En esta noticia

En el arranque de una semana cargada de definiciones económicas, el mercado argentino volvió a mirar más hacia afuera que hacia adentro. Si bien los inversores esperan el dato de inflación de junio que difundirá el INDEC este martes, la publicación del dato de inflación de Estados Unidos y la primera licitación del Tesoro de julio, fue el petróleo el que marcó el ritmo de los activos locales.

La renovada tensión geopolítica en Medio Oriente impulsó una fuerte suba del Brent y volvió a favorecer a las compañías energéticas, que fueron las únicas capaces de escapar a una rueda mayoritariamente negativa. En contraste, los bancos encabezaron las pérdidas tanto en la Bolsa porteña como en Wall Street.

El miércoles, además, el Tesoro realizará la primera licitación del mes, en la que se espera el debut del nuevo Bonar 2029. La colocación será seguida de cerca por el mercado porque servirá para medir el apetito de los inversores luego del pago de más de u$s 4200 millones entre Globales y Bonares de la semana pasada.

El petróleo volvió al centro de la escena

La reacción de los mercados tuvo un origen claramente externo.

La tensión escaló luego de que Irán asegurara que el memorando de entendimiento con Estados Unidos atraviesa una “fase de crisis”, mientras se reportaron nuevos incidentes en la zona del estrecho de Ormuz. En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que Estados Unidos tomará el control del paso marítimo y aplicará un peaje a las embarcaciones que lo atraviesen, una medida que disparó la incertidumbre sobre el suministro global de crudo.

Como consecuencia, el Brent volvió a ubicarse cerca de los u$s 80 por barril y el WTI también registró fuertes avances. El movimiento reavivó los temores sobre un eventual impacto inflacionario y la posibilidad de que la Reserva Federal mantenga las tasas elevadas durante más tiempo.

Energía, el refugio del mercado

Ese escenario benefició a las empresas argentinas con mayor exposición a Vaca Muerta.

YPF cerró entre las principales subas del panel líder, acompañada por Pampa Energía, mientras el resto de los sectores mostró un comportamiento mucho más débil. La tendencia se replicó en Wall Street, donde las petroleras lograron desacoplarse de la caída generalizada de los ADR argentinos.

YPF avanzó 3,2% y Pampa Energía ganó 1%, las únicas acciones del panel líder que terminaron en terreno positivo. Del otro lado, los bancos encabezaron las pérdidas: BBVA retrocedió 5,2%, Banco Macro cayó 3,4% y Grupo Galicia perdió 3,2%.

La tendencia también se reflejó en Wall Street. Entre los ADR argentinos, YPF trepó 4% y Pampa Energía ganó 0,55%, mientras que los papeles financieros volvieron a ser los más castigados. BBVA cedió 5,5%, Grupo Galicia perdió 4,3% y Banco Macro cayó 4,4%.

El movimiento no sorprendió a los operadores. Cada dólar adicional que gana el Brent mejora las perspectivas de ingresos para las productoras de hidrocarburos y fortalece las expectativas sobre las exportaciones energéticas argentinas.

Sin embargo, un petróleo más caro también tiene un costo para la economía local. Si bien mejora el potencial ingreso de divisas, mantiene abierto el debate sobre el traslado a los combustibles y su eventual impacto sobre la inflación.

Bonos, a la espera de la reinversión

En la renta fija predominó la cautela. Los bonos soberanos en dólares cerraron con leves bajas. En la renta fija predominó la cautela. Los Globales cerraron con bajas de hasta 0,4% y los Bonares retrocedieron hasta 0,2%, en una rueda marcada por el reacomodamiento posterior al pago de cupones de la semana pasada. Como resultado, el riesgo país se mantuvo prácticamente sin cambios en 404 puntos básicos.

El foco de los operadores ya no pasa por el pago de los cupones, sino por el destino que tendrán esos dólares. La principal incógnita es cuánto de esos fondos volverá a posicionarse en deuda argentina y cuánto buscará alternativas de inversión, ya sea en otros activos locales o en el exterior.

Lo que viene

El S&P Merval cerró con una baja del 1,1%, hasta los 3.244.945 puntos. Medido al contado con liquidación, el índice cerró en 2.026,5 puntos, una mejora de 1,2% que le permitió recuperar el umbral de los 2.000 puntos luego de haberlo perforado en las ruedas previas.

La rueda dejó una señal clara: el petróleo volvió a convertirse en el principal factor de corto plazo para los activos argentinos. La suba del Brent alcanzó para sostener a las compañías energéticas y amortiguar la caída del índice, aunque no logró revertir el mal desempeño de los bancos ni el tono negativo que predominó en Wall Street.

Ahora la atención del mercado se trasladará al dato de inflación de junio que publicará el INDEC y a la licitación del Tesoro del miércoles, dos eventos que ayudarán a medir si el interés por los activos argentinos logra sostenerse después del pago de los cupones de los bonos soberanos. Mientras tanto, la evolución del conflicto en Medio Oriente seguirá siendo la variable capaz de alterar el humor de los mercados de un momento a otro.