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Los números que empieza a mostrar el sector energético en 2026 comienzan a darle sustento a una de las principales apuestas del Gobierno: convertir a la energía en uno de los motores de la economía argentina.

Ese fue el mensaje que llevó Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, a la Exposición Rural de Palermo, donde proyectó un salto exportador que, según afirmó, modificará de manera estructural la generación de divisas del país.

Ante empresarios y productores agropecuarios, Marín buscó dejar en claro que el desarrollo energético no compite con el campo, sino que lo complementa.

“Si logramos exportar más de u$s 50.000 millones en energía, le sacamos la presión al campo de ser el único generador de divisas de la Argentina. Eso le da estabilidad a toda la macroeconomía y permite que todos los sectores crezcan sin estar ahogados por la falta de dólares", sostuvo.

“Argentina necesita del campo, la minería, la energía y la tecnología. No compiten entre sí; se potencian. Hay que dejar de mirarlos como sectores aislados y empezar a verlos como un ecosistema productivo".

El récord desde adentro

Según expuso, las exportaciones energéticas alcanzarán este año unos u$s 18.000 millones, con un superávit comercial cercano a los u$s 11.000 millones. No obstante, en diálogo con El Cronista, Marín aclaró que “si sigue creciendo el precio del petróleo puede ser más”.

Las proyecciones de mediano plazo son todavía más ambiciosas. Según explicó, el desarrollo pleno de Vaca Muerta y los proyectos de gas natural licuado (GNL) permitirán superar los u$s 55.000 millones anuales en exportaciones hacia 2032.

Producción y precios

Consultado sobre los récords que viene mostrando el sector, Marín atribuyó los resultados al aumento sostenido de la producción y, en menor medida, a la mejora reciente de los precios internacionales del petróleo como consecuencia de la inestabilidad en Medio Oriente.

“Se dan dos cosas. Una es que la producción está aumentando sistemáticamente y va a seguir aumentando. El año que viene vamos a llegar al millón de barriles. Y la otra es el aumento del precio por la inestabilidad del conflicto en Medio Oriente", explicó.

No obstante, remarcó que el crecimiento de la actividad no depende exclusivamente del contexto internacional.

“Nosotros vamos a tener récords. Igual los íbamos a tener con precios bajos. Con precios altos van a ser más altos, nada más.”

“No es una coyuntura”, dijo a este medio y explicó: “Estamos en pleno crecimiento y todos los años va a haber mayor producción que el año anterior. Estamos aumentando 50% la actividad entre diciembre de 2025 y diciembre de 2026, así que es lógico que la producción siga creciendo".

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Consultado sobre el impacto de la suba del precio internacional del petróleo en los surtidores, dijo que la estrategia de YPF continuará bajo la lógica de “te ayudo, me ayudás”, ya que el mercado “todavía no está estabilizado” y persiste la incertidumbre global con el crudo en u$s 94 por barril de Brent.

Un cambio de paradigma

Según Marín, el cambio de paradigma que explica el desempeño actual del sector comenzó a gestarse en los últimos tres años cuando coincidieron condiciones que permitieron acelerar las inversiones, y no en la última década.

“Se pusieron los incentivos correctos. Tiene que haber gobiernos que generen condiciones para invertir, un activo que genere valor como Vaca Muerta y empresas que inviertan y no especulen. En YPF dijimos que venimos a trabajar con la industria y no contra la industria", afirmó durante su exposición en el auditorio principal de La Rural.

En ese proceso, destacó el papel de YPF, que concentra alrededor del 50% de la actividad en Vaca Muerta.

“Pudo ser la semilla que empujó a toda la industria”, afirmó.

También resaltó el cambio de paradigma en materia de infraestructura energética, históricamente asociada al financiamiento estatal.

“Empezamos a hacer inversión en infraestructura sin subsidios. Lo lidera YPF, pero lo hacemos entre todos."

Como ejemplo mencionó el proyecto Vaca Muerta Sur, el oleoducto destinado a ampliar la capacidad exportadora de petróleo.

“La empresa Vaca Muerta Sur la hacemos entre todos. Cuando el proyecto esté funcionando nosotros nos corremos y dejamos que las demás compañías ocupen sus lugares. Había que generar confianza y demostrar que YPF vino a impulsar a toda la industria."

Marín explicó además que el desarrollo del shale exige un elevado ritmo de inversión porque “los pozos no convencionales declinan alrededor de 60% durante el primer año” y, para sostener la producción, “hay que seguir invirtiendo continuamente”.

En ese marco, adelantó que YPF continuará aumentando sus desembolsos.

“El año pasado invertimos u$s 5.000 millones. Este año vamos a invertir u$s 6.000 millones y el año que viene seguramente u$s 7.000 millones."

El impacto sobre el empleo

Para Marín, el crecimiento de Vaca Muerta terminará reflejándose también en el empleo y en la generación de divisas.

Según las estimaciones de la compañía, los proyectos vinculados al desarrollo no convencional y al GNL podrían generar unos 40.000 empleos permanentes durante la próxima década y alcanzar un pico de 90.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Francisco Marotta

“El no convencional tiene una ventaja: genera mucha más actividad y más trabajo para mantener la producción que los desarrollos convencionales”, explicó.

Convencido de que la energía está llamada a convertirse en el segundo gran complejo generador de divisas del país, junto con el agro, Marín resumió su visión de largo plazo.

“Si después de 2031 la industria está exportando más de u$s 55.000 millones por año, yo me voy a retirar bastante contento".