El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, dejó una de las defensas más contundentes del rumbo económico del Gobierno durante el Council of the Americas.

Frente a las preocupaciones que atraviesan al sector privado por el empleo, el crédito y el nivel de actividad, el empresario reconoció en diálogo con El Cronista que existen sectores perjudicados, pero aseguró que el “sacrificio” forma parte de un proceso de transformación que, a su entender, “vale la pena”.

El planteo cobra relevancia en un contexto en el que, pese al respaldo generalizado al ordenamiento macroeconómico, entre los empresarios aparecen cada vez más interrogantes sobre cuándo la mejora de las variables macro comenzará a sentirse con mayor fuerza en la economía real.

“En un proceso de transformación siempre hay... es muy heterogéneo, no es homogéneo. Hay sectores que les va un poquito mejor y otros sectores que les va un poquito mal”, respondió Grinman ante la consulta por las señales de alerta vinculadas al crédito y al empleo.

Marcelo Capece

Y agregó: “Si uno lo ve como un sacrificio, le digo que vale la pena el sacrificio”.

- ¿No es mucho para los sectores más comprometidos?

- No, nunca es mucho para transformar un país como veníamos, decadente de décadas y décadas, a un país normal.

— ¿Y cuándo se puede dar el crecimiento? ¿Tenemos que hablar de una segunda gestión?

—Sin ninguna duda.

—¿No es un crecimiento que vayamos a ver en este primer período?

—Sí, ya se está viendo. Fijate vos que en los últimos dos años, 2024 y 2025, hemos tenido superávit comercial como hacía muchísimos años que la Argentina no lo tenía. En el 2023 cerramos con un déficit de u$s 7000 millones; en el 2024 subimos a u$s 15.000 millones, en el 2025 estuvimos en u$s 12.000 millones y ahora en 2026 vamos a superar los u$s 22.000 millones. Eso nunca estuvo, y eso hay que seguir aumentándolo año a año.

“Primero hay que construir la macro”

Uno de los puntos centrales de la conversación fue el contraste entre esos resultados macroeconómicos y las dificultades que todavía muestran variables directamente vinculadas con empresas y familias. Grinman sostuvo que ese desfasaje forma parte de los tiempos propios de la reconstrucción económica.

—¿Pero la caída del empleo, la mora y la falta de crédito no son un atenuante para la reelección?

—Es normal. Primero hay que construir la macro, es como los cimientos de un edificio y después hay que avanzar. El proceso de destrucción es mucho más rápido que el de construcción. Cuando usted tiene un edificio complicado, destruirlo lo hace en 24 horas; construirlo lleva tiempo. Y un país destruido como el que veníamos, construirlo lleva tiempo.

—¿Entonces no hay que modificar el rumbo?

—Este es el único modelo, no hay otro. Si alguien imagina que el modelo es nacionalizar o expropiar, vamos por mal camino.

Grinman también puso el foco en la inversión y aseguró que, además de la llegada de capital extranjero, será determinante que los propios empresarios locales vuelvan a apostar por el país.

Marcelo Capece

“Obviamente que están llegando un montón de inversiones y también van a llegar inversiones argentinas, que son absolutamente necesarias e imprescindibles para que los extranjeros vean que nosotros mismos, los argentinos, confiamos en este proceso de cambio”, afirmó.

Aunque la entidad que preside representa justamente a uno de los sectores más expuestos a la pérdida del consumo y que, detrás de los números generales, existen comerciantes que bajaron sus persianas, Grinman se motró firme

“Me animo a decir lo que digo porque es la realidad. Este es un proceso transformador, disruptivo, como nunca se ha visto en la Argentina, hiper necesario para salir de esto. Entonces, en estas cosas hay daños colaterales”, señaló.

Grinman fue todavía más lejos al describir el costo que considera aceptable para completar la transformación: “Yo lo siento, lo lamento, y es probable que yo desaparezca como empresario”, afirmó.

Aún así se mostró optimista al señalar que “si este es el precio que hay que pagar para que la Argentina se transforme en un país normal, donde mis nietos —yo ya quizás no, pero mis nietos— puedan vivir en progreso, en paz y en un país creíble en el mundo, créame que vale la pena”.