El ajuste que están sufriendo los bonos hace que la deuda opere ahora con tasas de interés mas altas. Esto implica un factor en contra para el Tesoro, el cual deberá pagar ahora mayores tasas por colocar deuda en dólares a mayor plazo.
El mercado evalúa las próximas estrategias del Gobierno ante la suba del riesgo país y de las tasas mas altas en dólares.
Emisiones de Bonares en la mira
El Gobierno ha llevado a cabo una estrategia de emisión de bonos en dólares de ley local bastante exitosa. Entre el Bonar 2027 (AO27), Bonar 2028 (AO28) y Bonar 2029 (AO29), la emisión acumulada alcanza los u$s 5176 millones.
La estrategia se dio por etapas ya que inicialmente, las colocaciones estuvieron concentradas en el AO27, cuyo monto fue creciendo hasta alcanzar los u$s 2000 millones a fines de mayo.
A partir de allí, el Tesoro comenzó a emitir bonos a 2028 (AO28) hasta completar también u$s 2000 millones hacia fines de junio.
Desde julio, el crecimiento de las emisiones pasó a explicarse exclusivamente por el AO29.
Este título acumuló u$s 1176 millones al 12 de agosto, completando los u$s 5176 millones de emisión de Bonares.
Sin embargo, comienza a aparecer un riesgo externo que podría complicar dichas emisiones.
Los bonos en dólares argentinos han retrocedido y sus tasas de interés se han desplazado al alza a causa de un contexto global más desafiante y de dudas del mercado sobre el resultado electoral de 2027.
Por lo tanto, comienza a aparecer un limitante para el Gobierno sobre la conveniencia de seguir buscando colocar bonos largos como el Bonar 2029 ya que, la suba de las tasas de la deuda en dólares encareció dicha colocación.

Thiago Marino, Analista de Renta Fija de IOL, remarca la mala performance de los bonos en dólares, a la vez que advierte una dinámica peor de la deuda local versus la renta fija emergente.
“El movimiento local fue mucho más abrupto, lo que nos lleva a poner el foco en factores idiosincráticos locales. Allí, a pesar de los buenos resultados del primer semestre en materia de acumulación de reservas y de la baja de la inflación, estos logros comienzan a matizarse frente a una actividad económica cada vez más heterogénea, unas cuentas fiscales que se deterioraron y unos ingresos reales que, lejos de mejorar, permanecen estancados”, detalló.
En ese sentido, Marino resalta que la caída en el precio de los bonos afectó el proceso de colocación de deuda en moneda extranjera en el mercado local.
“En la última licitación el Tesoro debió reducir el VNO a colocar del AO29 a u$s 50 millones, convalidando una TEA de 8,4%, mientras que en la segunda ronda apenas logró completar el cupo de otros u$s 50 millones”, dijo.
Así, Marino advierte que podría darse un escenario en el que el Tesoro no siga ofreciendo nuevos bonos a 2029.
“Este hecho nos inclina a pensar en un mercado menos dispuesto a colocar de cara a las elecciones, sobre todo si se considera que la caída se profundizó desde entonces y que el título cotiza hoy a una TEA de 9,8%, un nivel que resultaría incluso costoso para el Tesoro en términos de financiamiento. No nos resultaría extraño que no se ofrezca el AO29 en la próxima licitación, dadas las actuales circunstancias del mercado”, dijo.

Mayor costo de emisión
El viento de frente para la deuda en dólares de ley internacional implicó también un escollo para la deuda de ley local, la cual ahora opera con tasas mas altas, lo cual implica un mayor costo financiero para el Gobierno.
El AO28 pasó de una tasa de 7,40% en julio a 9,12% hoy, lo cual implica una suba de 172 puntos básicos. Por su parte, el AO29 pasó de 8,17% a 9,59%.
La ciada de los bonos se tradujo en una suba del riesgo país, el cual volvió a superar los 500 puntos.
En ese sentido, la suba del riesgo país por encima de los 500 puntos básicos encarece el financiamiento en dólares del Gobierno, porque implica que los inversores vuelven a exigir una prima mayor para asumir riesgo argentino.
Esto repercute directamente sobre los bonos en dólares de ley local que el Tesoro viene utilizando para captar divisas.
Si cae el precio de esos títulos, aumenta su rendimiento y, por lo tanto, el Gobierno debe convalidar tasas más altas en las nuevas colocaciones para que resulten atractivas.
A su vez, el efecto se vuelve especialmente importante a medida que se busca extender los vencimientos, tales como en el Bonar 2029.
Esto es así ya que el mercado exige una prima adicional por asumir riesgo durante más tiempo.
Por eso, un riesgo país persistentemente por encima de 500 puntos dificulta la estrategia de seguir captando dólares mediante Bonares y limita la posibilidad de alargar plazos a costos razonables.
El Gobierno puede continuar colocando deuda en el mercado local, pero probablemente deba aceptar mayores rendimientos, captar montos menores o concentrarse en vencimientos más cortos.
Esto cobra relevancia porque las emisiones domésticas de Bonares forman parte de la estrategia oficial para conseguir los dólares necesarios para atender los compromisos de deuda y reducir la dependencia del mercado internacional.

Emilio Botto, jefe de estrategia e inversiones de Mills Capital, remarcó que la demanda de los Bonares existe, lo que cambió es el precio al que se manifiesta y remarca que se encareció el costo de financiamiento del Gobierno.
“A estos niveles, convalidar emisión nueva significaría pagarle al mercado una tasa más cara que la de hace apenas un mes”, advierte Botto.
Las causas de dicho encarecimiento de las emisiones de deuda se deben a factores locales y externos.
“Las tensiones geopolíticas, la suba del petróleo y su potencial impacto sobre la inflación global conviven con un fuerte movimiento en las curvas de tasas internacionales. La tasa del Treasury estadounidense a 30 años alcanzó 5,28%. Para un mercado riesgoso como Argentina, estos movimientos tienden a amplificar el impacto de los cambios en la curva de rendimientos estadounidense sobre las valuaciones locales”, indicó Botto
El Bonar 2029 tiene programa aprobado para u$s 2000 millones y se emitieron hasta ahora unos u$s 1176 millones, por lo que hay espacio por u$s 824 millones adicionales.
“Mientras los rendimientos estén por encima del 9%, es probable que se dosifique la emisión a cuotas menores y en ventanas de compresión hacer las colocaciones grandes. Si el riesgo país perfora los 400 puntos de forma sostenida y los rendimientos vuelven a la zona de 8%, esperamos que el ritmo de emisión se reactive”, estimó Botto.
Sabiendo el mayor costo financiero a pagar, el tesoro dio una primera señal al levantar el pie del acelerador y aflojar la emisión de Bonares, algo que fue bien visto por los analistas.
A su vez, también advierten que, ante los riesgos de tasas y políticos, el inversor se ha vuelto mas conservador con la demanda de instrumentos de renta fija en dólares locales.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, advierte que la demanda aflojó un poco en el margen después de algunas encuestas que mostraron un deterioro de los niveles de aprobación, pero no veo razones para vaya a resentirse de manera más estructural.
En ese sentido, Yarde Buller entiende que la desaceleración en la colocación de Bonares fue una buena medida, dada la coyuntura del mercado.
“Creo que la estrategia de haber frenado un poco la emisión de Bonares en la última licitación fue acertada y, con el riesgo país por encima de los 500pbs, también podría tener sentido mantener esa estrategia en la próxima licitación, hasta que la demanda se estabilice más claramente. Es una de las grandes ventajas de tener el programa financiero 2026-27 encaminado con mucha anticipación”, afirmó.

Riesgo local y oportunidades
Lo que perjudica al tesoro puede terminar favoreciendo al inversor ya que ahora las tasas de los bonos en dólares lucen más elevadas, representando una posible oportunidad de compra.
En el tramo corto, los rendimientos son considerablemente más bajos.
El BPOD7 rinde cerca de 3,5%, mientras que el AO27 y el GD29 se ubican en torno al 4,7% y 5,4%, respectivamente. Un poco más adelante, el AL29 ya ofrece aproximadamente 7,2%, mientras que el AL30 rinde 7,5% y el GD30 cerca de 6,1%.
En la parte media de la curva aparece un salto de las tasas ya que el AO28 rinde 8,5%, el AO29 8,7% y el AN29 alrededor de 9%.
En los vencimientos más largos, los Bonares muestran rendimientos cercanos al 10%, con el AE38 en 10% y el AL35 en 9,8%.
Finalmente, los Globales largos, en cambio, operan algo por debajo: GD38 8,8%, GD35 8,9%, GD41 9% y GD46 8,9%.

Facundo Barrera, socio de Fincoach, remarcó que existen factores locales que afectan a la dinámica de la curva en dólares.
“Durante el último mes, los bonos soberanos argentinos mostraron rendimientos negativos, a contracorriente de las leves subas registradas en otros créditos comparables de mercados emergentes como Pakistán, Ecuador o Egipto. Esta brecha confirma que la reciente corrección responde principalmente a factores idiosincrásicos locales antes que a un deterioro del contexto externo”, dijo.
En esa línea, Barrera advierte que entre los disparadores internos, la búsqueda de estabilidad en las últimas semanas en los frentes monetario y cambiario tuvo un costo implícito que terminó impactando en la deuda soberana.
Además, se le suma la falta de catalizadores de mediano plazo en el horizonte cercano y la reaparición de un riesgo político (impulsado por encuestas desfavorables para el oficialismo) que perturbó la dinámica del mercado.
Bajo este panorama, y desde el lado de las inversiones, Barrera considera que los bonos locales están en un atractivo punto de entrada para perfiles agresivos.
“Los pilares macroeconómicos de fondo se mantienen: el proceso de desinflación continúa afianzándose, el compromiso con la acumulación de reservas sigue firme y el esquema financiero presentado disipa incertidumbres respecto al pago de los compromisos en moneda dura. Destacamos valor en los títulos del tramo medio y largo, como el AL35 y el AL41, los cuales ofrecen TIRs muy atractivas en torno al 10,5%”, afirmó.

Lo que se evidencia es que el mercado ve más riesgos políticos actualmente ya que las tasas de los bonos que vencen luego de las elecciones de 2027 son más elevadas respecto de los que vencen en la actual gestión.
Con el ultimo movimiento al alza de la curva, dicha diferencia se amplió, lo cual podría representa una oportunidad para inversores arriesgados.
Lisandro Meroi, Research Analyst de TSA Bursátil, detalló que la demanda por títulos argentinos parece haberse tomado una pausa, en un momento donde el margen de revalorización adicional era acotado.
“El último tiempo hemos visto una caída en los bonos argentinos, un poco guiada por un contexto negativo para la renta fija emergente, pero también por factores locales”, indicó.
Respecto a Bonares cortos, Meroi advierte que tanto el Bonar 2028 como el Bonar 2029 pasaron a tener rendimientos aproximadamente 200 pbs superiores (en TEA) a los que mostraban cuando comenzó a licitarse el AO29.
En cambio, para el 2027 movimiento fue mucho menor.
Por lo tanto, el diferencial entre bonos que vencen antes y después del gobierno de Milei se amplió y para Meroi se abre una oportunidad.
“Este escenario debería incentivar la demanda de los Bonares “AO”, con rendimientos ahora mayores y el atractivo de dolarizar las carteras con pagos mensuales de renta”, sostuvo.















