En esta noticia

El mercado automotor argentino y el de motovehículos viven realidades opuestas. Según datos de ADEFA relevados por Qualy Consultora, las ventas internas nacionales de autos acumulan una caída del 40% interanual, mientras que los patentamientos de motos suben 41,2% en el mismo período y trepan 95% si la comparación se hace contra hace dos años. La brecha entre ambos negocios llegó a un punto en el que las motos ya reemplazan al parque automotor.

El fenómeno no es nuevo, pero se profundizó en 2026. La industria de motovehículos proyecta cerrar el año con cifras récord.

Los números que marcan la asimetría

El informe sectorial de Qualy Consultora, elaborado en base a datos de ADEFA, muestra el detalle de agosto de 2026. Allí indicó que la producción total de vehículos subió 26,3% mensual, pero cayó 11,6% interanual y 17,1% en lo que va del año. Las ventas internas totales treparon 14,3% en el mes, pero acumulan una baja de 24,8% interanual. El dato más contundente es el de las ventas internas nacionales, que retrocedieron 40% en el acumulado del año y 25,8% si se compara contra 2024.

Las motos muestran la foto inversa, ya que los patentamientos crecieron 3,7% en el mes, 36,3% interanual y 41,2% en el acumulado anual. La comparación contra dos años atrás arroja una suba de 95%, prácticamente una duplicación del mercado. Los datos de ACARA confirman la tendencia mes a mes: en agosto se patentaron 73.566 unidades, con un alza de 34,2% interanual, y el acumulado de los primeros ocho meses llegó a 586.650 motovehículos.

Por qué cae la venta de autos vs. motos

El informe de Qualy Consultora explica que existe un especialización productiva y demanda local retraída. Mientras la fabricación de automóviles de pasajeros sufre una contracción pronunciada, el segmento de utilitarios y pickups sostiene la producción y explica buena parte del impulso exportador.

Sin embargo, la consultora detalla un retroceso sostenido en los despachos mayoristas a la red de concesionarios.

Los factores detrás de esta contracción van en que el poder adquisitivo debilitado golpea a un bien de alto valor unitario, la apertura comercial y la estabilidad cambiaria presionan la competitividad de la producción local.

Por qué la moto crece sin techo

El contraste se explica, en primer lugar, por el precio de entrada. Una moto de baja cilindrada cuesta una fracción de un auto 0 km y tiene costos de mantenimiento sensiblemente menores, que la hace una opción más accesible. A eso se suma la expansión del financiamiento específico para motovehículos, que en los últimos meses recuperó dinamismo y facilitó el acceso a sectores que antes quedaban afuera del mercado.

Además, la moto se usa como herramienta de trabajo. El crecimiento del reparto a domicilio y de changas de movilidad urbana empujó la demanda de unidades económicas. Esto coincide con el aumento del costo del transporte público y con el reordenamiento del mapa productivo del interior del país. El sector destaca además el peso creciente del ensamblado nacional de modelos de bajo costo, que abarató la oferta y sostuvo el ritmo de patentamientos durante todo 2026.

Según el dato agregado de ADEFA que recoge el reporte confirma la magnitud del fenómeno, mientras la producción total de vehículos cae 17,1% en el año, las motos agregadas crecen 41,2% en el mismo período, una diferencia de más de 58 puntos porcentuales entre ambos negocios.

Moto vs. Auto: un cambio de hábito que ya lleva varios años

El desplazamiento del auto por la moto se acrecienta desde 2020, año en que las ventas de motos comenzaron a superar en unidades a las de autos en el mercado argentino.

Sin embargo, en 2026, la brecha entre la caída del mercado automotor y la suba del de motovehículos creció comparación interanual.

El contexto macroeconómico no ayuda al recambio

Por su parte, el informe de coyuntura de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés, de septiembre de 2026, aporta ciertos datos para entender por qué el consumo de bienes durables como el auto sigue postergado.

El Nowcast del PBI proyecta una contracción trimestral desestacionalizada de 0,89% para el segundo trimestre del año, una cifra que más que duplica la caída de 0,36% que estimaba el consenso del REM. Los datos de empleo fueron, por segundo mes consecutivo, el factor que más empujó la estimación hacia abajo.

El índice EPU Argentina cayó 22,9% en septiembre y llegó a 79,3 puntos, su nivel más bajo en dos años. Aun así, desde Udesa advierten que el índice sigue por encima de su piso histórico de 70 puntos.