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Desde el inicio de su gestión, el gobierno de Javier Milei prometió que la baja de impuestos sería una prioridad, sujeta al mantenimiento del superávit fiscal.

“Si aumentan los ingresos fiscales y no aumenta el gasto, tenemos un mayor superávit, y eso nos permite seguir bajando impuestos. Nosotros ya hemos bajado tres puntos de producto en términos de impuestos, unos u$s 20.000 millones por año que le estamos devolviendo al sector privado. Pero estamos acá para seguir en ese camino, porque bajar impuestos es la forma de ser competitivos en la Argentina”, dijo días atrás el ministro de Economía, Luis Caputo.

A pesar de que la caída en los ingresos pone un límite a la posibilidad de bajar impuestos, además de dificultar el camino para cumplir la meta de superávit de 1,4% del PBI, el Gobierno nacional adoptó una serie de medidas que permitieron avanzar en una profunda reducción de la presión tributaria efectiva.

Un documento publicado recientemente por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) señaló que la presión tributaria efectiva nacional proyectada para 2026 se ubica en un 20,8% del PBI.

Se trata de un descenso de 1,8 puntos porcentuales respecto al 22,6% del PBI registrado en 2023 y de 3,5 puntos porcentuales frente al 24,3% del PBI de 2022, alcanzando el nivel más bajo desde 2006.

El IARAF analizó, entre otras cuestiones, la incidencia de la recaudación de los impuestos al comercio exterior, entre los cuales se encuentra el impuesto PAIS, los derechos de exportación y los derechos de importación.

Si se considera la baja neta de la presión tributaria efectiva nacional para 2026 (1,8% del PBI), los impuestos al comercio exterior explicarían el 52%
Si se considera la baja neta de la presión tributaria efectiva nacional para 2026 (1,8% del PBI), los impuestos al comercio exterior explicarían el 52%

Según la organización que dirige el economista Nadin Argañaraz, la presión tributaria efectiva de estos impuestos se reduciría, entre 2023 y 2026, desde 2,29% del PBI a 1,34% del PBI.

En ese sentido, señala que la baja “se explicaría por la menor incidencia de los derechos de exportación y de los derechos de importación y tasa estadística, y la eliminación del impuesto PAIS”.

Cabe recordar que la actual gestión decidió no prorrogar el impuesto PAIS a fines de 2024, un gravamen que afectaba la compra de bienes y servicios en el exterior con tarjeta y la adquisición de dólares para atesoramiento.

A esto se suma que el Ejecutivo tomó diferentes medidas vinculadas a la reducción de los derechos de exportación.

Al menos cinco de ellas estuvieron vinculadas al sector agropecuario. La última disposición redujo las alícuotas del trigo y la cebada a partir de junio de 2026. Recientemente, además, se bajaron retenciones para un amplio grupo de productos industriales.

En definitiva, la caída en la presión tributaria efectiva de los impuestos vinculados al comercio exterior se daría en un contexto donde la balanza comercial argentina se encamina a finalizar el año con un nuevo registro superavitario.

En el acumulado a junio, el saldo fue positivo en u$s 13.923 millones, muy por encima de los u$s 2762 millones registrados en igual período de 2025.

“La reducción de 0,94 puntos porcentuales del PBI en los tributos vinculados con el comercio exterior se compondría de una baja de 0,01 puntos porcentuales en los derechos de importación y de 0,15 puntos porcentuales en los derechos de exportación. El impuesto PAIS pasaría de representar un 0,79% del PBI a cero, debido a su eliminación”, precisó el IARAF.

Si se considera la baja neta de la presión tributaria efectiva nacional para 2026 (1,8% del PBI), los impuestos al comercio exterior explicarían el 52%.

Baja de impuestos

El informe también incluye el análisis de los impuestos al comercio exterior en comparación con 2022, año en el que no se contempla el impacto de la sequía que afectó severamente al sector agropecuario y redujo los volúmenes exportados en 2023. “Como consecuencia, la recaudación de los derechos de exportación registró una fuerte contracción”, remarcó la organización.

La baja total de impuestos al comercio sería de 1,85% del PBI entre 2022 y 2026, con una reducción de 0,09% (0,08% más de caída con respecto a 2023) en los derechos de importación y la tasa de estadística, con la eliminación plena del impuesto PAIS y con una merma significativa en derechos de exportación, del orden de 1,34% del PBI.

Estas cifras dan cuenta de que la recaudación de los derechos de exportación “es mucho más significativa” que si se compara con un año en el que no hubo un shock exógeno de gran magnitud (sequía).

A nivel general, si se contempla a todo el universo de impuestos en Argentina, aquellos que presentarían una mayor caída en la recaudación entre 2022 y 2026 son los derechos de exportación, con un 36%; el impuesto a las Ganancias, con un 33%; el impuesto PAIS, con un 11%; Bienes Personales, con un 7%; IVA, con un 5%; impuestos internos, con un 6%; y los derechos de importación y tasa estadística, con un 2%, respectivamente.

Al analizar la evolución reciente de la participación de los impuestos al comercio exterior vinculados al total de la presión tributaria efectiva nacional, se observa que disminuiría desde el 13,1% en el 2022 al 6,6% en 2026; es decir, casi un 50%.

En ese caso, los derechos de exportación explicarían el 72%, mientras que el impuesto PAIS un 23% y los derechos de importación y la tasa de estadística un 5%.