u$s 75 millones, recibió ofertas por u$s 104,4 millones y terminó adjudicando con una tasa del 3,75% anual a 18 meses.

Pero, ¿qué explica semejante apetito? Para Rodrigo Freganal, asesor de inversiones y Agente Productor de Ref Capital, el fenómeno excede ampliamente una colocación puntual.

“La sobredemanda refleja el fuerte apetito que existe hoy por deuda corporativa de emisores de alta calidad crediticia. En un escenario de compresión del riesgo país y mayor estabilidad macroeconómica, empresas como Vista, con ingresos dolarizados, un negocio exportador y sólidos fundamentos financieros, se encuentran entre las más demandadas por los inversores”, explicó.

El especialista agrega que hubo además un factor específico que ayudó a potenciar esa demanda.

Vista realizó el rescate anticipado de dos clases de Obligaciones Negociables (las Clases XXIII y XXX), lo que generó liquidez entre los inversores que ya tenían exposición al crédito de la compañía. Es razonable pensar que una parte importante de esos fondos se canalizó hacia las nuevas Clases XXXII y XXXIII, contribuyendo a que la demanda superara ampliamente el monto ofrecido”, dijo en diálogo con El Cronista.

Sin embargo, aclara que ese elemento por sí solo no alcanza para explicar el resultado.

La compañía viene mostrando un sólido desempeño operativo, con crecimiento en producción, generación de caja y una posición cada vez más relevante en Vaca Muerta. Esa evolución llevó a que distintos bancos internacionales mantuvieran una visión positiva sobre la compañía y reforzaran la confianza del mercado tanto en su acción como en su deuda.”

Ya no alcanza con pertenecer al sector energético

La lectura de Joaquín Tarallo, director y Head de Inversiones de Tarallo S.A., apunta en la misma dirección, aunque con un diagnóstico más amplio sobre el mercado argentino.

El apetito por las Obligaciones Negociables en dólares es un fenómeno generalizado. Ante la búsqueda de cobertura cambiaria y la necesidad de diversificar el riesgo soberano, tanto inversores institucionales como minoristas canalizan su liquidez hacia deuda corporativa privada. En este escenario, las ON se consolidaron como una de las principales herramientas para dolarizar carteras.”

Pero también introduce una diferencia clave que se explica por el oferente de la ON.

Lo de Vista Energy trasciende ampliamente el promedio del mercado. La demanda fue tan alta que la empresa amplió la colocación al máximo previsto e igualmente tuvo que prorratear", señaló.

Matías Weissel, COO de Vista Energy
Matías Weissel, COO de Vista Energy

Para Tarallo, la explicación también está en la calidad del emisor: “Vista combina una calificación crediticia AAA en escala local, una sólida salud financiera e ingresos genuinos en dólares vía exportaciones desde Vaca Muerta. A eso se suma un contexto operacional muy favorable, con un precio de realización de venta de u$s 89,4 por barril reflejado en su último balance trimestral.”

Vista confirma una tendencia que ya mostraba el mercado

El caso no aparece aislado. Según el informe semestral elaborado por RICSA ALyC, durante los primeros seis meses del año las empresas colocaron Obligaciones Negociables por u$s 9.632 millones, un 8% más que en igual período de 2025.

Sin embargo, el dato más llamativo fue la concentración. El sector energético explicó apenas 24 de las 169 series emitidas durante el semestre, pero captó u$s 5.307 millones, equivalentes al 55,1% de todo el financiamiento obtenido por el mercado corporativo.

Dentro de ese universo, cinco compañías concentraron casi dos tercios del volumen emitido: YPF encabezó el ranking con u$s 833 millones, seguida por Pampa Energía (u$s 700 millones), Edenor (u$s 640 millones), Pluspetrol (u$s 617 millones) y Vista Energy, que antes de esta última colocación ya había emitido alrededor de u$s 500 millones durante el semestre.

El informe también muestra otro cambio relevante. Prácticamente todo el financiamiento del sector energético —el 99,4%— se realizó en dólares y las compañías lograron extender significativamente los plazos de sus emisiones, con vencimientos que en algunos casos superan los once años.

El mercado empezó a diferenciar riesgos

Quizás la conclusión más importante del trabajo de RICSA sea que el mercado comenzó a discriminar cada vez más entre emisores.

Las tasas obtenidas durante el semestre oscilaron entre el 5% y el 12% anual en dólares. Mientras empresas como Pampa Energía consiguieron financiarse en torno al 5%, otras compañías debieron convalidar rendimientos cercanos al 12% para acceder al mercado.

Para la sociedad de bolsa, esa dispersión refleja una “discriminación crediticia cada vez más activa”, donde los inversores ya no evalúan únicamente el sector al que pertenece una empresa sino también la fortaleza específica de su balance, su capacidad de generar caja y sus posibilidades de repago.

La colocación de Vista parece confirmar precisamente ese cambio. El boom de las Obligaciones Negociables continúa, pero el dinero ya no fluye de la misma manera hacia todos los emisores.

Esa selección cada vez más fina empieza a definir quién consigue financiamiento barato y quién todavía debe pagar bastante más para acceder al mercado.