A la espera de su impacto en la economía, el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) acumula ya 23 anuncios por casi 50.000 millones de dólares. Sin embargo, la inversión aún se mantiene a la baja.
La inversión bruta interna que releva la consultora de Orlando Ferreres registró una caída del 6,2% interanual en junio, mientras que en el semestre acumula una baja del 7,6%. En la medición en dólares, estiman que la misma asciende a u$s 7464 millones.
En paralelo, la inversión extranjera directa informada por el Banco Central cayó en el mismo mes en u$s 45 millones, lo que en dos años resulta en una caída de u$s 1400 millones.
Mientras tanto, solo la semana pasada se aprobaron proyectos que habían pedido adherir al RIGI por u$s 14.016 millones. La minería concentró la mayor cantidad de anuncios mientras que el frente industrial sumó otros dos, uno en siderurgia y otro para la producción de urea.
En términos de empleo, se estima que crearán casi 93.000 puestos entre directos e indirectos. Mientras que respecto de los efectos en la recaudación, el régimen fue criticado por las exenciones o alícuotas reducidas que otorga.
Sin embargo, en una estimación previa realizada por la consultora Qualy sobre la base de los primeros 17 proyectos, se observó que el efecto neto es positivo, porque los u$s 2.969 millones anuales que se recaudarán (incluso con la reducción de alícuotas) son incrementales, “suponiendo que sin el RIGI los proyectos no se hubieran realizado y el impuesto no se habría cobrado”.
Si bien se multiplicaron las presentaciones de proyectos y varias empresas internacionales ampliaron su participación en el país, de las 10 principales mineras del mundo, seis aún no tienen operaciones en Argentina.
Desde que se implementó el RIGI, empresas como BHP, Lundin, Gangfeng Lithium, Exar, Chevron, Barrick, Posco, Glencore y Rio Tinto anunciaron inversiones o entraron al régimen.
“El Gobierno terminó de convencerse de que el RIGI es un instrumento a largo plazo. Los que ya tenían proyectos en Argentina, casi cuando salió la ley, presentaron sus planes de financiación y construcción", indicó Ignacio Celorrio, especialista en minería y EVP de Lithium Argentina.
Muchas de las compañías habían iniciado los procesos de exploración pero demoraban la concreción de desembolsos.
“El ejemplo determinante es el de BHP con Vicuña. La transacción la hicieron antes y ya era con una mirada de que las cosas iban a cambiar”, agregó Celorrio.
Sobre la llegada de nuevas compañías, consideró que el proceso es más complejo porque los plazos del RIGI no alcanzan para proyectos que todavía deben atravesar la etapa de exploración.
Sin embargo, no descartó que se sumen. “Donde hay compañías descubridoras, ahí se van a meter las nuevas empresas”, posiblemente con mecanismos de joint venture, en particular en litio y cobre.
Otro mineral con potencial que detectó Celorrio es el uranio, aunque falta exploración. “Hay que ver cómo se reconfigura el movimiento hacia la energía nuclear, en particular con los pequeños reactores”.
Para Eduardo Gigante, especialista en litio, la demora de otros grandes jugadores responde a criterios internacionales: “Los jugadores globales se rigen por los precios internacionales, y por supuesto ciertos incentivos fiscales, como los que ya existían en la ley de inversiones mineras vigente desde 1990″.
Otros factores que pesan a la hora de tomar estas decisiones son la geopolítica y los tiempos y flujos de fondos.
Entre los factores geopolíticos ejemplificó con las tensiones entre Estados Unidos y China.
“Hay un lobby de Estados Unidos por asegurarse el acceso a los minerales e impedir el acceso de China. Pero China hoy consume el 87% de todo el litio extraído en el mundo, mientras que Estados Unidos consume entre el 0,8% y el 1,2%. Están bien los acuerdos comerciales, pero el comprador real en minería hoy es China".
El gigante asiático es un viejo conocido en la minería argentina y ya tiene a sus principales jugadores operando en el país, tanto en nuevos proyectos como en expansiones.
Para la consultora de Orlando Ferreres, el RIGI puede convertirse en un piso para la inversión: “Al promediar el año en curso la inversión sigue marchando a niveles muy bajos, y no se ven aún señales claras que inviten a pensar en una recuperación, aunque ciertos rubros puntuales mostraron mejores números en el sexto mes del año. En efecto, la construcción logró ubicarse nuevamente en terreno positivo, y también tuvimos leves subas en los datos de patentamientos de vehículos comerciales pesados. Hacia adelante esperamos que continúe desacelerando la contracción de la inversión, mostrando una mejora paulatina. El factor que puede cambiar esta lenta evolución es el de las inversiones anunciadas bajo el paraguas del RIGI, pero los plazos y cronogramas de estas inversiones son flexibles, sujetos a cierta discrecionalidad”.















