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La distribución del ingreso mostró una mejora en el segundo trimestre de 2026, aunque todavía no recuperó el nivel que había alcanzado un año atrás. Según el informe “Evolución de la distribución del ingreso (EPH)”, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el coeficiente de Gini, el indicador que utiliza el INDEC para medir la desigualdad, se ubicó en 0,428 entre abril y junio, por debajo del 0,442 del primer trimestre, pero por encima del 0,424 registrado en el mismo período de 2025.

La comparación interanual permite observar la evolución respecto de un mismo período del año anterior y reducir el efecto de las variaciones estacionales. En este caso, el propio informe del INDEC advierte que el aguinaldo se incorpora a los ingresos de los hogares en el momento en que se percibe, por lo que los primeros y terceros trimestres están afectados por ese componente, a diferencia de los segundos y cuartos.
El coeficiente de Gini es un indicador que permite medir el nivel de desigualdad en la distribución de los ingresos de una población. Su valor va de 0 a 1: cuanto más se acerca a cero, más igualitaria es la distribución; cuanto más se aproxima a uno, mayor es la desigualdad. Por eso, una suba del índice indica que los ingresos están más concentrados, mientras que una baja refleja una distribución más equitativa. El indicador lleva el nombre del estadístico italiano Corrado Gini, quien lo desarrolló a comienzos del siglo XX.
El resultado combina dos movimientos diferentes. Por un lado, la desigualdad se redujo respecto de los primeros tres meses del año, cuando había alcanzado su nivel más alto desde el primer trimestre de 2024. Por otro, la comparación interanual mostró un leve deterioro en la distribución de los ingresos, de acuerdo con el informe que publicó este jueves el organismo estadístico.
La brecha entre los ingresos de los extremos de la distribución, en cambio, permaneció sin cambios en la comparación anual. La mediana del ingreso per cápita familiar del 10% de la población con mayores ingresos fue de $1.800.000, frente a $134.000 para el 10% de menores recursos. La relación entre ambos valores fue de 13 veces, la misma que en el segundo trimestre de 2025 y en el último trimestre sin incidencia del aguinaldo.
El informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que abarca a 31 aglomerados urbanos, también mostró que el 10% más rico concentró el 32,3% del ingreso per cápita familiar, mientras que el 10% más pobre recibió el 1,8%. La diferencia entre ambos grupos se mantuvo, por lo tanto, en una distribución fuertemente concentrada en el extremo superior.
Los ingresos y la concentración en los hogares
El relevamiento también mostró diferencias importantes en los ingresos de la población. El ingreso per cápita familiar promedio fue de $688.496, mientras que la mediana se ubicó en $500.000. Esto significa que la mitad de las personas relevadas tuvo ingresos por debajo de ese último valor.
Como referencia, el salario mínimo, vital y móvil se fijó en $391.200 desde octubre, según la Resolución 4/2026. Así, la mediana del ingreso per cápita familiar relevada por el INDEC equivale a 1,28 salarios mínimos, mientras que el promedio representa 1,76. La comparación permite dimensionar los valores, aunque corresponde tener en cuenta que los ingresos relevados son del segundo trimestre y el salario mínimo citado rige desde octubre
En términos de ingresos individuales, el 62,4% de la población de los 31 aglomerados urbanos percibió algún ingreso. El promedio de ese grupo fue de $1.094.136. Entre los perceptores varones, el ingreso medio alcanzó los $1.266.369, mientras que entre las mujeres fue de $927.252.
La desigualdad también se manifestó en los ingresos provenientes del trabajo. Entre la población ocupada con ingresos, el promedio de la ocupación principal fue de $1.129.527. Sin embargo, mientras que los primeros cuatro deciles promediaron $415.012, los deciles del 5 al 8 registraron un promedio de $1.095.227 y los dos superiores, de $2.629.678.
En los hogares, los ingresos laborales representaron el 78,1% del total, mientras que los no laborales explicaron el 21,9% restante. La participación de estos últimos fue considerablemente mayor en los hogares de menores ingresos: alcanzó el 67,3% en el primer decil, frente al 13,4% en el décimo.
La discusión sobre las mediciones y los ponderadores
La publicación del informe se produjo después de que el presidente Javier Milei planteara, en una entrevista vinculada con el Coloquio de IDEA, una observación sobre los métodos estadísticos utilizados para medir la economía argentina.

“Esto no es un cuestionamiento a los técnicos del INDEC”, aclaró el mandatario, antes de señalar que los cambios estructurales de la economía pueden generar dificultades para que los ponderadores utilizados en las mediciones reflejen adecuadamente la estacionalidad.
La observación se inscribe en una discusión más amplia sobre la interpretación de los indicadores económicos y la capacidad de las estadísticas para reflejar los cambios en la estructura productiva y de consumo del país.
El dato de desigualdad también se conoció después de que el organismo informara que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población en el primer semestre de 2026, frente al 28,2% del segundo semestre de 2025. Aunque se trata de indicadores distintos y con períodos de referencia diferentes, ambos permiten observar la evolución de las condiciones económicas de los hogares.
















