En esta noticia
El techo de los $ 1500 para el dólar mayorista dejó de ser una barrera infranqueable. Durante varios meses, esa cifra funcionó como límite psicológico y operativo.
Ayer, el Banco Central lo dejó pasar sin resistencia y la divisa cerró en $ 1510. La intervención oficial, eso sí, no desapareció: apareció vendiendo en $ 1508 y volvió a aparecer en $ 1512.
La paradoja del día quedó servida: la entidad que preside Santiago Bausili vendió en esos niveles y, aun así, el saldo neto de la jornada terminó comprador, aunque por una cifra de apenas u$s 11 millones.
Ese número resume el estado de ánimo del mercado cambiario. No hubo estampida, pero tampoco hubo calma. El BCRA administró la suba sin transformarla en corrida, dosificando ventas en los momentos en que el precio amenazaba con despegarse demasiado rápido del resto de la curva.
La paradoja del día quedó servida: la entidad que preside Santiago Bausili vendió en esos niveles y, aun así, el saldo neto de la jornada terminó comprador, aunque por una cifra de apenas u$s 11 millones.
El resultado fue un mayorista que subió, pero no descontroladamente, y una autoridad monetaria que compró, pero sin margen para presumir de acumulación.
Deslizamientos y pendientes
Que el BCRA deje deslizar al dólar mayorista es sano. Varios economistas -como Miguel Kiguel, que precisamente ayer en El Cronista se consignó su recomendación - venían destacando los beneficios de eliminar esas barreras “psicológicas” y las ventajas de un dólar algo más elevado en lo que actividad económica se refiere.
El dólar minorista siguió el mismo camino, con más pendiente. En el Banco Nación cerró en $ 1530, un salto de $ 15 frente a la rueda previa. Es una suba que no pasa inadvertida para quien mira el spread con el mayorista: la brecha entre punta oficial y punta minorista se mantiene y el billete que se compra en la ventanilla vuelve a alejarse de la cotización que fija el Central en el mercado mayorista.
El blue, mientras tanto, jugó su propio partido. Cerró en $ 1560, y con eso reafirmó su lugar como referencia de máxima entre las cotizaciones relevantes del día. Ya no es la brecha descomunal de otras épocas, pero sigue siendo la variable que más rápido reacciona cuando el humor cambiario se pone nervioso. Los dólares financieros no se quedaron atrás. El MEP operó alrededor de $ 1537, con una ligera suba y el CCL (contado con liqui) se fue hasta $ 1598.
Ya no es la brecha descomunal de otras épocas, pero sigue siendo la variable que más rápido reacciona cuando el humor cambiario se pone nervioso.
Del otro lado del mostrador, mientras el dólar subía en casi todas sus variantes, la tasa de caución a un día bajó. Cerró en 12%, muy por debajo de la tasa máxima de la rueda, que llegó a 25,10%, y apenas por encima del piso, que tocó 11%. La tasa promedio ponderada, la que realmente se toma como referencia, cedió hasta 21,7%.
Es una fotografía de un mercado de pesos que, en algún momento del día, encontró liquidez suficiente como para relajar el costo del financiamiento de cortísimo plazo, incluso con el dólar corriendo por otro carril.
Futuros en alzas generalizadas
En el segmento de futuros, los contratos operaron con alzas generalizadas, convalidando que el mercado no leyó este movimiento como un evento aislado de una sola rueda, sino como un reacomodamiento de expectativas hacia adelante. Si el Central deja correr el spot y las tasas de caución bajan, la curva de futuros tiene pocos motivos para no acompañar con subas.
Lo que queda de la jornada es una fotografía de un Banco Central que decidió no pelear el nivel de $ 1500 al precio de vender reservas en cantidad. Prefirió administrar el ritmo antes que sostener una cifra redonda que, de todos modos, ya había perdido buena parte de su valor simbólico.
Un Banco Central que decidió no pelear el nivel de $ 1500 al precio de vender reservas en cantidad. Prefirió administrar el ritmo antes que sostener una cifra redonda que, de todos modos, ya había perdido buena parte de su valor simbólico.
La consecuencia inmediata fue una suba generalizada del dólar en todas sus variantes, minorista, blue y financieros incluidos, con una compra oficial que apenas alcanzó para cubrir el gesto de seguir interviniendo. El mensaje, en el fondo, es simple: el Central puede seguir presente en el mercado, pero ya no está dispuesto a comprar el resultado a cualquier precio.
Hay datos a tener en cuenta. Mañana miércoles llega el fixing (fijación del tipo de cambio) de la Lellink D31G6, con u$s 2595 millones en circulación. Y puede haber presión alcista del mercado para marcar valor alto.
Al día siguiente, el Tesoro va a licitación con vencimientos por $ 13,9 billones. El BCRA optó por lo sano: mejor dar más liquidez y dejar deslizar el tipo de cambio en valores poco significativos.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.














