

El expresidente del Banco Central de Chile, José De Gregorio, reconoció avances en el programa de estabilización de la Argentina, pero advirtió sobre el atraso cambiario y la falta de acuerdos políticos de largo plazo.
En una entrevista con Pulso Financiero, en El Cronista Stream, el economista comparó las perspectivas de crecimiento de una muestra de 80 países. “Argentina es el país número 10 en mayor caída de perspectiva de crecimiento”, advirtió.
Según sus datos, la perspectiva argentina bajó dos puntos en un año, mientras que la del mundo no cambió. En ese ranking, la Argentina aparece junto a Qatar, Kuwait, Irak y Emiratos Árabes.
“Realmente es como si Argentina estuviera en el Golfo”, ironizó quien también fue ministro de Economía durante el gobierno de Ricardo Lagos.
La falta de acuerdos básicos
“Yo trato de entender qué pasa en Argentina. Un país espectacular, envidiable en todo ámbito, pero tan desastre económicamente”, planteó De Gregorio.
El economista sostuvo que Chile mantiene un “acuerdo básico” en su marco institucional: “la democracia, la responsabilidad fiscal, el Banco Central independiente, el espacio para el sector privado”. Por eso, explicó, el país no cambia tanto entre gobiernos de distinto signo.
En cambio, describió así la situación argentina: “Si el candidato del otro lado sube en las encuestas, el riesgo país sube, porque la percepción es que las cosas se van a revertir”.
Para el economista, los cambios institucionales que necesita la Argentina requieren estabilidad y un horizonte de mediano plazo. “Eso aún no existe y eso es lo que se necesita”, afirmó.
“Yo creo que Argentina realmente necesita un acuerdo un poquito más integrado para saber hacia dónde vamos”, planteó. Y agregó: “Hay que llegar a algún acuerdo de qué es lo que queremos como país”.
Inflación: el ancla fiscal
De Gregorio definió la flotación con metas de inflación como “el mejor régimen que conocemos para conducir la política monetaria”. A la vez, aclaró que ese esquema no es el que reduce la inflación: “No es un programa de estabilización, es un régimen de política monetaria”.
Como ejemplo, citó la experiencia del gobierno de Mauricio Macri: “No había ningún sustento fundamental. El fisco seguía gastando, seguíamos monetizando el déficit, no había ningún ajuste fiscal y, obviamente, la meta de inflación no se cumplió”.
“El problema fundamental de Argentina ha estado asociado a los desequilibrios fiscales”, afirmó. Sobre el plan actual de Javier Milei, lo calificó de “relativamente exitoso” y consideró que llegar a inflaciones anuales de 30% “no es algo que debería sorprender tanto”.

Para dimensionar los plazos, recordó que Chile tenía 30% de inflación en 1990, con un Banco Central independiente, y alcanzó un dígito recién en 1994, con 8% anual. Ese proceso llegó después del ajuste que el gobierno realizó a fines de la dictadura.
Además, explicó que Chile crecía a 7% anual durante esa etapa. “En ese escenario de alto crecimiento se hace muy fácil”, dijo. En cambio, la Argentina atraviesa la estabilización en un contexto recesivo: “Se está dando en un año de mucha estrechez económica”.
“Lo que se requiere para bajar la inflación en Argentina es un ajuste fiscal, y el ajuste fiscal, querámoslo o no, el ajuste fiscal es recesivo”, afirmó.
A su juicio, la Argentina tiene “sí o sí” que consolidar el avance fiscal.
“Sin eso no existe autonomía de Banco Central, no existe nada”, afirmó. También recomendó fortalecer un Banco Central independiente y dijo que copiaría la ley chilena, inspirada en la del Bundesbank: “Es totalmente despolitizado”.
Tipo de cambio: el riesgo del atraso
El economista sostuvo que la Argentina presenta un atraso cambiario. Lo ilustró con una pregunta que suele hacerles a sus amigos que vuelven del país: cuán caros están los restaurantes. “Son los más caros del mundo. Pero porque está atrasado cambiariamente”, afirmó.
“Como uno no acaba con la inflación, el tipo de cambio se empieza a atrasar, los precios van subiendo más de lo que va subiendo el dólar, pasamos a ser el país más caro del mundo”, señaló.
Según el especialista, esa dinámica quita competitividad a las exportaciones y alimenta el temor a “una explosión cambiaria”. Recordó que eso le ocurrió al gobierno previo a las últimas elecciones, en medio de “temores electorales”.
Por eso, consideró clave contar con “un sistema financiero extremadamente resiliente”. “El caos viene en que viene una gran depreciación, hay corrida contra la moneda, los bancos quiebran, las empresas quiebran”, advirtió.
Para recuperar el crecimiento, propuso avanzar hacia una mayor flexibilidad cambiaria que afloje las tasas. “La situación financiera en Argentina debería ir aflojándose porque parte del apriete es el compromiso cambiario que hay”, explicó.

Minería: el efecto derrame
Ante las críticas de que la minería no genera empleo ni derrame, De Gregorio respondió que esa visión “no es correcta”. Según precisó, la inversión minera chilena alcanza hoy seis puntos del PIB, frente a dos o tres en términos normales.
“Es impresionante cómo el sector de la construcción en Chile se reactiva de manera impresionante con la minería”, señaló. Además, destacó la importancia de “conseguir buena tributación” y de establecer un royalty.
Para la Argentina, anticipó “muy alta inversión” durante cinco a diez años. “Más tecnología, más conocimiento, más contratación de profesionales”, detalló. Después, advirtió, “puede venir un poquito de slow down” y la economía se tendrá que adaptar.


















