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Luis Caputo trazó un diagnóstico que vinculó la relación de la Argentina con Brasil, los resultados de la gira oficial por Francia, las inversiones y el vínculo con los gobernadores con un mismo concepto: la recuperación de la confianza. El ministro de Economía sostuvo -en una entrevista en el streaming libertario Carajo- que la afinidad política con el gobierno de Brasil puede profundizar una relación comercial e institucional que considera estructural, defendió el valor estratégico del vínculo de Javier Milei con Donald Trump y destacó los anuncios de inversión realizados durante la Argentina Week en París.

En ese marco, Caputo ubicó la credibilidad de la Argentina como una condición central para atraer capitales y cuestionó décadas de incumplimientos, controles y cambios de reglas. También se refirió al escenario electoral y afirmó que, según su visión, Milei ganará “en todos los escenarios”, aunque aclaró que su responsabilidad como ministro es prepararse para cualquier resultado y no actuar solamente en función de su propia expectativa.

Brasil y el vínculo con Estados Unidos

Sobre el resultado de las elecciones brasileñas, Caputo separó la relación histórica entre ambos países de la afinidad política que, según sostuvo, puede agregarse a partir del nuevo escenario. “Argentina tiene una relación histórica institucional y comercial con Brasil que siempre iba a estar independientemente de quién gane”, planteó.

El Cronista

A su entender, la eventual coincidencia política permite mejorar el diálogo y las posibilidades de cooperación. “Tenés afinidad política, eso mejora el diálogo, mejora las ganas de cooperar mutuamente, de trabajar juntos”, afirmó.

El ministro también rechazó la interpretación de que un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro pueda quitarle protagonismo a la Argentina frente a Estados Unidos. Según Caputo, esa lectura es “un verdadero disparate” y no refleja el valor que Washington le asigna al proceso político argentino.

En ese sentido, destacó el respaldo que, según su visión, recibió Milei de funcionarios estadounidenses y reivindicó especialmente la ayuda financiera recibida por la Argentina durante 2025. Caputo consideró que aquella asistencia fue “la mejor inversión de Estados Unidos en décadas” desde el punto de vista geopolítico, porque, según explicó, Washington no solo recuperó el dinero sino que además obtuvo un resultado favorable a sus intereses estratégicos en la región.

Fuente: CNPAaron Schwartz

Francia y el mensaje de los inversores

Caputo también defendió los resultados de la Argentina Week realizada en París y aseguró que el viaje fue positivo no solo por los anuncios de inversión sino por el perfil de los empresarios que participaron.

Según relató, el presidente de ADNOC destacó durante su intervención que la Argentina comenzaba a transmitir confianza y sostuvo que su empresa prioriza países confiables incluso cuando eso implica asumir costos mayores. Caputo también mencionó al presidente de Total, quien, según contó, recordó una reunión mantenida con Milei casi dos años antes, cuando reclamó por las dificultades para repatriar dividendos.

El ministro señaló que, después de haber podido repatriar US$ 500 millones en dividendos, Total anunció una inversión de US$ 10.000 millones. Para Caputo, esa secuencia demuestra la importancia de recuperar previsibilidad para atraer capitales.

El shock externo y la defensa del equilibrio fiscal

El ministro también vinculó la situación actual de la economía argentina con el escenario internacional y sostuvo que el orden fiscal permitió enfrentar un shock externo que, según planteó, afectó también a otros países de la región.

Caputo mencionó la suba de las tasas internacionales y el aumento del precio del petróleo como factores que complicaron el escenario global. Para dimensionar qué habría ocurrido, según su interpretación, si la Argentina hubiera llegado a este momento con un déficit fiscal elevado, realizó un ejercicio contrafáctico.

Sostuvo que un déficit fiscal equivalente a cinco puntos del producto representaría, a valores actuales, entre US$ 30.000 millones y US$ 35.000 millones anuales que el país debería financiar. En un escenario de tasas internacionales elevadas, estimó que el costo del financiamiento habría sido muy alto y planteó que, durante tres años, la deuda podría haber aumentado en más de US$ 120.000 millones si la Argentina hubiera conseguido financiamiento.

Pero, según Caputo, ese cálculo representa “el mejor escenario”, porque su conclusión es que el mercado directamente no habría financiado semejante desequilibrio. En ese caso, sostuvo, el Gobierno habría tenido que recurrir a una emisión monetaria todavía mayor para financiar el déficit, lo que, a su juicio, habría llevado “inevitablemente a Argentina a una hiperinflación”.

El ministro sostuvo que el shock externo tuvo impacto sobre la Argentina, pero remarcó que también afectó a otros países. Como ejemplo, mencionó la revisión de las proyecciones de crecimiento de Chile y Uruguay.

En ese marco, Caputo defendió la evolución que atribuyó a la economía argentina y sostuvo que la tendencia-ciclo del EMAE acumula 29 meses consecutivos de crecimiento. Aclaró, de todos modos, que el ritmo actual es menor al de períodos anteriores y lo ubicó en torno al 0,2% mensual.

El ministro explicó que la tendencia-ciclo permite suavizar la volatilidad de los datos mensuales y separar movimientos puntuales de una tendencia más persistente. Mencionó entre esos factores los paros, la cantidad de días hábiles y otros acontecimientos que pueden alterar el resultado de un mes determinado.

Según Caputo, la desaceleración del crecimiento también se relaciona con el impacto que tuvieron los cambios en el precio de la energía sobre empresas y pymes. En particular, señaló que algunas compañías no realizaron contratos de abastecimiento y terminaron comprando energía en el mercado spot, donde los precios aumentaron con fuerza.