Abelardo de la Espriella, un populista de derecha admirador de Trump que se autodenomina “El Tigre”, se habría quedado con la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia el domingo, en medio de tensiones que persisten en la dividida nación sudamericana.
De la Espriella, un fogoso ex abogado penalista que prometió construir megacárceles en la selva para combatir el aumento de la criminalidad, obtuvo el 49,66% de los votos con el 99,99% de las urnas escrutadas.
Venció a Iván Cepeda, el candidato de la continuidad del saliente presidente de izquierda de Colombia, Gustavo Petro, quien recibió el 48,70%. El resto fueron votos en blanco.
Un resultado con validez legal se conocerá una vez que las autoridades electorales revisen las boletas, junto con cualquier impugnación legal, en las próximas horas y días. El ganador asumirá como presidente el 7 de agosto, para un mandato de cuatro años.
“Voy a gobernar para todos los colombianos”, dijo de la Espriella en un discurso de victoria el domingo por la noche. “No va a haber una tercera vuelta en las calles.”
Le dijo a Petro que “haga las valijas y se prepare para convertirse en la oposición”.
En un discurso el domingo por la noche, Cepeda dijo que, si bien reconocía el resultado del conteo rápido, su campaña estaba impugnando los resultados de unas 33.000 urnas.
Petro afirmó en una serie de posteos en X que “no se puede proclamar a ningún presidente” hasta que los jueces electorales ratifiquen el conteo inicial de votos, y que “hay muchas irregularidades”.
El domingo por la noche, manifestantes que respaldan a Cepeda se enfrentaron con la policía en Bogotá, la capital, y en la ciudad de Cali, en el sudoeste del país, con calles cortadas y el transporte público interrumpido.
“Por favor, mantengan la calma, ciudadanos”, dijo Petro en uno de sus posteos. “La realidad es que tenemos un país dividido a la mitad, con una interferencia extranjera que nos está quitando la libertad.”
De la Espriella, que tiene ciudadanía estadounidense y posee una propiedad en Miami, recibió este mes el respaldo del presidente de EE.UU., Donald Trump. “¡Ganó, a lo grande!”, publicó Trump en Truth Social el domingo por la noche.
Casi siempre vestido con la camiseta de la selección colombiana de fútbol y autodenominado El Tigre, de la Espriella se inspira en referentes de derecha carismáticos y poco convencionales de todo el hemisferio occidental, entre ellos el salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei.
Prometió abrir el país al fracking y revertir la moratoria de Petro sobre nuevos contratos de hidrocarburos y minería. También quiere reparar la relación con EE.UU., que se había tensado durante el gobierno de Petro.
José Manuel Restrepo, ex ministro de Hacienda y compañero de fórmula de de la Espriella, le dijo al FT que el candidato buscará dar señales de tranquilidad a los inversores en medio de un déficit fiscal que se amplía y de los ataques de Petro contra el banco central por la política de tasas de interés.
“Lo que proponemos es una gestión fiscal responsable y un fuerte compromiso con el crecimiento económico”, dijo Restrepo antes de la votación del domingo.
“Eso significa un programa de ajuste fiscal que reduzca gradualmente el tamaño del Estado, eliminando gastos innecesarios, el despilfarro burocrático y los gastos políticos ligados al clientelismo que se expandieron en los últimos años.”

De la Espriella, que nunca ocupó un cargo público y no cuenta con un partido grande detrás, enfrenta desafíos importantes. El Congreso está dividido: la coalición de Petro tiene la mayor cantidad de bancas, pero no alcanza una mayoría clara. De la Espriella deberá negociar acuerdos con dirigentes de los movimientos de derecha y del centro del país.
También es probable que enfrente una fuerte resistencia de la base de Petro, en particular en zonas rurales empobrecidas y en focos de las grandes ciudades. Petro fue una de las figuras centrales de las protestas contra la desigualdad que sacudieron al país en 2021 y que llevaron a una paralización en distintas zonas, con daños a la propiedad y al menos 46 muertos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
La llegada de Petro a la presidencia en 2022 le dio mayor protagonismo a las comunidades indígenas y afrocolombianas en la política nacional, algo que, según los activistas, van a defender durante la presidencia de de la Espriella.
“No vamos a permitir que nadie usurpe nuestros territorios, que es donde están los recursos naturales”, dijo William Pilcue Valbuena, líder de una comunidad indígena nasa del departamento de Cauca, en el sudoeste del país, que organizó a los votantes de Cepeda.
Según los encuestadores, la principal preocupación de los votantes en esta elección fue la seguridad. La violencia y la producción de cocaína se dispararon en el interior del país diez años después de que el gobierno firmara un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, en su momento el grupo guerrillero más grande del país.
De la Espriella prometió desplegar al Ejército para combatir de manera directa a las guerrillas y a los narcotraficantes, mientras que Cepeda había prometido continuar con la política de Petro de buscar el desarme a través de la negociación.

















