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Desde que Javier Milei llegó a la Presidencia, la “batalla cultural” se convirtió en uno de los conceptos más repetidos por el oficialismo y, entre sus diferentes aristas está aquella relacionada al rol que debe ocupar el Estado en la vida de los argentinos.
El primer mandatario fue claro durante y después de la campaña cuando señaló al Estado como un ente corrupto y anunció, en reiteradas ocasiones su intención de destruirlo. De hecho, defiende que buena parte del ajuste recayó sobre los salarios del sector público.
Así, la discusión sobre el tamaño del Estado, el mercado y el papel del sector privado dejó de ser un debate exclusivamente académico para instalarse -con más o menos fuerza- en la conversación pública.
Un nuevo informe de Pulsar-UBA sugiere que, en ese terreno, la sociedad empezó a moverse otra vez.
El estudio “Estado, mercado y derechos en la sociedad argentina” detectó un crecimiento del apoyo a un Estado más activo para reducir desigualdades, una reducción de la distancia entre posiciones estatistas y privatistas y un dato llamativo: si el salario y las condiciones laborales fueran iguales, los argentinos prácticamente empatan entre elegir un empleo público o uno privado.
Sin embargo, los propios investigadores advierten que eso no implica un regreso lineal al estatismo, sino que refleja una sociedad donde las identidades partidarias pesan menos y las creencias económicas vuelven a reorganizarse.
El Estado vuelve a ganar espacio
Una de las preguntas centrales del estudio fue sencilla: ¿En qué tipo de país le gustaría vivir?
La mayoría respondió que preferiría un Estado con un rol activo para reducir las diferencias económicas antes que uno donde las diferencias dependan principalmente del esfuerzo individual.
Para los investigadores, el dato marca un cambio respecto de la tendencia observada en años anteriores.
“Después de varios años de preferencias económicas volcadas hacia lo privado, 2026 muestra un cambio de tendencias. Una mayoría prefiere un Estado más activo para reducir las diferencias económicas”, resume el informe.

Sin embargo, inmediatamente agregan un matiz importante: “No se trata de un dato aislado”, pero tampoco de un retorno automático a un modelo estatista. El sector privado sigue conservando un peso relevante y la discusión sobre cuánto Estado y cuánto mercado “vuelve a quedar abierta”.
El dato que más sorprendió
Quizás el hallazgo más llamativo del trabajo aparece cuando la encuesta deja de preguntar por ideas generales y plantea una situación concreta.
Si una persona pudiera elegir entre un empleo público y uno privado con exactamente el mismo salario y las mismas condiciones laborales, ¿cuál elegiría?. La respuesta fue contundente:
Si el salario y las condiciones laborales fueran iguales, los argentinos prácticamente empatan entre elegir un empleo público o uno privado
Los investigadores interpretan que ese dato muestra cómo cambiaron algunas percepciones tradicionales sobre el Estado.
La preferencia por el empleo privado sigue siendo importante, pero ya no exhibe la ventaja que había mostrado en otras mediciones.
La grieta económica sigue existiendo
Aunque las preferencias cambiaron, el informe muestra que la discusión económica continúa ordenando la política argentina.
Los simpatizantes del peronismo siguen ubicándose del lado de un Estado más activo, mientras que La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio aparecen más inclinados hacia posiciones de mercado. Los ciudadanos que no se identifican con ningún partido, en cambio, quedan prácticamente en el centro del eje.
“La relación entre Estado y mercado sigue funcionando como eje gravitacional: es donde los electorados se reconocen, se diferencian y se disputan.”
Pero los derechos cuentan otra historia
El informe también estudió posiciones sobre aborto, eutanasia, adopción homoparental, marihuana, trabajo sexual y subrogación de vientres.
Mientras el eje económico ordena claramente las identidades políticas, la agenda de derechos aparece mucho más transversal.
La eutanasia y la adopción por parejas del mismo sexo mantienen apoyos amplios, la subrogación conserva una mayoría favorable, mientras que el aborto continúa dividiendo opiniones y la legalización de la marihuana o del trabajo sexual todavía no logra un consenso mayoritario.

Por eso el informe concluye que las posiciones sobre derechos ya no organizan las identidades políticas de la misma manera que las discusiones sobre Estado y mercado.
“El alejamiento de partidos e identidades no conlleva un vacío ideológico; por el contrario, las posiciones sobre Estado, mercado, derechos y normas sociales siguen organizando diferencias reconocibles.”
Eso explica por qué el informe encuentra una sociedad dividida en cuatro grandes perfiles —estatistas y privatistas, liberales y tradicionales— sin que ninguno domine claramente el mapa.

Por Lucas González Monte
Redactor de Audiencias Members
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