Durante la semana pasada, el sell-off de las tecnológicas, y especialmente del complejo AI, mostró características muy diferentes a las de un verdadero episodio de risk-off global: mientras QQQ, Microsoft, Google y otras grandes tecnológicas sufrían fuertes ventas, el S&P 500 Equal Weight y numerosos sectores de la economía norteamericana se mantenían firmes o incluso operaban en positivo, reflejando una fuerte rotación interna del mercado más que una salida generalizada de equities.
El problema de fondo parece comenzar a concentrarse en el “capítulo 2” del trade de AI: capex gigantesco, creciente utilización de deuda, presión sobre márgenes, dudas sobre la monetización futura de semejantes inversiones y un mercado cada vez menos dispuesto a comprar indiscriminadamente la narrativa tecnológica sin exigir cash flows.
Los mercados atraviesan momentos en los que el cambio más importante no necesariamente proviene de un nuevo dato macroeconómico, sino de una modificación en la manera en que los inversores perciben y remuneran el riesgo.
Durante meses, la búsqueda de crecimiento dominó prácticamente todas las decisiones de asignación, permitiendo convivir con tasas reales elevadas, valuaciones exigentes y un escenario geopolítico extraordinariamente complejo. Sin embargo, esa tolerancia comienza a mostrar algunas fisuras.
La aparición de mayor dispersión entre activos, el renovado interés por posiciones defensivas y una creciente sensibilidad frente al riesgo crediticio sugieren que el mercado podría estar iniciando un proceso de revisión de prioridades.
Cuando el capital deja de concentrarse exclusivamente en maximizar retorno y comienza nuevamente a exigir protección, liquidez y calidad de balance, las correlaciones pueden cambiar rápidamente y trades que parecían estructurales comienzan a ser cuestionados.

Todavía es demasiado temprano para saber si estamos frente a una corrección transitoria o ante un cambio más profundo, pero las señales de las últimas ruedas justifican prestar especial atención a esta transición.
El mercado comienza a enviar señales de que la extraordinaria dinámica que sostuvo al equity durante buena parte del año podría estar entrando en una etapa considerablemente más compleja. La inteligencia artificial concentró prácticamente todo el liderazgo bursátil, mientras amplios segmentos del mercado norteamericano y global permanecieron rezagados, pero durante las últimas semanas apareció una variable que hasta ahora había ocupado un lugar secundario: el financiamiento.
El formidable proceso de inversión asociado a AI requiere cantidades crecientes de capital para desarrollar data centers, semiconductores, memoria, capacidad computacional y energía, y hasta hace poco el mercado asumía que esos recursos estarían disponibles a costos compatibles con proyecciones extraordinariamente optimistas de cash flows futuros.
Esa premisa comienza a ser cuestionada. El castigo sobre determinados segmentos de crédito corporativo relacionado con AI implica un aumento del costo de capital justo cuando las necesidades de capex permanecen excepcionalmente elevadas, al mismo tiempo que una competencia cada vez más intensa en el mercado de tokens amenaza con reducir precios, comprimir márgenes y limitar el pricing power de numerosos jugadores.
El cuello de botella, por lo tanto, podría estar migrando desde la disponibilidad de infraestructura hacia algo todavía más básico: la disponibilidad de capital dispuesto a financiarla.
Si los retornos esperados comienzan a deteriorarse mientras aumenta simultáneamente la tasa exigida por los acreedores, el problema deja de ser exclusivamente una discusión sobre valuaciones exigentes y comienza a incorporar una dimensión crediticia relacionada con la capacidad futura de repago.
Esta preocupación ayuda a explicar el reciente castigo sobre semiconductores, memoria y otros sectores directamente expuestos al boom de AI, pero también obliga a mirar cuidadosamente a los bancos, cuya debilidad podría estar anticipando un problema más amplio.

Una curva menos favorable afecta tradicionalmente sus márgenes de intermediación, pero existe además una segunda vía de transmisión: detrás de una expansión de inversión financiada con deuda necesariamente existe exposición del sistema financiero. Si aumenta la percepción de riesgo sobre quienes tomaron ese financiamiento, también deberá revisarse el riesgo de quienes lo otorgaron.
Todo esto ocurre además en un mercado con breadth extremadamente reducido y posiciones muy crowded, una combinación particularmente sensible cuando cambia el sentimiento de mercado.
Si AI deja de sostener a los índices, existen dos alternativas muy diferentes: una rotación relativamente ordenada hacia sectores defensivos como utilities, health care y staples, o una reducción general de exposición que transforme un ajuste tecnológico en una corrección mucho más amplia.
La reacción de la curva norteamericana aporta otra señal importante. Los fundamentos que justificaron el castigo al long end no desaparecieron: la inflación continúa resistente, el petróleo permanece recalentado y el frente fiscal sigue siendo exigente.
Sin embargo, los Treasuries comenzaron a recuperar una función que durante buena parte del año parecía debilitada, la de safe haven. El aumento de la aversión al riesgo está generando demanda de duration y moderando el short sobre tasas, aun cuando los macrofundamentals no hayan mejorado sustancialmente.
Si esta dinámica continúa, podríamos estar frente a un cambio de paradigma en el tratamiento de la deuda soberana norteamericana, donde la necesidad de protección comienza a dominar parcialmente sobre las preocupaciones inflacionarias y fiscales.
Esta misma combinación podría ofrecer soporte a oro y plata si continúa cediendo la presión sobre las tasas reales, mientras petróleo y commodities agrícolas permanecen sostenidos por una prima geopolítica elevada y por las restricciones de oferta vinculadas al estrecho de Ormuz.
El interrogante central para las próximas semanas será entonces si estamos observando una simple corrección dentro del mismo bull market o algo conceptualmente diferente: un mercado que comienza a cuestionar simultáneamente el costo del financiamiento, la rentabilidad futura y la calidad crediticia del único sector que hasta ahora había sido capaz de sostenerlo.

Por Germán Fermo
Columnista
¡No te pierdas mi próxima nota! Unite a Members
- Accedé a todos los análisis sin límite de lectura
- Lectura sin publicidad
- App + edición impresa incluidas
- Acceso al foro de la comunidad
Desde $1000 / mes Menos de un café por semana
Más Videos















