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El mercado tendrá desde este lunes una prueba clave para medir el apetito por la deuda argentina. El Tesoro desembolsó unos u$s 2500 millones los miércoles correspondientes al pago de los Globales bajo ley de Nueva York y hoy paga cerca de u$s 1700 millones de los Bonares legislación argentina. Ahora, los inversores volverán a operar con los dólares acreditados en sus cuentas luego del fin de semana XXL por el 9 de julio, Día de la Independencia, y deberán decidir si esa liquidez regresa a los bonos soberanos o toma otro camino.
Si bien el viernes hubo operaciones, el feriado puente impidió la liquidación de las transacciones. Por eso, la expectativa es grande en a City. Y es que este pago es uno de los mayores eventos de liquidez del año para la renta fija local. En consecuencia, el mercado está atento a qué parte de esos dólares vuelve a posicionarse en activos argentinos.
La baja que mostraron los Globales tras el pago no modificó ese escenario. En el mercado explican que buena parte del movimiento respondió al habitual ajuste ex cupón, ya que el precio del bono descuenta el interés que acaba de abonarse. Por eso, el foco está en si se da un proceso de reinversión desde esta semana o no.
“Entendemos que los bonos podrían tender a subir de precio y comenzar a comprimir tasas en las próximas semanas. No esperamos que este movimiento sea inmediato ni acelerado, sino gradual, impulsado por la reinversión de los vencimientos por parte de los ahorristas”, afirmó Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance a El Cronista.
El ejecutivo anticipó que muchos inversores optarán por mantener su exposición dentro de la curva soberana. “Quienes tenían AL30 podrían reinvertir en ese bono, mientras que otros podrían buscar alternativas como AL35”, dijo. A su juicio, ese proceso de reinversión podría sostener la demanda de los bonos y favorecer una compresión gradual de las tasas las próximas semanas.
Foco en la próxima licitación
Para Pedro Siaba Serrate, director de PPI, la próxima licitación del Tesoro será uno de los principales focos de atención del mercado, ya que podría marcar el debut del nuevo Bonar 2029. “A priori, la búsqueda de instrumentos en dólares locales y el efecto del canje entre el dólar cable y el MEP sobre los rendimientos generan cierto apetito por un nuevo instrumento del Tesoro”, sostuvo.
El economista destacó que, del total de aproximadamente u$s 2000 millones correspondientes a intereses y amortizaciones de los Bonares, unos u$s 1762 millones quedaron en manos de inversores residentes.
“A pesar de que muchos jugadores buscarán otras aplicaciones de esos dólares, ante tasas menos atractivas, es lógico que parte de ese monto se reinvierta en el nuevo instrumento o, en su defecto, parcialmente en la curva soberana”, agregó.
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, también considera que la cancelación que hizo el Tesoro representa un punto de inflexión para el mercado. “Cerca de la mitad de estos fondos serán acreditados en cuentas locales, mientras que la otra mitad fue a cuentas internacionales”, explicó.
¿Reinversión o no?
Para el especialista, “este flujo masivo genera un evento de reinversión sumamente relevante para el universo de activos argentinos”. Y agregó que la magnitud de la liquidez liberada representa una oportunidad para que carteras institucionales, corporativas y minoristas mantengan el posicionamiento en activos domésticos.
La atención de los operadores estará puesta en la velocidad con la que esos dólares vuelvan —o no— a los activos argentinos y en la próxima licitación del Tesoro, donde se espera que debute el Bonar 2029. La experiencia reciente también invita a no esperar movimientos bruscos.
Un informe de Facimex Valores muestra que, durante los últimos pagos semestrales bajo la administración de Javier Milei, los Globales tendieron a apreciarse en las ruedas previas al cobro y luego exhibieron un comportamiento estable, una señal de que el mercado ya descuenta la capacidad de pago del Gobierno y que el efecto más relevante suele venir después, cuando los inversores deciden cómo reasignar esos fondos.
Así, el impacto real no debería medirse por la primera rueda, sino por lo que ocurra en las próximas semanas, un proceso que los inversores y analistas seguirán de cerca.
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