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Mientras la Selección se prepara para una de las citas más importantes del Mundial 2026, nada menos que la semifinal, eso engorda la perspectiva de ingresos de los jugadores y muchos analistas de la City se preguntan hacia dónde dirigen sus dólares quienes visten la camiseta argentina y cómo se preparan para el futuro, dado que los ingresos pueden ser muy elevados, pero la carrera profesional tiene una duración limitada.
Una gran curiosidad es que, en lugar de concentrar todo su patrimonio en inmuebles o inversiones financieras, cada vez más jugadores vuelcan parte de sus ingresos al campo y a proyectos productivos ligados al agro. Así lo señala un informe de Agrofides.
Y es que, al plantearse una cartera de inversión a largo plazo, los activos capaces de generar renta durante décadas ganan protagonismo frente a otras alternativas de inversión. “Los futbolistas entienden algo que muchos profesionales descubren demasiado tarde: la carrera activa tiene fecha de vencimiento. Por eso buscan transformar ingresos extraordinarios en activos productivos capaces de generar renta durante décadas”, explica Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de Agrofides.
Según el análisis de la consultora, lejos de las inversiones más especulativas, el patrón que observan los especialistas es claro. Muchos deportistas buscan activos vinculados a la economía real, con capacidad para preservar valor y producir ingresos de manera sostenida.
Entre las opciones que más aparecen figuran los campos agrícolas y ganaderos, la compra de tierras, los proyectos agroindustriales, los desarrollos vitivinícolas y los negocios vinculados a economías regionales.
La explicación es sencilla: además de ofrecer una cobertura frente a la inflación y las devaluaciones en el largo plazo, estos activos permiten obtener rentabilidad a partir de la producción, ya sea mediante arrendamientos, explotación propia o participación en cadenas de valor agroindustriales.
Apostaron al agro
El fenómeno no es nuevo, aunque ganó visibilidad en los últimos años. Y uno de los casos más conocidos es el de Gabriel Batistuta, quien desde hace años desarrolla actividades agropecuarias en Santa Fe y convirtió esa actividad en uno de sus principales negocios tras el retiro.
También Leonardo Ponzio mantiene un fuerte vínculo con el campo y la producción agropecuaria, una actividad que comenzó incluso antes de dejar el fútbol profesional.
A ellos se suman otros futbolistas que diversificaron su patrimonio con inversiones vinculadas al sector agroalimentario, los desarrollos vitivinícolas y otros activos productivos, entre ellos Lionel Messi, Paulo Dybala, Ángel Di María y Leandro Paredes.
“El agro y los inmuebles son los dos sectores que históricamente han elegido los argentinos para proteger y hacer crecer su capital y los jugadores no son la excepción. La Argentina tiene una ventaja competitiva en la producción de alimentos y lo bueno de la tierra es que genera renta y la protege a largo plazo porque la capitaliza. No obstante, no es una inversión de liquidez rápida y exige capitales fuertes para entrar. Es una de las puntas de lanza para el crecimiento de la Argentina, por lo que es una buena alternativa”, analizó Elena Alonso, CEO de Emerald Capital.
Para los asesores patrimoniales, la preferencia por este tipo de inversiones responde a una búsqueda de estabilidad. Y es que, a diferencia de otros activos financieros, cuyo rendimiento depende de la evolución de los mercados, la tierra y los proyectos productivos combinan la posibilidad de preservar capital con la generación de flujo de fondos.
En un contexto de mayor profesionalización en la administración del patrimonio de los deportistas de elite, la planificación financiera dejó de concentrarse únicamente en maximizar la rentabilidad de corto plazo. Hoy también busca asegurar ingresos estables para las décadas posteriores al retiro.
Mientras la Selección buscará este miércoles un lugar en la final del Mundial frente a Inglaterra, varios de sus protagonistas ya tienen asegurado otro objetivo: que el patrimonio construido dentro de la cancha siga produciendo valor mucho después del último partido.














