“Sin educación no hay desarrollo, no hay crecimiento y no hay país”. Con esa definición, Hernán de Goñi, director periodístico de El Cronista y moderador del panel “Educación en foco: una mirada federal”, resumió una preocupación que atravesó el 62° Coloquio de IDEA.

Después de dos jornadas dominadas por debates sobre estabilidad, inversiones, apertura comercial y el RIGI, empresarios, funcionarios y especialistas coincidieron en que el desafío, hoy, ya no pasa sólo por atraer capitales, sino por formar el talento capaz de sostener esa expansión.

La La discusión ya no se limita a los perfiles profesionales tradicionales. A la demanda de ingenieros, especialistas en inteligencia artificial y mandos medios se suma una dificultad creciente para cubrir oficios técnicos y operativos que vuelven a cobrar protagonismo con el desarrollo de proyectos mineros, energéticos e industriales.

Ese diagnóstico dialoga con una preocupación que ya había aparecido durante la primera jornada. Si bien el empresariado respaldó el rumbo macroeconómico del Gobierno, también advirtió que el crecimiento sólo podrá consolidarse si las inversiones logran traducirse en empleo formal y de calidad, un objetivo que requiere resolver el déficit de capital humano.

“La educación es ineludible cuando se habla de desarrollo”, sostuvo Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina. “Los chicos llegan a la secundaria con conocimientos insuficientes. Tenemos escuelas, familias que mandan a sus hijos y docentes con vocación. Lo que faltan son herramientas. No podemos depender de docentes heroicos; hay que estructurar la excelencia”, afirmó.

En la misma línea, el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, planteó que el problema educativo dejó de ser sectorial para convertirse en un desafío estructural para la competitividad del país.

“Hay que acompañar la estabilidad a 20 años con un sistema educativo”, sostuvo, y advirtió que incluso los alumnos de los mejores colegios argentinos obtienen resultados por debajo de los de establecimientos promedio de otros países.

Goity insistió en que el debate ya no pasa únicamente por destinar más recursos al sistema, sino por mejorar su gestión y orientar las políticas hacia los aprendizajes.

En ese sentido, destacó el plan de alfabetización implementado en Santa Fe y la incorporación de evaluaciones provinciales para medir resultados. “Transformar implica costos, pero también construir capital cognitivo para sostener el crecimiento”, señaló.

La preocupación por el empleo atravesó buena parte del Coloquio. Aunque, el riesgo país y la demora en las inversiones concentra la atención en lo inmediato, la problemática por el déficit en educación es transversal.