La tensión en las curvas en pesos se trasladó a la curva TAMAR la cual rinde en niveles del 10%.
Los bonos duales también son vistos por los inversores como atractivos, pensando en un escenario electoral y de un resultado binomial, permitiéndoles al inverosr tener mayor cobertura. Los títulos favoritos del mercado.
Bonos TAMAR con tasas al alza
Las tasas en pesos siguen altas y comienzan a aparecer oportunidades en bonos en moneda local de dos dígitos, tales como la curva TAMAR.
Los bonos TAMAR, tuvo un importante desplazamiento durante agosto, nuevamente hacia la zona del 2% efectivo mensual (TEM).
La TAMAR (Tasa Mayorista de Argentina) es una tasa de referencia calculada por el Banco Central que refleja el rendimiento de los depósitos a plazo fijo de gran tamaño realizados en las entidades financieras.
Por ese motivo, funciona como un termómetro del costo de captación de pesos de los bancos y de las condiciones de liquidez del sistema financiero.
Su evolución depende, en buena medida, de la cantidad de pesos disponibles y de la necesidad de las entidades de conseguir fondeo.
Cuando la liquidez se reduce, los bancos deben ofrecer tasas más altas para captar depósitos y la TAMAR tiende a subir.
También influyen las tasas que convalida el Tesoro en sus licitaciones, las decisiones monetarias del BCRA, los encajes bancarios y las expectativas de inflación y devaluación.
En ese contexto, el reciente repunte de la TAMAR refleja un nuevo endurecimiento de las condiciones financieras de corto plazo.

Yendo directamente a los bonos, la curva de bonos TAMAR muestra rendimientos crecientes a medida que se extienden los vencimientos, reflejando el mayor premio que exige el mercado por inmovilizar pesos durante más tiempo.
Mientras los instrumentos más cortos presentan márgenes relativamente acotados sobre la tasa mayorista, en los vencimientos posteriores a 2027 los spreads comienzan a ampliarse con fuerza, ofreciendo un retorno adicional cada vez mayor sobre la TAMAR.
En particular, los bonos con vencimiento desde 2028 en adelante llegan a ofrecer spreads del orden de TAMAR +8% a TAMAR +10%, con los instrumentos más largos ubicándose cerca del extremo superior de ese rango.
Esto significa que el 10% no representa el rendimiento total del bono ya que el inversor recibe la evolución de la tasa TAMAR más un margen adicional que surge del precio al que cotiza el título en el mercado.
La elevada pendiente de la curva refleja, en buena medida, la mayor prima de riesgo que los inversores exigen para extenderse hacia vencimientos más largos.
Sin embargo, también puede representar una oportunidad: si la estabilidad macroeconómica se consolida y disminuye la percepción de riesgo, esos spreads podrían comprimirse.
En ese escenario, además del rendimiento generado por la TAMAR y el margen adicional, los bonos más largos podrían beneficiarse de una suba de precios y generar ganancias de capital.

Dado este nivel de tasas, desde IOL favorecen bonos TAMAR de corto plazo, bajo un escenario de tasas altas que duren un poco más.
“Sostenemos la preferencia por instrumentos TAMAR de duración corta de cara al segundo semestre del año”, dijeron.
En ese sentido, detallaron que no descartan que el Central mantenga las tasas altas por más tiempo.
“El nivel de tasas cortas, sumado al rol que viene teniendo la tasa como variable de ajuste ante presiones cambiarias, nos lleva a proyectar un carry TAMAR por encima del que ofrece la curva a tasa fija, en un contexto donde no descartamos que la autoridadmonetaria deba seguir convalidando tasas reales positivas para sostener el ancla cambiaria”, afirmaron.
El futuro de la TAMAR
En las actuales condiciones de liquidez relativamente ajustada y tasas de corto plazo elevadas, los bonos TAMAR pueden resultar atractivos para inversores que esperan que el costo del dinero en pesos permanezca alto durante algún tiempo.
Al tratarse de instrumentos a tasa variable, permiten acompañar los movimientos de la TAMAR ya que si los bancos continúan necesitando captar pesos y la liquidez sigue restringida, la tasa mayorista podría mantenerse elevada y el inversor seguiría capturando esos rendimientos.
También pueden ser interesantes para quienes consideran que la tensión de liquidez es transitoria.
Por eso, el perfil más interesado podría ser el de un inversor que quiere permanecer colocado en pesos, pero no desea fijar hoy una tasa nominal, ante la incertidumbre sobre la evolución de la liquidez.
Los bonos TAMAR ofrecen cierta cobertura frente a un escenario en el que las tasas permanezcan altas y, en los títulos que hoy presentan spreads elevados, también ofrecen potencial de apreciación si más adelante se normalizan las condiciones monetarias y financieras.
Los analistas de Reseach Mariva anticipan una baja gradual de las tasas nominales en pesos hacia 2027, en línea con el proceso esperado de desinflación.
Sin embargo, señalan que la corrección de la TAMAR podría se rmás lenta y moderada mientras las condiciones de liquidez permanezcan relativamente ajustadas.
Esto obligaría a los bancos a continuar ofreciendo tasas atractivas para captar depósitos mayoristas.
Según las proyecciones, la TAMAR nominal anual, que tuvo un fuerte salto durante 2025, retomaría una trayectoria descendente durante 2026.
La tasa se movería desde niveles superiores al 30% nominal anual a comienzos del período hacia la zona del 20% anual hacia fines de 2026, para continuar descendiendo gradualmente durante 2027.
La caída acompañaría la desaceleración esperada de la inflación, aunque sin desplomarse debido a la persistencia de restricciones de liquidez.
Para los inversores, este escenario mantiene el atractivo de los bonos TAMAR, ya que permitirían capturar tasas reales positivas mientras la liquidez siga ajustada y, al mismo tiempo, podrían beneficiarse de una eventual compresión de spreads si posteriormente se normalizan las condiciones financieras.

Los analistas de Research Mariva señalaron que el atractivo en la deuda TAMAR es para perfiles menos arriesgados.
“Para inversores conservadores, preferimos los bonos a corto plazo vinculados a TAMAR, ya que se espera que TAMAR disminuya más gradualmente que la inflación mientras las condiciones de liquidez se mantengan relativamente ajustadas, lo que preserva tasas reales positivas y un carry atractivo”, dijeron.
En ese sentido, remarcaron que ven un mejor perfil de riesgo-retorno en los bonos TAMAR, en comparación con los bonos vinculados a CER y LECAP, siendo el Tamar a febrero de 2027 (TMF27) su opción preferida.

Elecciones y dualidades con TAMAR
Dentro del universo en pesos que incluyen los bonos TAMAR, el mercado comienza a prepararse para meses en los que la volatilidad financiera podría mantenerse elevada, tanto en el frente cambiario como en el de las tasas de interés.
En ese escenario, algunos instrumentos empiezan a ganar protagonismo por su capacidad para ofrecer cobertura frente a más de un riesgo de cara al proceso electoral.
Entre ellos aparece el bono dual TAMAR-Dollar Linked a enero de 2028 (TMVE8), el cual combina una pata vinculada a la TAMAR, la tasa de referencia de los depósitos mayoristas, con otra atada al comportamiento del dólar oficial.
La principal ventaja del instrumento está justamente en esa doble cobertura.
Si el tipo de cambio oficial se mantiene relativamente estable y las tasas en pesos permanecen elevadas, la pata TAMAR gana relevancia. Por el contrario, ante una aceleración del dólar oficial, la cobertura dólar linked pasa a funcionar como principal protección.
De esta manera, el inversor reduce parcialmente la necesidad de anticipar cuál de esos dos escenarios terminará predominando.
En ese sentido, la opcionalidad incorporada en el TMVE8 adquiere mayor valor a medida que aumenta la incertidumbre.
El inversor no necesita apostar exclusivamente por tasas altas o por una aceleración cambiaria, sino que cuenta con cobertura frente a ambos escenarios.
Esa característica ayuda a explicar por qué, durante los últimos episodios de volatilidad, el mercado castigó menos al nuevo dual que a otras alternativas vinculadas al CER.
Por lo tanto, el nuevo TMVE8 dual TAMAR/dólar linked aparece como una alternativa diseñada para atravesar escenarios cambiarios y monetarios diferentes sin que el inversor tenga que definir de antemano cuál terminará prevaleciendo.

Los analistas de Adcap Grupo Financiero remarcaron que el nuevo bono dual TAMAR/dólar linked, a enero de 2028 (TMVE8), justo después de las elecciones, ya está demostrando una mayor resiliencia que los Boncer y los bonos duales TAMAR/CER.
Sin embargo, señalaron que el contexto técnico continúa presionando su precio, dejando al bono apenas 1% por debajo de su comparable TAMAR puro y, en términos generales, en línea con los duales TAMAR/CER.
“A estos niveles, los inversores están obteniendo, en la práctica, la cobertura dólar linked casi de manera gratuita”, resaltaron.
En ese sentido, habían anticipado que ante la ausencia de dicho bono en la licitación de esta semana, podría brindarle un mayor soporte técnico y permitir que el TMVE8 extienda su mejor desempeño relativo.
“La pregunta clave para los bonos en pesos de cara a 2027 no será qué fuente de carry tendrá el mejor desempeño (tasa fija, variable o ajustada por inflación), sino en qué nivel se encontrará el tipo de cambio al momento del vencimiento. Creemos que el TMVE8 está particularmente bien posicionado para atravesar tanto escenarios alcistas como bajistas”, indicaron desde Adcap Grupo Financiero
Según su tesis, antes de que se materialice un episodio de estrés, el TMVE8 debería comportarse, en términos generales, como un bono TAMAR puro.
Bajo un escenario de estrés comparable al de septiembre de 2025, luego de las elecciones de la Provincia de Buenos Aires, el TMVE8 debería comportarse cada vez más como un bono dólar linked puro, tal como ocurrió con el TZVD5 en aquel momento.
“El TMVE8 no necesita ser el activo con mejor desempeño en ninguno de los dos escenarios ya que su fortaleza radica en que puede ubicarse entre los de mejor desempeño en ambos”, destacaron desde Adcap Grupo Financiero.

Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, también destacó el atractivo en dicho titulo.
“Para posiciones con vencimiento post-electoral, asignamos una parte de la cartera en el Dual A3500-TAMAR de enero de 2028 (TMVE8)”, indicó en un informe enviado a sus clientes.
Finalmente, los analistas de IEB también ven valor en los bonos TAMAR.
“En cuanto a posicionamiento en pesos, vemos atractivo en los bonos con ajuste TAMAR, no sólo porque devengan una tasa atractiva y otorgan el benefi cio de la cobertura en casos de suba de tasas, sino también porque el desarme de estos bonos las últimas semanas les dejó un margen atractivo”, afirmaron.
En ese sentido, también destacaron a los bonos duales CER Tamar y dólar Linked Tamar.
“El dual CER/TAMAR a junio 2029, por caso, rinde TAMAR +9,6%, con la opcionalidad del ajuste CER + 7%. También mantenemos preferencia por el bono dual dólar linked tamar TMVE8 a enero de 2028 que opera en dólar + 7%/TAMAR +7,7%. Este es un margen atractivo para mantener posicionamiento y devengar tasa con el seguro de tipo de cambio”, dijeron.
Mirando los CER – TAMAR
Para aquellos que busquen una cobertura de tasa e inflación, los inversores podrían ver atractivo en los bonos duales CER-tamar.
Los bonos duales CER/TAMAR también muestran rendimientos crecientes a medida que aumenta el plazo.
En el tramo más corto, estos instrumentos ofrecen un margen cercano al 8,9% por encima de la TAMAR. Más adelante, el spread se amplía hacia aproximadamente 9,5%, mientras que en los vencimientos de mayor duration la curva se acerca e incluso supera el 10% de margen sobre TAMAR.
Este tipo de bono dual CER/TAMAR puede resultar atractivo para un inversor que quiera permanecer en pesos pero tenga dudas sobre cuál será la principal fuente de rendimiento hacia adelante: la inflación o las tasas de interés.
Los analistas de Criteria favorecen exposición a los bonos duales CER-TAMAR ya que los consideran como una posición que equilibra subas en normalización macro con protección ante senderos más desafiantes.
Según los especialistas de la compañía, estos bonos se adaptan para perfiles más agresivos y con un horizonte de inversión de 6 a 12 meses, vieno atractivo en particular por posiciones en la parte más larga de la curva CER-TAMAR, como el bono a junio de 2029 (TXMJ9), diciembre de 2029 (TXMD9) y a junio de 2030 TXMJ0.
“Estos instrumentos combinan un carry atractivo con un perfil de retorno asimétrico. Por un lado, capturan una potencial ganancia de capital si se consolida la desinflación y los spreads tienden a comprimirse en un entorno de mayor estabilidad nominal. Por el otro, conservan un doble componente defensivo que los mantiene como cobertura natural frente a escenarios en los que la inflación resulte más persistente de lo esperado o ante una suba generalizada de tasas”, detallaron.
Desde Balanz explicaron que la deuda en pesos tuvo un desempeño mixto el último mes, afectada en buena medida por la volatilidad de las tasas cortas.
En ese sentido, resaltaron que la volatilidad dejo oportunidades en los duales, para los más agresivos.
“La TAMAR se incrementó en 225pbs hacia 25.19% en el último mes. Esta dinámica fue particularmente nociva para los duales y los CER. Si bien nos mantenemos neutrales en pesos, para capturar el mayor carry ahora preferimos TZX27. Para una postura más agresiva, seguimos favoreciendo los duales largos, en particular el TXMJ9, que ofrecen un mayor carry y protección frente a subas en las tasas cortas”, indicaron.
















