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El petróleo volvió a a resonar en la economía argentina en las últimas semanas. Después de que la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán empujara al Brent hasta rozar los 100 dólares por barril, la pausa en los ataques anunciada el fin de semana pasado cambió las cosas. El barril de referencia europea cayó un 8,70% este lunes hasta los u$s 88,36, mientras que el West Texas Intermediate retrocedió un 7,50% hasta los u$s 82,61, sus niveles más bajos desde el 20 de julio.

El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, confirmó que el presidente Donald Trump decidió suspender temporalmente los bombardeos para dar margen a la vía diplomática. El propio Trump afirmó que mantiene “buenas conversaciones” con Irán, aunque advirtió que respondería con una acción militar contundente si esa vía fracasa.

Analistas como Marc Chandler, de Bannockburn Capital Markets, coincidieron en que ese optimismo fue el principal motor de la baja, aunque otros, como John Evans de PVM, advirtieron que el mercado “parece estar siempre buscando buenas noticias en un escenario que, en realidad, no las ofrece”, ya que persisten las restricciones al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

Ese vaivén en el precio del petróleo no es un dato menor para la Argentina. Con Vaca Muerta reafirmada como exportador neto de energía, la pregunta del mercado ya no es solo qué pasa en Medio Oriente, sino qué efecto tiene ese precio sobre el dólar, la recaudación y la inflación.

Vaivén del crudo: cómo impacta en Argentina

Según el economista y consultor financiero Christian Buteler, presidente de la Consultora BSF, el impacto de un petróleo caro sobre la economía argentina combina, al mismo tiempo, un beneficio cambiario y fiscal con un costo directo sobre el bolsillo del consumidor.

El petróleo caro o barato, en los dos lados, tiene aspectos positivos y negativos”, planteó Buteler. Sobre el primero de esos efectos, el economista fue puntual: “Un petróleo caro te ayuda a generar más dólares”.

Buteler explicó que ese mecanismo funciona porque la Argentina exporta el mismo volumen de petróleo a un precio internacional más alto, lo que siginifica un mayor ingreso de divisas.

Si exportás petróleo, exportás el mismo producto a mejor precio y generás más dólares, y eso tiene un impacto en la situación cambiaria: te ayuda a tener esa mayor ingreso de dólares, te ayuda a tener más tranquilidad en el mercado cambiario”, dijo Buteler.

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Además, el consultor aclaró que el sector energético no es la única y principal fuente de divisas del país, pero remarcó su peso creciente dentro de la balanza cambiaria. “No es el único sector que trae dólares, pero cada vez se hace más relevante”, sostuvo.

A ese ingreso genuino de dólares se le suma, según Buteler, un componente fiscal que se explica en que “si superaste determinado precio le aplicás mayores retenciones, y con una recaudación que viene a la baja, eso también ayuda y es positivo”, indicó, en referencia al mecanismo de retenciones móviles que se activa cuando el crudo supera ciertos umbrales de cotización internacional.

El costo que paga el consumidor por el precio del petróleo

Según precisó el asesor y economista “el mayor precio del petróleo se traduce en un mayor precio en las naftas, que afecta al consumidor, le saca dinero disponible que podría gastar en otras cosas para pagar un precio de la nafta más caro, en un momento donde el consumo interno no reacciona”, explicó. “Desde ese lado no es bueno el petróleo caro”, consideró en su análisis.

El economista vinculó además ese encarecimiento con el proceso de desinflación que viene transitando la economía argentina, y advirtió que un salto en el precio de los combustibles puede demorarlo de forma directa.

“En medio de un proceso de desinflación, vos tenés que subir las naftas, como pasó hace unos meses, y eso hace que ese proceso de desinflación sea mucho más lento del que pretendés o del que habías proyectado”, señaló Buteler, quien recordó también que ese fue justamente uno de los factores detrás del repunte de precios de comienzos de año. “Ahí tuviste el salto en los meses de febrero, marzo y abril de la inflación”, puntualizó.

En ese sentido, concluyó que, dependiendo de donde uno se pare, puede ser más o menos positivo un petróleo caro o un petróleo barato” para Argentina.

Qué dicen los informes del mercado sobre el precio del petróleo

Según el informe semanal de Grupo IEB, la actividad económica local “se sostiene en los sectores vinculados al comercio exterior (agro, energía y minería)”, que ya le permitieron al Banco Central comprar u$s 12.800 millones en lo que va del año. La consultora destacó también que el sector Oil & Gas mostró un desempeño particularmente favorable durante el último repunte del Brent, aunque estima una estabilización del precio a largo plazo, según refleja la curva de futuros.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, coincidió en esa doble lectura al señalar que la suba del petróleo “tiene dos efectos para la Argentina, uno positivo y otro negativo”. Por un lado, remarcó que un precio internacional más alto del crudo “termina trasladándose al valor de los combustibles, lo que puede demorar el proceso de desaceleración de la inflación”. Por el otro, subrayó que, al tratarse de un país exportador de energía, “un petróleo más caro mejora los ingresos por exportaciones, genera un mayor ingreso de divisas y favorece la llegada de inversiones al sector, lo que contribuye a fortalecer el peso”.

Ese análisis se completa con la mirada sobre la resiliencia de Vaca Muerta frente a las oscilaciones del precio internacional. Según un informe técnico de la consultora Aleph Energy, los breakevens de la formación (el valor mínimo del barril para que un pozo sea rentable) se ubican entre los 48 y los 61 dólares, dependiendo del grado de madurez de cada proyecto y de los beneficios del RIGI. Los bloques más desarrollados, como Loma Campana, toleran incluso un Brent cercano a los 45 dólares, lo que explica por qué la caída reciente del crudo, pese a su magnitud, no encendió alarmas sobre la continuidad de las inversiones en la cuenca.

Mientras tanto, el Brent retrocedió con fuerza tras la tregua entre Washington y Teherán, pero que sigue expuesto a una escalada si la vía diplomática entre ambos países cae.