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Banco Macro presentó una ganancia superior a la esperada en el segundo trimestre de 2026 y recuperó rentabilidad frente al comienzo del año.
Sin embargo, el balance dejó una señal que tanto los bancos de Wall Street como el mercado local siguen con atención: la mora volvió a subir, principalmente entre los clientes individuales, mientras disminuyó la cobertura de los créditos irregulares.
Bank of America (BofA) y JP Morgan coincidieron en los principales números, pero adoptaron tonos diferentes.
BofA destacó que Macro mantiene una rentabilidad y una posición de capital superiores a las de sus pares, por lo que ratificó su recomendación de compra.
JP Morgan, en cambio, consideró que la sorpresa de ganancias tuvo una calidad limitada debido al deterioro crediticio, la menor cobertura y la contracción del margen financiero.
Desde la mirada local, Walter Stoeppelwerth, CIO de GRIT Capital, ubicó el balance en un punto intermedio.
Destacó que Macro obtuvo un ROE superior al 14% ajustado con un nivel de apalancamiento bajo y una enorme disponibilidad de capital, pero definió la calidad de cartera como “la única página genuinamente mala” del resultado.

Pese a estas advertencias, Wall Street mantiene una proyección favorable para la acción.
Bank of America fijó un precio objetivo de $19.642 para el papel local y de u$s 132 para el ADR.
JP Morgan sostuvo su recomendación Overweight, que implica una expectativa de desempeño superior al promedio de su universo de cobertura, y conserva como último objetivo consignado u$s 132 por ADR.
Una ganancia mejor de lo esperado
Banco Macro registró una ganancia neta atribuible de $206.193 millones durante el segundo trimestre. El resultado creció 38% frente a los primeros tres meses del año y 4% interanual.
El banco también contabilizó $21.866 millones antes de impuestos, equivalentes a aproximadamente $14.200 millones después de impuestos, por gastos extraordinarios de reestructuración. Sin ese efecto, la ganancia habría alcanzado cerca de $221.000 millones y el retorno sobre el patrimonio (ROE) habría subido a 14,3%.
Para Bank of America, la ganancia reportada superó su estimación en 5%, mientras que el resultado sin extraordinarios quedó 12% por encima de lo previsto.
El BofA destacó que la recuperación estuvo impulsada por menores cargos por incobrabilidad y un impacto más acotado de la posición monetaria neta.
JP Morgan calculó que la ganancia, equivalente a u$s 138 millones, resultó 22% superior a su proyección de u$s 113 millones. Sin embargo, calificó el trimestre como débil y sostuvo que la sorpresa positiva no tuvo una calidad demasiado buena.

El banco explicó que el resultado también se benefició de comisiones superiores a sus previsiones y de otros gastos operativos menores a los esperados, un desvío que señaló que todavía necesita comprender mejor.
GRIT, por su parte, remarcó que Macro alcanzó esa rentabilidad con un apalancamiento de apenas 4,1 veces, un ratio de capital de 28% y un exceso de capital de $4,1 billones. Para Stoeppelwerth, fue el balance mejor capitalizado de la temporada.
El motor del resultado
GRIT atribuyó una parte importante de la mejora al derrumbe del costo de fondeo. Los gastos por intereses cayeron 20% trimestralmente, luego de que la tasa promedio pagada por los depósitos bajara 310 puntos básicos.
La reducción prácticamente compensó la caída de 327 puntos básicos en la tasa promedio cobrada por los préstamos. Como resultado, el ingreso neto por intereses se mantuvo relativamente estable en $1,03 billones: cayó 1% trimestral, pero creció 11% interanual.
La cartera de títulos también tuvo un papel relevante. Según GRIT, los ingresos totales provenientes de valores públicos llegaron a $597.300 millones y se convirtieron en el mayor motor individual de ganancias del banco.
A eso se sumó una menor pérdida por exposición a la inflación. El resultado negativo por la posición monetaria se redujo 27%, hasta $271.388 millones, debido a que la inflación trimestral bajó desde 9,44% hasta 6,77%.
La mora, el principal foco de riesgo
Bank of America, JP Morgan y GRIT coincidieron en que la calidad de la cartera fue uno de los puntos negativos del balance.
El ratio de créditos irregulares calculado bajo las reglas del BCRA subió desde 5,40% en el primer trimestre hasta 6,25% en el segundo. Frente al 2,06% registrado un año antes, el incremento alcanzó 419 puntos básicos.
El deterioro estuvo concentrado en el crédito al consumo. La mora de ese segmento avanzó 150 puntos básicos trimestrales y llegó a 8,42%. En cambio, la irregularidad de la cartera comercial mejoró 49 puntos básicos, hasta 0,85%.
Por lo tanto, los tres análisis no describen un deterioro uniforme de todos los préstamos. La presión se concentra principalmente en los clientes individuales, mientras la calidad de la cartera empresarial mejoró.
GRIT vinculó esta evolución con el crecimiento del crédito al consumo durante 2025 y con la fuerte exposición de Macro a préstamos personales y clientes que cobran sus salarios a través del banco.
Stoeppelwerth sostuvo que la mora de consumo todavía está subiendo porque Macro endureció sus criterios crediticios más tarde que otras entidades.
En contraste, el CIO destacó que la cartera comercial presenta uno de los niveles de irregularidad más bajos del sistema.
Según su lectura, esto responde a que la exposición empresarial de Macro está más concentrada en grandes compañías y clientes vinculados con economías provinciales que en pequeñas y medianas empresas más vulnerables.

El efecto de las recategorizaciones
JP Morgan señaló que parte del aumento de la mora respondió a recategorizaciones obligatorias. La normativa del BCRA contempla el deterioro que un cliente presenta en el conjunto del sistema financiero y no solamente su situación particular con Banco Macro.
Según sus cálculos, sin ese efecto el ratio de irregularidad habría sido cercano a 5,4%, en lugar de 6,3%.
No obstante, JP Morgan advirtió que incluso bajo ese cálculo la mora habría aumentado unos 70 puntos básicos trimestrales. La reclasificación amplificó el salto, pero no explica todo el deterioro.
GRIT llegó a una estimación similar, aunque más precisa: calculó que el efecto regulatorio agregó 88 puntos básicos al indicador y que, sin las recategorizaciones, la mora habría sido de 5,37%.
Además, destacó que el ratio Stage 3, que contempla los préstamos con deterioro más avanzado y más de 90 días de atraso, fue de 4,08%, con una cobertura de 148,8%.
La administración de Macro también hizo énfasis en esta diferencia durante la presentación de resultados.
Según reconstruyó GRIT, el banco contrastó el Stage 3 de 4,1% con la mora regulatoria de 6,25% y atribuyó la brecha a clientes que presentan atrasos en otras entidades o billeteras digitales.
Bajaron las previsiones y también la cobertura
El cargo por incobrabilidad alcanzó $194.283 millones. La cifra disminuyó 24% frente al primer trimestre, aunque permaneció 41% por encima del nivel registrado un año atrás.
La reducción llevó el costo de riesgo desde 8,9% hasta 6,9%. Bank of America señaló que las previsiones quedaron 10% por debajo de su estimación.
JP Morgan indicó que el costo de riesgo todavía se mantiene por encima de la guía previa de entre 5,5% y 6% y consideró que podría haber alcanzado un máximo durante el primer trimestre.
GRIT interpretó la reducción de las previsiones como una señal de que la administración espera una desaceleración en la formación de nuevos créditos problemáticos. Sin embargo, advirtió que esa expectativa todavía debe confirmarse.
La contracara fue una menor cobertura. Las previsiones pasaron de representar 109,8% de la cartera irregular en marzo a 95,4% en junio.
Los tres informes registraron esa caída, pero JP Morgan fue el más crítico. Según el banco, la reducción del costo de riesgo se produjo a expensas de la cobertura. También señaló que los castigos aumentaron a 1,08% de la cartera, frente al 0,76% del cuarto trimestre de 2025, y que se aceleró la formación de nuevos préstamos problemáticos.
JP Morgan agregó que las previsiones constituidas durante el período fueron inferiores a la nueva formación de mora.
GRIT consideró que una cobertura inferior al 100% representa una apuesta a que la recuperación económica y crediticia llegará a tiempo. Si esa mejora se demora, el colchón será más ajustado.
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