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La producción petrolera argentina volvió a marcar un récord y quedó a menos de 84.000 barriles diarios de alcanzar una cifra hasta hace pocos años impensada: el millón de barriles por día.

Durante julio, el país produjo un promedio de 916.200 barriles diarios, lo que representó un crecimiento del 17,2% frente al mismo mes de 2025 y una mejora marginal del 0,1% respecto de junio, según el último Monitor Oil & Gas elaborado por RICSA ALyC.

El salto tiene un protagonista excluyente: Vaca Muerta. La formación produjo 643.581 barriles diarios, 27% más que un año atrás, y ya explica el 70,5% de toda la producción petrolera del país. En julio de 2025, su participación era del 61%.

En los últimos doce meses, Vaca Muerta incorporó casi 140.000 barriles diarios. Es un volumen superior al que producía toda la formación en 2018. En apenas ocho años, la extracción no convencional se multiplicó cerca de doce veces, a un ritmo promedio del 36% anual.

La expansión permite que la Argentina se acerque al millón de barriles diarios, aunque esa cifra corresponde a la producción total del país y no exclusivamente a Vaca Muerta.

Cuándo podría alcanzarse el millón de barriles

La distancia hasta esa marca es de 83.800 barriles diarios, equivalente a poco más del 9% de la producción actual, según señala RICSA.

Si se mantuviera el ritmo de crecimiento registrado durante el último año, la Argentina podría alcanzar el millón de barriles durante 2027.

Y es que la velocidad de la expansión dependerá de las inversiones, los precios internacionales y, principalmente, de la infraestructura disponible para transportar el petróleo desde la Cuenca Neuquina hasta las refinerías y los puertos de exportación.

La producción no puede crecer indefinidamente si los oleoductos y las terminales no cuentan con capacidad para evacuarla. Por eso, proyectos como la ampliación del sistema Oldelval y el desarrollo de Vaca Muerta Oil Sur serán determinantes para sostener el aumento.

La concentración geográfica del boom es significativa. La Cuenca Neuquina, que también comprende zonas de Río Negro, Mendoza y La Pampa, ya reúne el 79% del petróleo y el 77% del gas natural producido en el país.

Entre las empresas, YPF conserva el liderazgo con 348.000 barriles diarios y una participación del 38% del mercado. Le siguen Pan American Energy, con 103.000 barriles; el Grupo Pluspetrol, con 94.000; Vista, con 82.000; y Shell, con 44.000 barriles diarios.

El salto de las exportaciones

El récord productivo comienza a traducirse en una mayor generación de divisas. Las exportaciones argentinas de Combustibles y Energía alcanzaron los u$s 1.506 millones en julio, con una suba interanual del 97,8%.

Dentro de ese total, las ventas de petróleo crudo aportaron u$s 1.020 millones, 144% más que en julio de 2025. El incremento respondió a dos factores simultáneos: los volúmenes exportados crecieron 107% interanual y el precio promedio del Brent avanzó 17,9%, hasta u$s 83,8 por barril.

En los primeros siete meses de 2026, las exportaciones de crudo acumularon u$s 5.722 millones, un incremento del 59,2% frente al mismo período del año anterior.

El sector de Combustibles y Energía registró, además, un superávit comercial de u$s 884 millones durante julio. Esto implica que las exportaciones energéticas superaron ampliamente a las importaciones necesarias para abastecer al mercado local.

Neuquén quedó en el centro de ese proceso. La provincia exportó Combustibles y Energía por u$s 897 millones en julio y acumuló u$s 5.122 millones durante los primeros siete meses del año.

Qué significa para el dólar

El aumento de las exportaciones petroleras suma una nueva fuente estructural de oferta de divisas. Durante décadas, la disponibilidad de dólares de la Argentina estuvo fuertemente condicionada por la cosecha y por los precios internacionales de los productos agropecuarios.

Vaca Muerta no elimina esa dependencia, pero comienza a reducirla. A diferencia del agro, cuya liquidación se concentra en determinados meses y puede verse afectada por las sequías, la producción petrolera genera exportaciones durante todo el año.

Una mayor oferta de dólares comerciales puede ayudar a moderar la presión sobre el mercado cambiario, financiar importaciones y disminuir la necesidad de recurrir al endeudamiento para cubrir el déficit externo.

Y es que una balanza energética superavitaria mejora los fundamentos externos y reduce una de las fuentes históricas de tensión.

El impacto sobre las reservas

El ingreso de divisas por exportaciones tampoco se transforma automáticamente en reservas internacionales. Para que eso ocurra, el Banco Central debe comprar esos dólares en el mercado cambiario.

Si las divisas que aportan las petroleras son utilizadas para pagar importaciones, cancelar deuda privada, distribuir dividendos o atender demanda de ahorro, pueden mejorar la oferta del mercado sin aumentar directamente las reservas netas.

Por eso, el récord de producción crea las condiciones para fortalecer el balance del Banco Central, pero no garantiza por sí solo una acumulación de reservas. El resultado dependerá del régimen cambiario, del acceso de las empresas a las divisas y de la capacidad de la autoridad monetaria para absorber el excedente sin generar desequilibrios monetarios.

También importa cuánto de las exportaciones queda efectivamente dentro del mercado local. Las regulaciones que permiten a las compañías disponer de una parte de sus cobros en el exterior reducen el ingreso inmediato de divisas, aunque funcionan como incentivo para nuevas inversiones.

Petróleo récord, pero gas en retroceso

El desempeño energético no fue uniforme. Mientras la producción de petróleo alcanzó un máximo, la de gas natural se ubicó en 157,8 millones de metros cúbicos diarios, con bajas del 1,2% interanual y del 0,9% mensual.

Vaca Muerta produjo 96,6 millones de metros cúbicos diarios de gas, 6% más que un año atrás, pero ese crecimiento no alcanzó para evitar la caída de la producción nacional.

La fotografía de julio muestra así un boom concentrado principalmente en el petróleo. El desafío será sostenerlo, ampliar la infraestructura de transporte y lograr que el aumento de las exportaciones se convierta en una mejora persistente del frente cambiario.